Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 22 de enero de 2018

Imágenes que detienen el tiempo

Siempre que hablamos de pioneros de la fotografía documental a color, nos referimos al American New Color (Eggleston, Meyerowitz, Walker, Shore y otros). Y eso es faltar a toda la verdad. En ese sentido me gustaría hacer una honorable mención: Luigi Ghirri.
Poco conocido fuera de Italia y contemporáneo a estos ilustres fotógrafos americanos, Ghirri publicó en 1978: Kodachrome, un libro de referencia en la fotografía contemporánea.


(c) Luigi Ghirri. doble página de Kodachrome (1978)

"Ghirri produjo fotografías en color en un momento en que las imágenes a color se asociaban en gran medida con los medios de comunicación: anuncios publicitarios, valles publicitarias, revistas y periódicos. Sus yuxtaposiciones a lo largo de Kodachrome provocan preguntas sobre cómo consumimos imágenes" señala Allie Haeusslein, directora de la prestigiosa galería Pier 24 Photography de San Francisco.


(c) Luigi Ghirri. doble página de Kodachrome (1978)

Uno de los puntos que más me atrae a simple vista del libro es su estética de colores suaves, pasteles; alejada de los colores fuertes y saturados de sus contemporáneos americanos.
Luego, en una mirada más atenta, descubro gratamente que las fotografías de este trabajo están unidas sólo por cuestiones estrictamente visuales. El autor busca "rimas" de cada "verso / imagen" que unido a la estética, lo hacen claramente poético.


(c) Luigi Ghirri. doble página de Kodachrome (1978)

Kodachrome te invita a verlo, una y otra vez, con tranquilidad y en donde siempre descubrís algo nuevo, una sugerencia nueva. En otras palabras, no cansa, no se agota en una sola ojeada.
Este trabajo tiene para mi, una cierta carga atemporal y hasta metafísica de los entornos cotidianos. Ghirri reconoció tener una gran influencia en pintores metafísicos como De Chirico y Morandi.


(c) Luigi Ghirri. doble página de Kodachrome (1978)

"Las imágenes de Ghirri son tranquilas y misteriosas, un poco fuera de su alcance, como sus libros. Su constelación de temas favoritos es distinta: mapas, paisajes, ventanas, naturaleza muerta, interiores, niebla, el mar, los objetos en los estudios de los artistas, gente oscurecida de alguna manera. Y muchas imágenes que ponen a prueba la división entre el mundo y una imagen del mundo (murales, miniaturas, postales), a menudo con un brillo irónico. Sientes que en cada imagen hay más de lo que parece, pero la sensación permanece sin resolver" señala el critico de Lens,  Teju Cole.

hasta pronto!



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lunes, 25 de septiembre de 2017

El color no es sólo una cuestión estética

En una oportunidad, cuando aún era un chaval, me encontré con la portada de un disco de Steely Dan que me llamó mucho la atención por lo surrealista que era y, por supuesto, por esos trazos de color rojo que me transmitían transgresión, ruptura. Algo de todo ello era, este fabuloso dúo de músicos de jazz rock,  a finales de los años ´70 del siglo pasado.


Disco que apareció por primera vez en 1978


El autor de esa obra casi pictórica no era otro que el fotógrafo Pete Turner, otro gran pionero del uso del color en la fotografía que, además de realizar “arte” en las tapas de los vinilos, publicaba sus imágenes, por ejemplo, en National Geographic.
Los ’70 fueron un punto de inflexión  para la irrupción del color en galerías, museos y edición de libros. En Europa, Harry Gruyaert, revolucionaba el purista mundo de la fotografía documental con su TV Shots. En USA, aparecía con fuerza, un grupo de fotógrafos (Joel Sternfeld, Sthepen Shore, Joel Meyerowitz, William Eggleston, Robert Walker, entre otros) agrupados bajo la denominación de New American Color Photography. Y Pete Turner se alió con Ernst Haas y Jay Maisel para crear The Space Gallery, en pleno corazón de Nueva York, y así promover la fotografía en color como una forma de arte.


(c) Pete Turner. Time Square, Nueva York, 1958

Al igual que Haas y Maisel, Turner exploró el uso del color hasta límites insospechados. En las décadas precedentes a los ’70, ideó maneras de manipular la tonalidad y saturación (a través de usos de filtros in situ) para crear una nueva dirección no sólo estética en el uso de colores primarios.


(c) Pete Turner. Texas 1974

Nadie estaba usando fotos de color primario – señaló a la prestigiosa revista de fotografía PDNY la jirafa (realizada en 1964) es una combinación de magenta y rojo, una imagen muy poderosa que manipulaba el color mucho más allá de lo que pensaban los fotógrafos de color de esos momentos”. El Metropolitan Museum of Art adquirió esta fotografía en 1967. 


(c) Pete Turner. La Jirafa, 1964

Desde un principio, Turner tenía claro que el color no iba a ser usado sólo como algo únicamente estético. “Tiene que haber algo más  que color – señalaba a Nikontiene que haber contenido, pero el contenido es a menudo difícil de encontrar cuando se trabaja con colores altamente gráficos y diseño audaz”
“El color puede conducirte por un montón de caminos difíciles y puede estropear las composiciones porque tu ojo se desdibujará en el área de color como un imán, y eso no es bueno para la composición”.

(c) Pete Turner. Orange Wall and Wave, 2001 de su serie Walls of life


Hasta pronto!

Nota: Esta nota es mi pequeño homenaje a Turner que, hace unos días, con 83 años nos dejó un poco más solos en este mundo. 



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miércoles, 10 de mayo de 2017

La belleza de la banalidad


En el post publicado el pasado lunes , hablaba de la inspiración que grandes fotógrafos coloristas de los años ’50 como Ernst Haas, Saúl Leiter y otros, encontraron en el expresionismo abstracto. Y, de alguna manera, los polisémicos cromatismos de sus imágenes transformaron la cotidianeidad en escenas extraordinarias. Allí gestaron “una pequeña revolución” y crearon una tendencia muy fuerte, hasta el día de hoy, en la fotografía de calle contemporánea.


(c) Saúl Leiter

 De la misma manera, la generación de fotógrafos a color de los años ’’70,  liderados por la American New Color y principalmente por Harry Gruyaert,  sintieron una gran curiosidad por la estética que les brindaba el arte pop. De este modo, reaccionaron contra el lenguaje del expresionismo abstracto. “Otra pequeña revolución” con una fuerte tendencia en la actualidad.


(c) William Eggleston. 1971

“Descubrir el arte pop fue muy importante para mi. Era completamente nuevo, y me hizo mirar a la banalidad de una manera diferente, no diciendo <esto es de mal gusto>; pero, que hacer con ello,  aceptarlo y mirarlo con un sentido del humor” señala Gruyaert  en una nota publicada ayer por The Guardian.


(c) Harry Gruyaert

Hay algunas citas de Gruyaert en esta nota que no tienen desperdicios. En una, Gruyaert  “ataca”, por decirlo de alguna manera, a la larga tradición humanista francesa (Cartier Bresson y compañia) donde la gente es más importante que el entorno (también con una fuerte tendencia en la actualidad) para poder crear otro discurso visual con sus fotografías.


(c) Harry Gruyaert

 “La admiré, pero nunca estuve vinculado a ella”- señala el fotógrafo belga. "Yo estaba mucho más interesado en todos los elementos del entorno: la decoración, la luz, los coches. Los detalles son tan importantes como los seres humanos. Esa es una actitud totalmente diferente”.


(c) Harry Gruyaert


Hasta pronto!



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miércoles, 20 de abril de 2016

Ilustre desconocido de carteles carreteros


El fotógrafo Toon Michiels no pertenecía al movimiento que se hizo llamar: New American Color que revolucionó la fotografía a color documental. Tampoco ha tenido el reconocimiento de algunos de sus miembros como  Joel Sternfeld, Stephen Shore o William Eggleston.  A pesar de ello, a todos los unía el amor por las carreteras americanas y su entorno;  especialmente por los peculiares carteles, neones  de gasolineras y hoteles que de tanto fotografiarlos en los  ’70 del siglo pasado,  se han convertido en una especie de símbolo de la cultura de Estados Unidos de aquellos convulsionados años.


© Joel Sternfeld


© Stephen Shore


© William Eggleston

Sin embargo, el trabajo de Toon Michiels tiene un punto diferencial al de sus afamados compañeros americanos. Michiels, durante sus  viajes por las rutas de los Estados Unidos, se quedó maravillado con los carteles tanto de día como de noche. Entonces decidió fotografiarlos sistemáticamente y armó una serie de dípticos.


© Toon Michiels

© Toon Michiels


Ese trabajo titulado: American Neon Signs by Day & Nightfue publicado de una manera muy artesanal en 1980 por una pequeña editorial holandesa y pasó inadvertido para el gran público.


Páginas de la primera edición publicado por Rosbeek 1980

Páginas de la primera edición publicado por Rosbeek 1980 


Y como siempre pasa, luego que falleció (el año pasado) revalorizaron su trabajo: la prestigiosa editorial francesa Marval reeditó el trabajo; se le hizo una retrospectiva en los Encuentro de Arles de ese año y actualmente está en exposición en el Fotomuseum de Amsterdam.

Hasta pronto!



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lunes, 11 de abril de 2016

Paisajes cinematográficos de imaginación

Dicen los que saben que el paso inmediato a la fotografía urbana, es la fotografía de carretera (algo así como un road movie). Aquella que te lleva por los confines de la imaginación a través de un camión, un auto, un barco o un tren.
Así aprendí a valorar este tipo de fotografía desde Robert Frank en adelante, pasando por Lee Friedlander, la American New Color;  y desembocando en Plossu, en Navia junto con los más contemporáneos como Trent Parke y su Minutes to Midnight  o Mike Brodie. Por citar algunos ilustres nombres del nomadismo fotográfico.
El buen fotógrafo de carretera examina en profundidad la periferia, esos espacios intermedios que sugieren más que mostrar; que encuentran más lugares vacíos de gente pero que están llenos de ausencias contenidas.
Hace unos años, paseando por una librería de Barcelona, me cautivó una fotografía que aparecía en la tapa de un libro de Raymond Carver.




Y al averiguar la autoría de esa hooperiana imagen, descubrí que era de Todd Hido. Y comencé a seguir tu trabajo.


de su libro Excerpts from Silver Meadows (2014) © Todd Hido

En esa línea parece dirigirse desde hace un tiempo, el trabajo de este americano nacido hace 48 años en Ohio. Me gusta y mucho su fotografía de carretera en donde transforma los paisajes en escenas muy cinematográfica,  llenas de imaginación y sugerencia.


de su libro Excerpts from Silver Meadows (2014) © Todd Hido

Con frecuencia, sus fotografías tienen  de marco su propio auto,  en sus continuos viajes por California, su lugar de residencia. A Hido le gustan los suburbios, las estaciones gasolineras, las casas aisladas y por supuesto los paisajes de carretera.


© Todd Hido

de su libro A Road Divided © Todd Hido

Otro fotógrafo que me interesa y que va por este camino es el japonés Koji Onaka al que conocí a través de una entrevista que le hizo la gente de ASX hace un tiempo.


de su libro Twin Boat (2013) © Koji Onaka 

“Los suburbios no cambian al mismo ritmo de las ciudades – señala Onaka – Algunos de los lugares que visité hace 20 años se verá de la misma manera hoy en día. No estoy interesado en las multitudes, por lo que es más propicio a mis hábitos de trabajo que se encuentran en las afueras”


de su libro Twin Boat (2013) © Koji Onaka 

Onaka viaja constantemente por su país y sus escenas me cautivan también por lo cinematográficas que son y por su melancólica mirada muy auto referencial como la fotografía de Hido.


de su libro Slow Boat (2003) © Koji Onaka 

de su libro Twin Boat (2013) © Koji Onaka 

La carretera lleva al auto conocimiento, al viaje interior y por allí, como dicen los entendidos, van los caminos de la fotografía urbana.
Hasta pronto!



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miércoles, 16 de marzo de 2016

Intentar algo nuevo

La verdad es que estoy muy cansado de esa fotografía humorística efectivista, que envejece rápido, y es de corto aliento. Ya me canso otro poco con sólo escribirlo…pero básicamente, desde hace mucho que me quiero desmarcar de estas imágenes  que juegan con la bidimensionalidad de la fotografía para recrear ciertos juegos ilusorios del absurdo que de tanto repetirse terminan haciendo poco creíble el futuro de la fotografía urbana.
Mi interés está más centrado en esa fotografía de calle que intente dirigirse hacia proyectos que hagan ruptura en la búsqueda de nuevos elementos formales de lo visual y que, a su vez, documenten ciertas cualidades del entorno que el fotógrafo percibe con su cámara. Es un camino más difícil pero que vale la pena por lo menos intentarlo y salir de “ese ruido llamado street”.
Veamos algunos ejemplos de “los clásicos” que sirven de argumento a todo lo que dije.


1976 © Joel Meyerowitz

Los fotógrafos del llamado “American New Color” (entre ellos, Joel Meyerowitz,  Stephen Shore, William Eggleston) supieron encontrar elementos formales visuales en la obra de pintores realistas como Edward Hopper y también para hablar de la incomunicación, la soledad en la vida contemporánea en las grandes ciudades.


© Cristobal Hara


Cristobal  Hara se apoya en la riqueza de la pintura española (Goya, Velásquez) para romper con ciertas formas visuales y a su vez, crear con sus imágenes el  imaginario de una España profunda,  alejada de los estereotipos.


© Harry Gruyaert

Harry Gruyaert hace algo parecido y se apoya en los escenarios surreales de la pintura de René Magritte que despertaron ciertas inclinaciones por buscar escenas como suspendidas en el tiempo y reinterpretar la apariencia / realidad.


© Trent Parke

O Trent Parke que se vió influenciado por la música triste, melodramática de bandas como Nine Nails o Radiohead para transmitir imágenes de tono “oscuro”. O,   como si se trataran de “visiones lúgubres" ,  para reinterpretar (de forma sugerente o poética),  el entorno de desigualdades e injusticias de su país natal:  Australia.  Así nació Minutes to Midnight, un libro que, en unos años, se recordará como el nuevo "los americanos de Robert Frank" del siglo XXI.


Hasta pronto!



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miércoles, 9 de marzo de 2016

Un poco de historia sobre el color "serio"

Hoy voy a realizar un pequeño ejercicio de historia sobre el color contemporáneo, más que nada para no olvidarnos que algunos  trabajos pioneros fueron cruciales, desde mi punto de vista, para entender la evolución y las posteriores tendencias  de lo cromático en la fotografía documental.
Nos paramos por un rato en 1976 ( yo era muy pequeño aún) y el color estaba en todas partes, en cada portada de revista, en salas de cine y en las televisiones. Sin embargo, la fotografía era en blanco y negro.
La fotografía en color se veía obstaculizada por su asociación con el trabajo comercial y no era considerada un medio artístico apropiado.



Precisamente a partir de ese año, hubo un cambio, un punto de inflexión y eso ocurrió en los Estados Unidos con la edición de los primeros libros como William Eggleston’s Guide, el catálogo de su exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). 


Publicado en 1979 

Y muy poco después le siguió Cape Light (1979) de Joel Meyerowitz. A partir de estos dos hitos, la fotografía “seria” en color aumentó exponencialmente.
En los ’80, me vienen a la cabeza algunos trabajos que son imprescindibles para ratificar esa evolución. En primer lugar, Uncommon Places de Stephen Shore (Aperture 1982)


tapa de la primera edición

Y el poderoso trabajo de Nan Goldin:  La Balada de la dependencia sexual publicado también por Aperture en 1985.




Y resumiendo un poco, en 1987 se publicó American Independents. Eighteen Color Photographers, un libro recopilatorio que ponía nombre y apellido a toda esa generación llamada American New Color a la que pertenecían Eggleston, Shore, Meyerowitz y muchos otros como Mitch Epstein o Joel Sternfeld. 




Con el tiempo, los medios impresos "serios" adoptaron el color. Pero eso ya es otra historia...
Hasta pronto



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viernes, 20 de diciembre de 2013

No soy de aquí... no soy de acá

Este año el fotógrafo Gustavo Alemán publicó un interesante libro que retrata, a través de una onírica búsqueda antropológica, sus sentimientos hacia su tierra: Murcia.



Se trata de (No) soy de aquí y me parece una  propuesta muy interesante que, como si se tratara de una versión española de la American New Color (Eggleston, Shore y otros), el autor vagabundea  con su ojo crítico por distintos espacios públicos de su tierra.


© Gustavo Alemán

El libro nace de un malestar tenue pero persistente, del sentimiento de extrañeza ante lo que me rodea y de la dualidad rechazo / atracción que genera en mi este territorio. Este trabajo explora ese malestar y de mis creencias sobre Murcia, mi región” señala Alemán en su página web.

© Gustavo Alemán

“Mi Murcia es un lugar grotesco e informe, inseguro de su identidad. Los signos y portentos que retrato en mi camino son para mi la expresión más profunda de esta falta de indentidad”.

© Gustavo Alemán


Recordemos que el libro fue presentado en septiembre de este año junto con una exposición realizada en la sala Kursala de Cádiz.  




Buen fin de semana!!