Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 6 de junio de 2016

Lugares donde no ocurre nada


Siempre me han gustado esos lugares donde parece que no ocurre nada. Espacios ajenos al ajetreo mundano, donde normalmente la gente no posa la mirada, lugares de tránsito que uno jamás recordaría haber pasado ni siquiera a través de una imagen.


© Lee Friedlander

Son como espacios no valorizados en donde, sin embargo, brotan ciertas fantasías o doy rienda suelta a la imaginación.


© Martin Kollar

Lugares donde hipotéticamente ha pasado tangencialmente alguna historia;  como si se tratara de la estela de un cometa o de su leyenda.


© Robert Adams

O donde seres anónimos depositaron alguna vez sus ilusiones, donde hablaron sobre sus problemas existenciales en esa rutina diaria que nos toca vivir.


© Boris Savelev

Siempre me quedo un rato, observando inmóvil, aquellos escaparates desiertos y me imagino la película del ajetreo diario comercial de gente y más gente,  anécdotas vitales secuestradas por el tiempo y el olvido.


© Sthepen Shore

Lugares que me transmiten la ausencia de actividad o de cosas y pienso en un paraíso perdido y allí radica, para mi,  el encanto decadente del lugar donde no ocurre nada.


© Navia

“Se podría hablar, por una parte,  de itinerarios, de ejes o de caminos que conducen de un lugar a otro y han sido trazados por los hombres” comenta Marc Augé en su libro Los no lugares, espacios del anonimato.


© Marcelo Caballero

“Por otra parte, - prosigue Augé -  de encrucijadas y de lugares donde los hombres se cruzan, se encuentran y se reúnen, que fueron diseñados a veces con enormes proporciones”.


© Robert Frank
Hasta pronto!


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miércoles, 9 de marzo de 2016

Un poco de historia sobre el color "serio"

Hoy voy a realizar un pequeño ejercicio de historia sobre el color contemporáneo, más que nada para no olvidarnos que algunos  trabajos pioneros fueron cruciales, desde mi punto de vista, para entender la evolución y las posteriores tendencias  de lo cromático en la fotografía documental.
Nos paramos por un rato en 1976 ( yo era muy pequeño aún) y el color estaba en todas partes, en cada portada de revista, en salas de cine y en las televisiones. Sin embargo, la fotografía era en blanco y negro.
La fotografía en color se veía obstaculizada por su asociación con el trabajo comercial y no era considerada un medio artístico apropiado.



Precisamente a partir de ese año, hubo un cambio, un punto de inflexión y eso ocurrió en los Estados Unidos con la edición de los primeros libros como William Eggleston’s Guide, el catálogo de su exposición en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA). 


Publicado en 1979 

Y muy poco después le siguió Cape Light (1979) de Joel Meyerowitz. A partir de estos dos hitos, la fotografía “seria” en color aumentó exponencialmente.
En los ’80, me vienen a la cabeza algunos trabajos que son imprescindibles para ratificar esa evolución. En primer lugar, Uncommon Places de Stephen Shore (Aperture 1982)


tapa de la primera edición

Y el poderoso trabajo de Nan Goldin:  La Balada de la dependencia sexual publicado también por Aperture en 1985.




Y resumiendo un poco, en 1987 se publicó American Independents. Eighteen Color Photographers, un libro recopilatorio que ponía nombre y apellido a toda esa generación llamada American New Color a la que pertenecían Eggleston, Shore, Meyerowitz y muchos otros como Mitch Epstein o Joel Sternfeld. 




Con el tiempo, los medios impresos "serios" adoptaron el color. Pero eso ya es otra historia...
Hasta pronto



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miércoles, 26 de febrero de 2014

Los momentos donde no pasa nada

Hubo un tiempo, en los inicios de su carrera (a principios de los '70 del siglo pasado)  que Sthepen Shore recorrió las carreteras norteamericanas y  se dedicó a documentar a fondo,  con una cámara barata de paso universal de 35 mm, todo lo que lo rodeaba;  realizando  instantáneas a color pero de una manera natural como lo hubiera hecho Walker Evans. “Yo quería tomar imágenes naturales, no tenía ganas de hacer nada con el mundo y lograr una obra de arte fuera de él”.

© Stephen Shore

En ese sentido, su objetivo no era realizar “instantes decisivos” a lo Cartier Bresson;  Shore sólo quería documentar todos esos momentos en los que " no pasa nada", usando a veces un flash para que se reconociera que la cámara estaba allí junto a los objetos que captaba y  así viajó,  explorando todo.



De esa manera,  nació American Surfaces que resultó ser un trabajo pionero, no sólo por el valor documental que le estaba dando al color; sino también como un antecedente de como funciona el mundo de la fotografía digital actual y, en especial,  el uso que se le da a los móviles,  donde todo lo doméstico es memoria visual digna de ser archivada.

 Con este trabajo pionero, Shore utilizó el color para darle realismo al mundo que percibe. Esa es su gran contribución para esta escuela de la fotografía de calle.








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viernes, 23 de noviembre de 2012

El presente dual de Paul Graham


El fotógrafo británico Paul Graham no necesita ningún tipo de presentación hoy en día.
Como prefacio podríamos decir que este año, ganó uno de los premios más importante que se pueden otorgar en la fotografía: el Hasselblad.


La Fundación Hasselblad le otorgó el premio por ser “uno de los fotógrafos más brillantes de su generación”.
No me caben dudas de ello. Y también porque Graham es esencialmente un gran street photographer que renovó la escuela del American New Color iniciada por Sthepen Shore,  William Eggleston o Joel Meyerowitz en los ’70. 
De hecho, Graham comienza a realizar proyectos fotográficos a fines de esa década  y,  bajo la influencia de esta escuela,  publica entre 1981 y 1986 tres libros documentales a color,  hoy en día, bastante difíciles de encontrar: The Great North Road (1983), Beyond Caring (1986) y Troubled Land (1987).

1982. Al norte de Londres. publicada en The Great North Road (1983)

Así,  Graham se convierte  también en un pionero en el uso del color con valor documental. “En esa época  – comenta el británico – di una charla a estudiantes de fotografía en Newport College y uno de los alumnos señaló mi trabajo como algo tóxico, venenoso para lo establecido”.

Birmingham 1985

Damos un salto de época y así llegamos a Presente su último trabajo que, como siempre, rompe con algunos moldes de la fotografía de calle.



Este libro,  publicado en febrero de este año por Mack es la continuación de una trilogía iniciada con American Night ( 1998 – 2002) y seguida por A Shimmer of Possibility (2004 – 2006).
En este caso, Presente es un cuerpo de trabajo fotográfico de 114 páginas realizado enteramente en las calles de Nueva York  y Graham, a través de un cuidado diseño del libro,  trata de transmitir la sensación de una ciudad en constante movimiento.



¿Cómo lo hace?. 
El fotógrafo propone dípticos o trípticos que  amplifican esas fugaces instantáneas callejeras llevándolas a sus dobles o triples: dos o tres imágenes separadas sólo por una breve fracción de tiempo.




Estos plegables revelan afinidades inesperadas y casuales de momento a momento. Y para mi es un interesante camino alternativo (este o no de acuerdo con ello) para salir de la ingravidez generacional en que se encuentra la street photography en la actualidad.




Esta dualidad también nos permite reflexionar sobre la fluidez e inmediatez que atesora  la fotografía digital en relación al pasado  analógico. “La forma en que nos relacionamos con las imágenes digitales está cambiando” señala Stephen Mayes, director de VII Photo Agency en una reciente entrevista en Wired

Espero que tengan un buen fin de semana!! hasta el lunes!

miércoles, 21 de marzo de 2012

Eggleston love Chromes


Como viene realizando la editorial Steidl en los últimos años con el lanzamiento de obras de clásicos fotógrafos “olvidados” como Ernst Haas, Saúl Leiter o Ray Metzker; ahora le toca el turno a William Eggleston y una obra magna: Chromes.


Publicada a fines del año pasado, Chromes es en realidad un pack con tres libros con un total de 364 imágenes seleccionadas de un catálogo de más de 5000 transparencias kodachrome del autor. 

© William Eggleston

© William Eggleston 

Allí, y a modo de cronológico paseo visual, Steidl nos invita a observar las fotografías de Eggleston desde sus primeros pasos profesionales en su Menphis natal.


© William Eggleston  
© William Eggleston  

Recordemos que Steidl ha publicado un par de años atrás, otro libro del gran maestro norteamericano:  Before Color que como bien dice su nombre, recoge lo mejor de los trabajos en blanco y negro de Eggleston. Antes de sumergirse totalmente en el color y dar vida a ese gran movimiento de los setenta del siglo pasado,  llamado New Color. Junto con Joel Meyerowitz, Joel Sternfeld, Sthepen Shore, entre otros, buscaban nuevas perspectivas cromáticas en el documentalismo de los Estados Unidos.

© William Eggleston  

Precisamente el libro apunta en gran medida a su época dorada, entre 1969 y 1974 cuando comenzó a experimentar con la composición y sus kodachrome.

© William Eggleston  

Eggleston fue uno de los primeros en desafiar la idea que las imágenes en color sólo estaban reservadas para la fotografía publicitaria y de moda. Por ello, su exposición en el MOMA de 1976 fue un punto de inflexión para el documentalismo colorista.

© William Eggleston  

© William Eggleston 

Esta ambiciosa nueva entrega desempolva de los archivos de transparencias de Eggleston, imágenes   que nunca antes habían visto la luz en ninguna publicación. 

© William Eggleston  

Recordemos que algo parecido pasó con la publicación de Color Correction de Ernst Haas (Steidl 2009) que también reunía mucho material inédito del fotógrafo austríaco.
Quizás el precio de este pack de Eggleston sera un poco prohibitivo, pero estuve viendo uno de sus libros  a través de un video y realmente vale la pena y ahorrar un poco para comprarlo. Es impactante todo lo que muestra este nuevo trabajo de Eggleston que actualmente tiene 72 años y sigue aún en plena faena fotográfica.



Un abrazo y hasta el viernes!!

lunes, 20 de febrero de 2012

Lugares intermedios


Retrato de Orleans 1950 © Edward Hopper 

Lo que siempre me ha gustado de los trabajos de Edward Hopper son sus cuadros donde aparecen gasolineras. Quizás porque le confirió a estos espacios intermedios, de tránsito, la dignidad de motivo artístico. 


Gas - 1940 © Edward Hopper 
Hooper,  con sus series de gasolineras, me transmite un estado de suspensión permanente. Y al observar estas deliciosas pinturas, siempre pienso en lo que sucederá o en lo que pasó. Un rasgo muy típico y característico de Hopper: sugerir lo que está afuera del cuadro.


Autovía de 4 carriles 1956 © Edward Hopper
Esta supuesta tibieza e incluso indiferencia sumado a la dignidad artística que Hopper le atribuye a las gasolineras lo convierten en un auténtico predecesor del Pop Art.


En este contexto del pop - art, Edward Ruscha también las elevó a la categoría de arte pictórico. 


1963 © Edward Ruscha
Este pintor pop también era fotógrafo y en 1963 publicó un libro de fotografías titulado Twentysix Gasoline Stations y como dice el título, incluye 26 fotografías de distintas gasolineras.


 1963 © Edward Ruscha  
En este libro (cuya tirada inicial fue de sólo 400 ejemplares) la intención de Ruscha era crear un material neutro carente de cualquier detalle superfluo, lo más anodino posible ya que sólo quería fijar una serie de momentos como una repetición. Este libro de Ruscha, en su momento fue muy criticado, pero con el tiempo se ganó un lugar entre los clásicos del art - pop.


Esta huella hopperiana de lugares intermedios también podemos encontrarla en varios fotógrafos de época.


Proton Avenue, Gull Lake, Saskatchewan 1974  © Sthepen Shore

Menphis - Tennessee 1960 © Inge Morath

USA 1956 © Robert Frank
Como dije al principio, a Hopper le gustaba sugerir algo que está fuera del cuadro y esa imaginería me transporta al Paris, Texas de Wim Wenders donde los caminos, las gasolineras y los espacios de tránsito son protagonistas involuntarios de este film, verdadero clásico de los road movies.
El video está acompañado de la música de Gotan Project que respira gasolineras, autos y caminos por recorrer.


Un abrazo y hasta el miércoles!!