Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 16 de mayo de 2018

Workshop Sarajevo


Ha sido muy bonito ir a Sarajevo y más lindo aún, haber compartido tantas vivencias con un grupo maravilloso dentro del marco del taller intensivo de fotografía que se impartió entre el 27 de abril y el 1 de mayo de este año.




A continuación, comparto,  con todos vosotros,  un video con una selección de imágenes realizadas por los participantes del taller. Espero que lo disfruten!. 


Sarajevo 2018 from Marcelo Caballero on Vimeo.


Hasta pronto!


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lunes, 14 de mayo de 2018

La fragilidad del vagabundeo



Es una calle larga y silenciosa. / Ando en tinieblas y tropiezo y caigo / y me levanto y piso con pies ciegos / las piedras mudas y las hojas secas..
Octavio Paz 


Cuando hablamos de la tan mentada “buena composición” en fotografía de calle: hablamos de cómo rellenar con criterio el encuadre con objetos de interés; qué incluimos, qué excluimos; hablamos de "leer" a los grandes fotógrafos;  y también que nuestra mente es la mejor cámara y lo que tenemos representado allí, de alguna manera “sale” en nuestras imágenes. Pero casi nunca, hablamos del vagabundear por las calles, un requisito tan poco tolerado en nuestras sociedades contemporáneas como el silencio: y que se contrapone a las exigencias del rendimiento, de la urgencia y de la disponibilidad en el trabajo.


(c) Sara Terry. Bosnia, 2002

En ese contexto de cosas, el vagabundeo por las calles es tan necesario en la composición como el aire para los pulmones. Es un complemento indispensable para reflexionar lejos de las urgencias, para intentar resolver los frágiles problemas visuales que diariamente nos encontramos en los espacios públicos.


(c) Alex Webb. Madrid, 1992

 “Sólo sé como acercarse a un lugar caminando. Qué hace un fotógrafo, sino caminar y observar y esperar y hablar; y luego observar y esperar un poco más, tratando de mantener la confianza de que lo inesperado, lo desconocido, o el corazón secreto de lo conocido espera a la vuelta de la esquina” señala Alex Webb.
Además,  el caminar “en modo vagabundeo” implica posicionarte de diversas maneras, de explorar un sinnúmero de nuevas perspectivas; que ayudados por la luz pueden revitalizar ,con nuevos aires, la cotidianidad de tu entorno. Y eso ya es una aventura maravillosa cada día.


(c) Lee Friedlander. Baltimore, 1968

En ese sentido, Garry Winogrand nunca dejaba de repetir en sus charlas que “si veía algo a través de mi visor que me resultaba familiar, hacía algo para cambiarlo” y eso tenía que ver con la ayuda reflexiva del vagabundeo y el cambio continuo de perspectivas de composición.
“Mi intención – comenta David Le Breton en Elogio delcaminar- es más bien hablar acerca de ese caminar consentido que se hace con placer en el corazón, ese que invita al encuentro, a la conversación, al disfrute del tiempo, a la libertad de detenerse o de continuar el camino. Una invitación al placer y no quía para hacer las cosas correctamente. El goce tranquilo de pensar y de caminar”.


(c) Garry Winogrand. Nueva York, 1962


 Hasta pronto!


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miércoles, 21 de febrero de 2018

El padre de lo que hoy llamamos fotografía de calle

Antes que Eugène Atget, Jacob Riis o Jacques Henri Lartigue, un joven fotógrafo catalán  deambulaba por las calles de París, realizando instantáneas con una cámara portátil de placas de 13 x 18 cm.. Toda una novedad si hablamos que lo hacía entre 1880 y 1890. Estamos hablando de Josep Maria Cañellas, un fotógrafo totalmente desconocido en el mundo de la fotografía.



(c) Josep Maria Cañellas. Paris, 1880 - 1890


La historia de Cañellas es la no historia. O dicho de otro modo, la historia no oficial. Y eso no deja de sorprender. Este pionero de la fotografía de calle española y, quizás, universal  nunca gozó de la popularidad y el reconocimiento de los ilustres fotógrafos nombrados.


(c) Josep Maria Cañellas. Paris, 1880 - 1890


(c) Josep Maria Cañellas. Paris, 1880 - 1890

Cañellas no figura en los anales de la historia del arte y es considerado una figura marginal en la historia de la fotografía. Quizás porque no obtuvo ningún galardón en exposiciones, ni publicó ningún escrito teórico, ni fue miembro de ninguna asociación fotográfica importante ni de ninguna escuela de referencia. El fotógrafo catalán trabajaba por encargo y prestó sus servicios a la comunidad de artistas parisinos.


(c) Josep Maria Cañellas. Paris, 1880 - 1890

Hace muy pocos años, se descubrió el Àlbum Rubaudonadeu (un reportaje fotográfico de 555 fotografías en copias a la albúmina). Ese trabajo fue realizado como un encargo fotográfico sobre la comarca donde vivo actualmente: Alt Empordà. Y a partir del momento de su descubrimiento, se comenzó a reconstruir, como si se tratara de un puzzle, su desconocida vida fotográfica que fue publicado en un imprescindible libro por el Museu Empordà y Triangle Postals (2005).


(c) Josep Maria Cañellas. Figueres 1888 - 1889. (Detrás se puede visualizar el futuro Museo Dali

Ken Jacobson, un prestigioso historiador británico, fue uno de los pocos que reconoció su trabajo y lo incluyó en su estudio de fotógrafos.  "Tal vez algún día se honrará a Josep Maria Cañellas, el padre de la fotografía instantánea, no solo como un innovador técnico - señala Jacobson en el prólogo del libro- sino también como autor de una de las grandes estéticas del arte de la fotografía".

(c) Josep Maria Cañellas. Figueres 1888 - 1889


“Cañellas es posiblemente de los primeros fotógrafos que hace instantáneas en España de una manera metódica, con intencionalidad documental y haciendo uso de un lenguaje visual nuevo y moderno” señala Pep Parer, especialista español en conservación de archivos fotográficos.

Hasta pronto


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viernes, 15 de septiembre de 2017

Imágenes que no se lean con demasiada facilidad


No me canso de repetir (o de escribir) que siempre debemos explorar nuevas variantes de composición, para no repetirnos siempre en lo mismo. Para no aburguesarnos. Y así darle vitalidad a tu pulsación interna, al fin de cuentas;  y así refrescar soluciones para resolver los problemas visuales que acarrea hacer una imagen, ni más ni menos. Allí está la razón de la existencia del lenguaje fotográfico.
En ese contexto, me gustaría poner como ejemplo el trabajo de Jens Olof Lasthein, que apostó por el formato panorámico para poder expresar sus obsesiones, su forma de entender el entorno a través de la fotografía.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Moments in Between (2000)

Hace unos días visité la librería del Visa Pour l’image y me encontré con un antiguo libro de Lasthein: Moments in Between (2000) y me maravillé con sus escenas panorámicas callejeras realizadas en diferentes pueblos y ciudades durante el conflicto de los Balcanes.
Al igual que Alex Webb, Lasthein documenta el paisaje urbano en lugares de tensión social más allá de estar en el frente de la guerra. Y como un antropólogo visual recorre distintos espacios públicos de retaguardia con una cámara de formato panorámico, idónea para realzar su forma de composición. Y allí está su gran acierto, su gran potencia visual que le otorga frescura al documento.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Moments in Between (2000)

“La elección del formato – señala Lasthein a Lens Culture – también tiene que ver con la posibilidad de combinar varios elementos contradictorios en un cuadro. Tiene que ver también con la credibilidad; después de todo, la vida no es simple. Así que no quiero que mis imágenes se lean con demasiada facilidad”.


(c) Jens Olof Lasthein. Azerbaijan 2014. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

Este año, publicó su cuarto trabajo, Meanwhile Across the Mountain.Pictures from the Caucasus. Un libro que condensa 6 años de trabajo en 90 imágenes panorámicas sobre su visión de la vida cotidiana en estados de Europa del Este como Ossetia, Daguestán y Chechenia. Una maravilla de trabajo que continúa con ese sentido de “lectura visual no tan fácil” que propone el autor.


(c) Jens Olof Lasthein. Chechenia 2011. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

La visión del autor se muestra vital en el amplio horizonte indisciplinado de elementos que propone el formato panorámico. Y realmente tengo la sensación de estar dentro de esas imágenes y todo ello me conmueve.


(c) Jens Olof Lasthein. Karabakh 2014. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)


“No sufro la ilusión de que mi historia es la única y verdadera historia – señala el fotógrafo sueco a British Journal of Photography – Un factor importante para juzgar la calidad de la fotografía documental es la honestidad”.



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lunes, 18 de enero de 2016

Meyerowitz x Meyerowitz


© Joel Meyerowitz


Nueva York, 1962.  "Los jóvenes fotógrafos siempre tienen la misma bolsa de trucos cuando comienzan a investigar en la calle. Uno de ellos, es que todo lo que observas que está enmarcado, es ya una imagen. Tienes que estar alerta a todo esto porque sino tu vocabulario no estará formado. Así que algo enmarcado invita a que pongas tu propio encuadre, y entonces tienes una fotografía".


© Joel Meyerowitz

New York, 1963. “No tengo ninguna duda de que el surrealismo de las pinturas de Magritte me hizo más consciente de la transformación y el misterio de este simple hecho”.



© Joel Meyerowitz

New York, 1963. “Fue uno de los primeros secretos de la fotografía que se me reveló,  que se podía poner extraños juntos en el encuadre y la trama puede dar un salto en el significado”.


© Joel Meyerowitz

Los Angeles, 1964. “Mientras conducía a través de los suburbios de Los Angeles, ví a esta mujer sentada en el jardín de su casa. Tenía el sueño americano: una bonita vivienda en los suburbios, un poco de espacio a su alrededor, su bebé. Sin embargo, aparece con aspecto aburrido, a la espera. La imagen tiene su propia validez. Tiene una realidad simbólica que sólo el instinto fotográfico puede descubrir”.



© Joel Meyerowitz

New York, 1975. “Los fotógrafos aprenden a aceptar los regalos que le salen al paso en la calle. La vida produce muchos más momentos locos de los que podemos concebir”.



© Joel Meyerowitz

New York, 1975. "La sola energía y la complejidad de la vida en la calle puede ser un tema para la fotografía. Hay un vestigio de Cartier Bresson en esta imagen que no podía, o no quería, renunciar. Estaba intentando llevar la fotografía más cerca de la experiencia misma, cosa que siempre es incipiente e irresoluta de un modo que antes había sido reacio a tratar".


© Joel Meyerowitz

New York, 1976. “Durante este período, trataba de hacer fotografías sin un tema central. Quería toda la información, cerca y lejos, para mantener el interés por igual; y el color pasa a ser una parte intrínseca de los contenidos. Estaba tratando de desbloquear la fotografía de la estética del momento decisivo. Una cosa difícil de renunciar”.

Fuente: Textos extraídos del libro de bolsillo Joel Meyerowitz por Colin Westerbeck (Phaidon 2014)



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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Meyerowitz habla de Nanny


© Vivian Maier

Ella tenía una especie de secreto ahí abajo.


© Vivian Maier

La cámara fotografiaba desde abajo y ese ángulo le dio a sus imágenes una especie de imponente magnitud.


© Vivian Maier

Hay un típico hombre de la calle, ¡pero tiene un poder y una dignidad!... está parado allí y la mira. Si tú ves sus ojos, él está observando directo a su cara. Probablemente ella estaba mirando hacia abajo, enfocando y de pronto, lo observa directamente y cliquea.


© Vivian Maier

Los fotógrafos callejeros tienden a ser sociables en el sentido que pueden salir a la calle y hacer sentir cómoda a la gente. Es una mezcla entretenida pues son seres solitarios y al mismo tiempo deben ser sociables.Tú observas, aprovechas y captas el momento pero tienes que apartarte y tratar de ser invisible.


© Vivian Maier

Tienes que tratar de dibujar con la evidencia que tienes, cierta comprensión del individuo.


© Vivian Maier

Creo que sus fotografías muestran una ternura, un estado de alerta a las tragedias humanas y esos momentos de generosidad y dulzura.


© Vivian Maier


Yo la veo como una persona increíblemente observadora, cuidadosa. Y eso probablemente sea porque era una Nanny y por ello tenía esas capacidades.


© Vivian Maier

Ella podría haber llegado al final de su vida y haber pensado: ¿porqué no traté de conseguir un trabajo por ahí?. El carácter de algunas personas les impide empujar lo que es necesario para conseguir un trabajo. Tu sabes, ella no se defendió a si misma como una artista. Sólo hizo su tarea.


© Vivian Maier

Creo que se impuso una regla sobre su trabajo, en el sentido que era algo secundario. Pero yo no lo siento como algo así. Cuando miro las fotografías, siempre siento que es algo primario.


© Vivian Maier

Mientras ella fotografiaba, estaba mirando lo cerca que podía aproximarse en el espacio de una persona totalmente extraña y conseguir que posara pero que siguieran siendo ellos mismos.

Extractos de la entrevista a Joel Meyerowitz incluida en Finding a Vivian Maier (Subtitulado en castellano, 2013)

Hasta pronto!


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lunes, 26 de octubre de 2015

Más ligado a las tripas que a la cabeza

En el mundo de las instantáneas,  la espontaneidad es fruto de la improvisación y eso escapa a cualquier explicación y encierra el secreto de la emoción que transmite una buena imagen.
El que mejor se acerca con palabras al significado de todo ello, (¡vaya contradición!) es la del gran pianista de jazz, Bill Evans que en la contratapa del disco de vinilo de Kind of Blues (Columbia 1959) de Miles Davis dijo lo siguiente:  “Existe un arte visual japonés en el que el artista está obligado a ser espontáneo. Tiene que pintar en un pergamino delgado extendido con un pincel especial y pintura negra de acuarela, de tal manera que un brochazo forzado o interrumpido destruirá la línea o atravesará el pergamino.”
Luego Evans, añade un plus…“estos artistas deben practicar una disciplina específica, la de permitir que la idea se exprese a sí misma en comunicación con sus manos de forma tan directa que no puede interferir la deliberación”.
Y allí entra en juego, la intuición que necesita el creador visual (y da lo mismo tener un pincel o una cámara) para tomar una instantánea en el momento adecuado.
Serán cosas del azar o de la intuición tal vez; pero mientras pensaba en todo ello el fin de semana pasado,  me encontré (un poco tarde porque fue publicado en el 2005) con Paradiso del fotógrafo italiano Lorenzo Castore.

© Lorenzo Castore

© Lorenzo Castore



Confieso que sus imágenes se clavaron en mis retinas (como me pasó con Half Life de Michael Ackerman).


© Lorenzo Castore

Las imágenes de Castore me transmitieron una suerte de emoción contenida y de misterio, gracias a la estética utilizada, al sutil desenfoque y movimiento de cámara empleado.


© Lorenzo Castore

 Pero por sobre todas las cosas técnicas, Castore tiene esa intuición tan necesaria de la  que tanto habla Evans en su intento por descifrar momentos  más ligados a las tripas que a la cabeza. 
Hasta el miércoles!



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lunes, 6 de abril de 2015

Fashion Street

A todos los que nos gusta disfrutar de realizar  fotografía de calle a diario, sabemos muy bien que no podemos vivir de ello. No es un trabajo, al menos para mi. Aunque sí es una práctica fotográfica que te hace más ágil en composición y técnicas y por, sobre todas las cosas, la pasas bien.
Sin embargo, y como siempre digo: hay que mirar a los grandes y no sólo en su manera de componer o realizar proyectos sino también en los caminos que cada uno transita. Puede ser que se habrá alguna rendija potencial de trabajo.
En ese sentido, Magnum está siempre un paso adelante. Algunos consumados fotógrafos de calle de la mítica agencia como Harry Gruyaert o Gueorgui Pinkhassov están poniendo el foco en la moda para sus trabajos de fotografía urbana.
En el caso de Pinkhassov, hace muy poco, recibió el encargo de Mercedes Benz para realizar un trabajo de street photography por las calles de Moscú para el 30 aniversario de Mercedes Fashion Week Rusia.


© Gueorgui Pinkhassov

 
© Gueorgui Pinkhassov
© Gueorgui Pinkhassov
© Gueorgui Pinkhassov
© Gueorgui Pinkhassov

Por otro lado,  Gruyaert realizó un trabajo un poco más arriesgado para la firma de moda Hermes.


© Harry Gruyaert

 
© Harry Gruyaert

© Harry Gruyaert
© Harry Gruyaert

En síntesis, estos ejemplos en donde dos grandes fotógrafos mantienen su libertad creativa y artística al servicio de la moda puede ser un camino para los fotógrafos de calle contemporáneos. O por lo menos hay que intentarlo.
Hasta el miércoles!!


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miércoles, 6 de agosto de 2014

New York, 2014: Bruce Gilden

Callejear junto con Bruce Gilden debe ser toda una aventura llena de incertidumbres; pero,  si lo haces en Nueva York, la aventura se puede potenciar aún más.



Coney Island © Bruce Gilden

Así lo entendió la televisión sueca SVT Kobra que lo acompañó este año a callejear por la Gran Manzana;  y de paso le hicieron una entrevista de lo más interesante.

Los dejo con este video donde podrán apreciar lo que les digo sobre el maestro Gilden.







Hasta el viernes!



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lunes, 8 de abril de 2013

Genesis de un proyecto de almuerzo street


Reitero,  siempre que  puedo, sobre la necesidad de armar buenos y originales proyectos en la street photography por sobre la preferencia casi generalizada de hacer unas cuantas fotografías bonitas .  De otra manera,  el subgénero tiene los días contados.

Hace unos días,  me encontré con un proyecto que ya tiene más de diez años pero que viene de perlas para ejemplificarlo,  hoy en el post.

Tapa del libro de Gus Powell (2003)


Se trata de The Company of Strangers, cuyo autor es Gus Powell (In Public) y fue publicado en el año 2003 por una pequeña editorial de Nueva York: J & L Books.

© Gus Powell

© Gus Powell

El proyecto está realizado enteramente a color con diapositivas y películas en las calles de la Gran Manzana durante los años '90 del siglo pasado y principios del nuevo milenio.

© Gus Powell

El libro se encuentra  en la línea sucesoria de los trabajos street de Joel Meyerowitz o Robert Walker,  por citar algunos grandes fotógrafos coloristas que trabajaron y mucho, en Nueva York, años antes de Powell.


© Gus Powell


Sin embargo,  con el proyecto, Powell intentó darle un toque estético y documental diferente,  ante la gran magnitud de trabajos street que se realizaron y se realizan en Nueva York.


© Gus Powell


Decidió captar instantáneas callejeras a una hora no muy apropiada para la fotografía: al mediodía.

© Gus Powell

La razón de esta elección horaria estuvo condicionada e inspirada por Lunch Poems, un poemario escrito por  el poeta Frank O’Hara en 1964 cuyos versos se caracterizan por ser reacciones espontáneas a las cosas que suceden en el momento y parecen haber sido escritos a la hora del almuerzo en cualquier rincón de Nueva York.




Este poeta, nacido durante la efervescente movida cultural neoyorquina de principios de los ’50 ( liderada por el pintor expresionista William de Konning y otros),  es también considerado un gran poeta street de su generación. 
Lunch Poems también contiene numerosas referencias a la cultura pop, literarios y musicales que estimularon a Powell a la concreción de este proyecto.


Una de las páginas del libro de Gus Powell

“En los Lunch Poems hay un desvío en la atención de lo inmediato a lo impermanente –señala un estudioso de la obra O’Hara, el escritor chileno  Juan José Richards Echeverría -. Todos los almuerzos están atravesados por cierta precariedad espacial y material: en ellos no hay lujo sino escasez y prisa".

© Gus Powell

"Tienden a ser breves, esporádicos. La mirada está a la deriva del deseo. Lo que la voz poética busca es una proximidad con otro. Esta mirada – deseante es también mirada melancólica sobre el mismo tiempo donde acontece. Anhela poseer lo que está ocurriendo, como si no existiera el presente”.

© Gus Powell
Hasta el miércoles!