Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 18 de junio de 2018

Las guías de viajes acaban por aburrir al turista



“Las guías se <han puesto> tan exhaustivas, resultan tan suficientes que a la postre acaban por aburrir al turista” Virgilio Piñera. Lunes de Revolución, La Habana. 21 de diciembre de 1959

Cada vez que viajo a La Habana (ya voy por la tercera visita) me viene a la cabeza esta frase del escritor Virgilio Piñera de su lúcido ensayo: Once Consejos para un turista ávido. Y esa frase toma mucho sentido para mi ahora que empiezan a aparecer cada vez más,  guías de viaje sobre esta mágica ciudad ante la creciente oferta de nuevos turistas y la incipiente apertura económica en Cuba. Un detalle nada ocioso de un país que comienza a vislumbrar la etapa post-castrista.


(c) Raúl Cañibano Ercilla. El Malecón, La Habana

Me gustaría compartir con ustedes algunos extractos de este ensayo en donde las palabras de Virgilio aparecen como proféticas en estos tiempos tan globalizados, de tantas guías, aplicaciones y mapas google.
“El elemento <sorpresa> ese imponderable sin el cual un viaje viene a ser la misma cosa latosa que el ir y venir de la oficina- ya no está al acecho del turista para salirle al paso”
“Dando un salto yo aconsejaría al turista que nos honrara con su visita, evitar en lo posible a los guías y a las guías. Es de sobra sabido que nadie se pierde en una ciudad, y encima de no perderse encuentra lo que busca, y por añadidura se encuentra a si mismo”.


(c) Raúl Cañibano Ercilla. De su serie "Ciudad" 1994

“Es por ello que propongo al turista que nos visite, una Habana aproximativa” señala Piñera.  “Nunca se llega a saber del todo cómo es una ciudad; es la misma cosa que para el ser humano: nunca acabamos de entenderlo por sus cuatro costados. Por supuesto, el contenido de la ciudad es perfectamente enumerable, esto es, calles, plazas, edificación, laberintos, etc. ¿y que hay con la ciudad invisible, metida, encajada en la ciudad descrita”.


(c) Paolo Pelegrin. La Habana, 2011


“La Habana es por el momento, Venus Afrodita. Pero apartemos en seguida del ánimo del lector cualquier impresión de erotismo barato. La sensualidad de nuestra ciudad pica más alto, mucho más alto que esa grotesca invitación al viajero recién desembarcado: Mister, you want a woman?”.


(c) Marcelo Caballero. El Malecón,  La Habana, 2016

Hasta pronto!


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lunes, 28 de mayo de 2018

Fotografías en modo libro abierto


La calle en su devenir constante de movimientos es siempre distinta, diferente aunque sea la misma esquina de tu barrio. La luz siempre es diferente, la gente que va y viene cambia cada día. Esa incertidumbre y la constante transformación de las cosas en un espacio público es un menú muy atractivo para cualquier fotógrafo urbano exigente.


(c) Gueorgui Pinkhassov

En ese contexto, una forma bastante práctica de organizar los elementos para darle dinamismo y profundidad de campo a la instantánea es a base de triángulos del cual ya hablamos en varias ocasiones en este blog. Para los coloristas, triangular colores es una forma habitual de generar una composición potente y dinámica.


(c) Nikos Economopoulos. Ghana, 2017

Otra forma práctica cuando no hay mucho tiempo para organizarse (porque las cosas en la calle ocurren muy rápido y son imprevisibles) es intentar organizar la composición como si se tratara de un libro abierto.




Donde el lomo (imaginario) esté centrado y que divida, de alguna manera, la instantánea de dos partes iguales.
Veamos otro ejemplo, de este gran maestro que es el fotógrafo griego de Magnum:


(c) Nikos Economopoulos. México, 2017





Todo ello, “triángulos” y “libros abiertos” son mucho más prácticos de organizar cuando intentas ver la escena, de frente,  como si estuvieras ante una obra de teatro y tú,  "desde la primera fila", intentas componer. 





Todo es una cuestión de como te posicionas mientras deambulas por la calle. No es una tarea sencilla pero con trabajo y dedicación se logra observar "desde el lomo de un libro abierto y a base de triángulos". Todo es una cuestión de geometrías...





Hasta pronto!



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lunes, 14 de mayo de 2018

La fragilidad del vagabundeo



Es una calle larga y silenciosa. / Ando en tinieblas y tropiezo y caigo / y me levanto y piso con pies ciegos / las piedras mudas y las hojas secas..
Octavio Paz 


Cuando hablamos de la tan mentada “buena composición” en fotografía de calle: hablamos de cómo rellenar con criterio el encuadre con objetos de interés; qué incluimos, qué excluimos; hablamos de "leer" a los grandes fotógrafos;  y también que nuestra mente es la mejor cámara y lo que tenemos representado allí, de alguna manera “sale” en nuestras imágenes. Pero casi nunca, hablamos del vagabundear por las calles, un requisito tan poco tolerado en nuestras sociedades contemporáneas como el silencio: y que se contrapone a las exigencias del rendimiento, de la urgencia y de la disponibilidad en el trabajo.


(c) Sara Terry. Bosnia, 2002

En ese contexto de cosas, el vagabundeo por las calles es tan necesario en la composición como el aire para los pulmones. Es un complemento indispensable para reflexionar lejos de las urgencias, para intentar resolver los frágiles problemas visuales que diariamente nos encontramos en los espacios públicos.


(c) Alex Webb. Madrid, 1992

 “Sólo sé como acercarse a un lugar caminando. Qué hace un fotógrafo, sino caminar y observar y esperar y hablar; y luego observar y esperar un poco más, tratando de mantener la confianza de que lo inesperado, lo desconocido, o el corazón secreto de lo conocido espera a la vuelta de la esquina” señala Alex Webb.
Además,  el caminar “en modo vagabundeo” implica posicionarte de diversas maneras, de explorar un sinnúmero de nuevas perspectivas; que ayudados por la luz pueden revitalizar ,con nuevos aires, la cotidianidad de tu entorno. Y eso ya es una aventura maravillosa cada día.


(c) Lee Friedlander. Baltimore, 1968

En ese sentido, Garry Winogrand nunca dejaba de repetir en sus charlas que “si veía algo a través de mi visor que me resultaba familiar, hacía algo para cambiarlo” y eso tenía que ver con la ayuda reflexiva del vagabundeo y el cambio continuo de perspectivas de composición.
“Mi intención – comenta David Le Breton en Elogio delcaminar- es más bien hablar acerca de ese caminar consentido que se hace con placer en el corazón, ese que invita al encuentro, a la conversación, al disfrute del tiempo, a la libertad de detenerse o de continuar el camino. Una invitación al placer y no quía para hacer las cosas correctamente. El goce tranquilo de pensar y de caminar”.


(c) Garry Winogrand. Nueva York, 1962


 Hasta pronto!


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miércoles, 7 de febrero de 2018

Composición, color e intuición


De una manera muy prosaica, podría definir a la composición como “el alma poética” del fotógrafo. Un lugar muy íntimo y intuitivo entre el entorno y el creador visual.
A veces, como hoy, y para desafiar la lógica de los libros de composición, me contento con citar algunas opiniones de fotógrafos que han marcado la evolución de la fotografía a color de las últimas décadas.

“Siento el espacio, la luz, el color, la forma y la escena simultáneamente. No estoy pensando, estoy sintiendo la calle. Para mí, el color no se trata solo de color, la luz no es solo luz, el espacio no es solo espacio, la forma no es solo forma. Estoy intrigado con el tenor emocional y sensorial de estos elementos” señala Alex Webb en un reportaje para Lens.


(c) Alex Webb

"No hay historia. Es sólo una cuestión de formas y de luz” cuenta Harry Gruyaert en British Journal of Photography – Mis imágenes son pura intuición. No hay concepto. Me fascina el milagro donde las cosas se unen de una manera y tiene sentido para mi. Así que en todo ello, hay muy poco pensamiento”.


(c) Harry Gruyaert. Essaouira, década del '70 del siglo pasado

“En el fondo para mi, la fotografía es ante todo una cuestión de proporciones” Gueorgui Pinkhassov.


(c) Gueorgui Pinkhassov

“Lo que realmente importa en una fotografía (a color) es lo que el fotógrafo desea expresar: la imagen debe expresar su opinión. A veces otros pueden enamorarse de su pensamiento, y pueden decidir usarlo y difundirlo” comenta Franco Fontana en Italian Ways


(c) Franco Fontana


“Sé que están ahí, los ángulos y las composiciones”- comenta William Eggleston a New York Times Magazine- “Cada pequeña cosa funciona con todos los demás allí. Todas esas imágenes están compuestas. Son pequeñas pinturas para mi”.


(c) William Eggleston

Hasta pronto!


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miércoles, 27 de septiembre de 2017

El color empezó con Miles Davis


Desde que tengo uso de la razón, recuerdo haber visto en la casa de algún amigo o de algún familiar, un retrato inmenso de Miles Davis que sobresalía en la cubierta de un disco. Allí se lo veía en plena acción con su trompeta y el nombre del vinilo ya es legendario: Kind of Blue. Me crié con esa imagen, en una época donde no existía Internet ni la postfotografía y las imágenes se quedaban grabadas por más tiempo en la memoria.


Portada original. Fotografía: Jay Maisal

Junto con ese retrato, ese trabajo discográfico sigue tan vital actualmente como en aquella época adolescente donde nos juntábamos con varios amigos,  a escucharlo en un destartalado tocadiscos, un domingo cualquiera a la tarde.
“Curiosamente, gran parte de sus ventas se han producido en los últimos 5 años – señala Ashley Kahn en el libro Miles Davis y Kind of Blue. La creación de una obra maestra (2011)-  y no sólo los viejos fans que reemplazan el vinilo gastado. Sigue ejerciendo su hechizo sobre una generación más joven, más acostumbrada a la estética del alto volumen y los ritmos frenéticos del rock y del rap”.
Y como Kind of Blue, ese retrato, tan atemporal de Davis en la tapa tiene nombre y apellido y sigue perpetuando a su autor: Jay Maisel, otro pionero de la fotografía a color.


(c) Jay Maisel, Nueva York

 Y si, el trabajo de más de 40 años de este gran fotógrafo neoyorquino - como si se tratara de un continuun con el punto inicial a partir de ese retrato -  es muy atemporal, mezcla de buena composición y magistral uso de colores y potencia visual.


(c) Jay Maisel

Siempre me ha gustado como trabaja la composición a través de lo que denomino “campos de color”. Una característica de su trabajo que creó escuela en muchos fotógrafos contemporáneos. El buen uso de esos campos de color otorga a la imagen, según mi opinión, más emoción que raciocinio y más fluidez que inmovilismo.

(c) Jay Maisel


“Hay reglas sobre la percepción, pero no sobre la fotografía” suele decir en sus talleres, este hombre de 86 años, dejando bien claro que la fotografía y él mismo están más allá de las etiquetas y las modas como la fotografía de Miles Davis.


(c) Jay Maisel
Hasta pronto!



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lunes, 25 de septiembre de 2017

El color no es sólo una cuestión estética

En una oportunidad, cuando aún era un chaval, me encontré con la portada de un disco de Steely Dan que me llamó mucho la atención por lo surrealista que era y, por supuesto, por esos trazos de color rojo que me transmitían transgresión, ruptura. Algo de todo ello era, este fabuloso dúo de músicos de jazz rock,  a finales de los años ´70 del siglo pasado.


Disco que apareció por primera vez en 1978


El autor de esa obra casi pictórica no era otro que el fotógrafo Pete Turner, otro gran pionero del uso del color en la fotografía que, además de realizar “arte” en las tapas de los vinilos, publicaba sus imágenes, por ejemplo, en National Geographic.
Los ’70 fueron un punto de inflexión  para la irrupción del color en galerías, museos y edición de libros. En Europa, Harry Gruyaert, revolucionaba el purista mundo de la fotografía documental con su TV Shots. En USA, aparecía con fuerza, un grupo de fotógrafos (Joel Sternfeld, Sthepen Shore, Joel Meyerowitz, William Eggleston, Robert Walker, entre otros) agrupados bajo la denominación de New American Color Photography. Y Pete Turner se alió con Ernst Haas y Jay Maisel para crear The Space Gallery, en pleno corazón de Nueva York, y así promover la fotografía en color como una forma de arte.


(c) Pete Turner. Time Square, Nueva York, 1958

Al igual que Haas y Maisel, Turner exploró el uso del color hasta límites insospechados. En las décadas precedentes a los ’70, ideó maneras de manipular la tonalidad y saturación (a través de usos de filtros in situ) para crear una nueva dirección no sólo estética en el uso de colores primarios.


(c) Pete Turner. Texas 1974

“Nadie estaba usando fotos de color primario – señaló a la prestigiosa revista de fotografía PDN –Y la jirafa (realizada en 1964) es una combinación de magenta y rojo, una imagen muy poderosa que manipulaba el color mucho más allá de lo que pensaban los fotógrafos de color de esos momentos”. El Metropolitan Museum of Art adquirió esta fotografía en 1967. 


(c) Pete Turner. La Jirafa, 1964

Desde un principio, Turner tenía claro que el color no iba a ser usado sólo como algo únicamente estético. “Tiene que haber algo más  que color – señalaba a Nikon – tiene que haber contenido, pero el contenido es a menudo difícil de encontrar cuando se trabaja con colores altamente gráficos y diseño audaz”
“El color puede conducirte por un montón de caminos difíciles y puede estropear las composiciones porque tu ojo se desdibujará en el área de color como un imán, y eso no es bueno para la composición”.

(c) Pete Turner. Orange Wall and Wave, 2001 de su serie Walls of life


Hasta pronto!

Nota: Esta nota es mi pequeño homenaje a Turner que, hace unos días, con 83 años nos dejó un poco más solos en este mundo. 



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miércoles, 20 de septiembre de 2017

Un apuro lento por La Habana


Hay pocas ciudades que me hayan sorprendido tanto como La Habana. Fue como soñar despierto hacia el pasado de mi infancia cultural. Hacía muchos años que quería visitarla y durante todo ese tiempo, me fui nutriendo de mucha imaginería visual, de muchos grandes fotógrafos que la captaron en diferentes momentos cruciales. Me construí una ciudad a través de los ojos ajenos. Sin embargo me faltaba descubrir el corazón y eso se logra estando allí, conviviendo con su gente, deambulado sin cesar por sus agrietadas calles, por sus olores, por su cotidianeidad. Y a disfrutarla con una cámara, que de eso se trata.


(c) Marcelo Caballero. La Habana 2017

Ya llevo dos viajes en la maleta, realizados entre el 2016 y este año; y ya les puedo asegurar que una pequeña puerta del corazón habanero se me ha entreabierto y lo titulo Un apuro lento, un proyecto que me hace ilusión y que me invita a seguir visitándola.
“Y es que en La Habana el tiempo avanza detenido, o no avanza. – señala el escritor cubano Abilio Estévez en su libro InventarioSecreto de La Habana –  Somos quizás nosotros quienes intentamos deslizarnos por un inexorable muro de tiempo estancado. La inmovilidad ha sido nuestra única movilidad”
Me gustaría compartir con ustedes un video con una pequeña selección de este proyecto.


UN APURO LENTO from Marcelo Caballero on Vimeo.


Muchas gracias y hasta pronto!



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lunes, 18 de septiembre de 2017

Un elegante divague por la mínima expresión del rojo


A los que nos gusta el color, sabemos perfectamente la expresividad que conlleva. Por ejemplo, un color cálido como el rojo:  atrae alegría, vitalidad, movimiento, acción. Pero también expansión. Y en fotografía o pintura, la expansión de un rojo en su mínima expresividad es como un “iniciarse” en una nueva lectura de una imagen, un punto de inflexión hacia otros mundos.
Ese minúsculo punto, en especial, no distrae. Todo lo contrario, te lleva hacia el corazón mismo de la imagen y allí encuentras otros simbolismos, mucho más atractivos a la imaginación que a  la primera impresión.


(c) Jens Olof Lasthein

El rojo actúa meramente como un canalizador, por ejemplo,  en una triangulación de rojos mínimos, para expandir una historia visual. Y unas palabras “imaginadas” acechan al observador como preguntas sin respuestas. Sólo se trata de lenguaje fotográfico puro.


(c) Boris Savelev

O esa primera impresión de rojo mínimo casi imperceptible te lleva a desgranar ese monocromático paisaje urbano de colores fríos. Y te haces preguntas sobre el melancólico paisaje que no es tanto, gracias a la existencia de esa minúscula presencia de calidez.


(c) José Manuel Navia

A veces, la culminación de la mínima expresividad del rojo, puede ser el comienzo de una riqueza de sombras que enmascaran sugerentes y ambiguas historias imaginadas. Una lectura oculta  como si “la mirada del rojo” te redireccionara hacia fuera del encuadre. En ese contexto, me complace, gracias a la libertad que me da la escritura, comparar ese rojo con las miradas perdidas de los cuadros de Edward Hopper. Y en ese contexto, el rojo mínimo no me expresa vitalidad, sino una incipiente soledad.


(c) Harry Gruyaert

Hasta pronto!



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viernes, 15 de septiembre de 2017

Imágenes que no se lean con demasiada facilidad


No me canso de repetir (o de escribir) que siempre debemos explorar nuevas variantes de composición, para no repetirnos siempre en lo mismo. Para no aburguesarnos. Y así darle vitalidad a tu pulsación interna, al fin de cuentas;  y así refrescar soluciones para resolver los problemas visuales que acarrea hacer una imagen, ni más ni menos. Allí está la razón de la existencia del lenguaje fotográfico.
En ese contexto, me gustaría poner como ejemplo el trabajo de Jens Olof Lasthein, que apostó por el formato panorámico para poder expresar sus obsesiones, su forma de entender el entorno a través de la fotografía.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Moments in Between (2000)

Hace unos días visité la librería del Visa Pour l’image y me encontré con un antiguo libro de Lasthein: Moments in Between (2000) y me maravillé con sus escenas panorámicas callejeras realizadas en diferentes pueblos y ciudades durante el conflicto de los Balcanes.
Al igual que Alex Webb, Lasthein documenta el paisaje urbano en lugares de tensión social más allá de estar en el frente de la guerra. Y como un antropólogo visual recorre distintos espacios públicos de retaguardia con una cámara de formato panorámico, idónea para realzar su forma de composición. Y allí está su gran acierto, su gran potencia visual que le otorga frescura al documento.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Moments in Between (2000)

“La elección del formato – señala Lasthein a Lens Culture – también tiene que ver con la posibilidad de combinar varios elementos contradictorios en un cuadro. Tiene que ver también con la credibilidad; después de todo, la vida no es simple. Así que no quiero que mis imágenes se lean con demasiada facilidad”.


(c) Jens Olof Lasthein. Azerbaijan 2014. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

Este año, publicó su cuarto trabajo, Meanwhile Across the Mountain.Pictures from the Caucasus. Un libro que condensa 6 años de trabajo en 90 imágenes panorámicas sobre su visión de la vida cotidiana en estados de Europa del Este como Ossetia, Daguestán y Chechenia. Una maravilla de trabajo que continúa con ese sentido de “lectura visual no tan fácil” que propone el autor.


(c) Jens Olof Lasthein. Chechenia 2011. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

La visión del autor se muestra vital en el amplio horizonte indisciplinado de elementos que propone el formato panorámico. Y realmente tengo la sensación de estar dentro de esas imágenes y todo ello me conmueve.


(c) Jens Olof Lasthein. Karabakh 2014. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)


“No sufro la ilusión de que mi historia es la única y verdadera historia – señala el fotógrafo sueco a British Journal of Photography – Un factor importante para juzgar la calidad de la fotografía documental es la honestidad”.



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viernes, 7 de abril de 2017

Menos informativo, más sugerente, menos prosa, más poesía

Esa frase no es mía. Pero podría serlo porque la siento así, cada vez que salgo a realizar fotos a la calle como un espíritu libre. Y creo que esa actitud me permite disfrutar de la fotografía como un acto en sí mismo,  en una búsqueda constante por transformarlo todo en un punto de vista subjetivo.


(c) Ernst Haas. USA 1968

En realidad, esa frase dicha por Ernst Haas en una entrevista en 1961, encierra un cambio de paradigma que en la fotografía documental hizo escuela hasta nuestros días. Y que, entre otras cosas, puso en veredas enfrentadas a la  fotografía para un trabajo o encargo y a la realizada por el simple hecho de disfrutar de la fotografía. Y yo claramente me quedo con la segunda opción.


(c) Ernst Haas. New York 1963


Haas fue un poeta de la luz. Le encantaba encontrarla en un contraluz, o fuera de foco. En ese sentido, fotógrafos como él fueron faros luminicos para muchos otros consecuentes con ese pensamiento de ser menos informativos y más sugerentes.


(c) Ernst Haas. USA 1967

Siempre creí que la poesía, al crear artificios con las palabras se comporta como subversiva, como más combativa en el mundo del lenguaje escrito. Y la fotografía urbana tiene eso de la poesía. A mi me gusta, como a Haas, alejarme de la realidad obvia, y evocar la fascinación por un color, por unas traviesas líneas que no dicen nada pero me atrapa la forma en cómo se concibió con una cámara.


(c) Ernst Haas. NY 1962


 En cambio, la prosa más ligada a una pluma inquieta, es revolucionaria por su forma de pensar mundos posibles imaginados. Y ello está emparentado con la narración, con el contar una historia. Y ese es otro camino quizás un paso adelante.



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