Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 12 de julio de 2017

Carretera salvaje


Siempre consideré el “viajar por una carretera” como algo vital, iniciático que tiene que ver con la historia de la gente que la recorre no con el trayecto en sí. 


(c) Robert Frank. U.S. Number 61, Texas. 1955

A muchos nos pasa…..En mi caso, me crié con ese gran discurso emanado de las fauces creativas literarias de Jack Kerouac y su “En el camino”. Y de toda esa “big generation” americana que reformuló la metáfora visual del viajar por una carretera.


(c) Garry Winogrand. Utah, 1964

Y como todos sabemos, la fotografía y el cine convirtieron la carretera en un gran fondo visual de historias que se cruzan, se entrelazan,  de mucha vida y también de muerte.
Ayer, volví a ver una película de carretera (road movie) que siempre me fascinó y me parece que no envejeció en su tratamiento de planos, color, luz. Mejor dicho, cuanto más pasa el tiempo, la peli se encuentra mejor, llena de vitalidad. Me refiero a Wilt at Heart (1990) dirigida por David Lynch y que lleva el sello fotográfico de Frederick Elmes.
No deseo adentrarme en la historia, harto conocida por muchos fans de Lynch y en Internet pueden encontrar infinidad de webs con mucha información. Lo que me sigue impactando y mucho, es como trabaja Elmes: una fotografía con mucho juego de planos, en especial picados, contrapicados.

Fotograma del film Wild at Heart

 Una estética y un simbolismo con mucho "color Hopper" en varias escenas.

Fotograma del film Wild at Heart

Y también me agrada como abre plano en muchas escenas y como potencia el rojo en los encuadres carreteros, otorgando a la escena, un plus de potencia visual.

Fotograma del film Wild at Heart

Por último, me gustaría compartir con ustedes, un video que reúne secuencias de los films que participó, este gran fotógrafo cinematográfico como es Elmes.

Frederick Elmes, A.S.C from Todd Sandler on Vimeo.


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miércoles, 22 de marzo de 2017

Cortar o no cortar, esa es la cuestión


Aunque, hoy en día, es normal diseccionar formas familiares en los bordes de las imágenes, muchos entusiastas de la fotografía urbana  aún se preguntan en mis talleres si está bien o no cortar brazos, cabezas o pies.


(c) David Alan Harvey. La Habana, años '90 del siglo pasado

Y yo les respondo que sí, que experimenten ya que, según como se manejen las formas en los bordes de una imagen,  definen un contenido más sugerente.  Y así se crean fragmentos o formas desconocidas que nos cuesta reconocer al instante.  Y nos detenemos a observar e  imaginar que hay más allá de la propia fotografía.


(c) Harry Callahan Chicago 1950

Cortar formas familiares añade un plus de potencia visual a la escena y de ello sabían fotógrafos de la New Bauhaus como Harry Callahan o Yasuhiro Ishimoto que se atrevían, en los años ’50 del siglo pasado, con ese tipo de composición.


(c) Yasuhiro Ishimoto. Chicago 1959

Robert Frank también intentaba atreverse a buscar cortes,  en sus trabajos previos que fueron preparando su obra más determinante: The Americans.


(c) Robert Frank. Valencia 1952

Otro gran fotógrafo urbano como William Klein también mostró este camino en las calles de Nueva York.


(c) William Klein. Nueva York 1954

 Y Gonzalo Juanes, aquí en España,  hizo eco de esta influencia cuando se atrevió a realizar este tipo de composición en su famosa serie de Serrano en la Madrid de los años ’60.


(c) Gonzalo Juanes. Madrid 1965

Y posteriormente Cristobal Hara exploró este tema aún más, llevando a límites insospechados y surreales a las escenas callejeras.


(c) Cristobal Hara. De su libro Vanitas, 1999


Además, esos cortes anuncian dinamismo, una característica tan propia de las atmósferas de un espacio público. “Cortar” es algo que siempre debemos tener en cuenta como una variante rica y útil a la hora de salir a la calle.  Reflexionar sobre ello,  en la previa, nos dará mucha imaginación.


(c) Marcelo Caballero. La Habana, 2016




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miércoles, 1 de marzo de 2017

Una cámara en el amor

Siempre que se habla de los grandes clásicos de la fotografía de calle, dirigimos la mirada a los años 50 y 60 del siglo pasado con Estados Unidos  a la cabeza (Frank, Friedlander, Winogrand y compañía) o  a la Francia de posguerra (Cartier Bresson y sus amigos humanistas). Sin embargo en muchos otros lugares se “cocía” de igual manera e intensidad una gran cantidad de buenos fotógrafos urbanos que quedaron eclipsados por poderosas cuestiones de marketing de estos polos.
Pero el tiempo pone cada cosa en su sitio y desde este blog, también reivindico desde sus inicios, hace ya 7 años,  el trabajo de “los desconocidos de siempre” o de aquellos fotógrafos que “no están de moda” o que no pertenecen a la órbita anglosajona. Ellos también tienen su propia voz y, en algunos casos, crearon importantes tendencias.

de su libro Amor en la orilla izquierda. Paris (c) Ed van del Eslken


Hoy quiero mencionar a un fotógrafo que, es especialmente conocido en el mundo de la fotografía, pero que las nuevas generaciones de fotógrafos urbanos no lo conocen o no lo aprecian como se debe. Me refiero a Ed Van der Elsken, el más importante fotógrafo urbano de la escuela holandesa de posguerra.



de su libro Amor en la orilla izquierda. Paris (c) Ed van del Eslken

Lo revolucionario de su trabajo es que empleó, en el buen sentido de la palabra, el estilo documental del cinéma vérité:  una mezcla de realidad y ficción para crear una especie de “novela en imágenes".
En ello se emparenta “con aspectos del romanticismo melancólico de Robert Frank - como bien lo describe la New York Times en un artículo de opinión -  con la fascinación dura de Weegee con la parte inferior de la vida de la ciudad”.


de su libro Amor en la orilla izquierda. Paris (c) Ed van del Eslken

Aunque su nombre no sea muy familiar, prestigiosos fotógrafos como Nan Goldin o Nobuyoshi Araki lo han señalado como una influencia directa en sus trabajos.
Van der Elsken “fotografiaba por una necesidad” señala Goldin conocida principalmente por su trabajo “La Balada de la Dependencia Sexual”;  en donde, como lo hacía el fotógrafo holandés, ha creado una especie de documento de su propia vida fotografiando “las personas que, o bien fueron mis amantes o me quieren como amantes” concluye.


(c) Nan Goldin


Ed Van der Elsken también incursionó, con éxito, en el mundo del cine y para ello, deseo compartir con ustedes una recopilación de documentales en blanco y negro realizada en los años 50 y 60, que fueron presentadas en una expo comisariada por Martin Parr en el 2005 en Amsterdam.


Founded Footage

Actualmente, el fotógrafo holandés vuelve a estar en foco. En Amsterdam se está realizando una retrospectiva de su obra: Ed van der Elsken– Cámara in love y en el 2018, estará en Madrid, a través de la Fundación Mapfre.




Hasta pronto


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lunes, 13 de febrero de 2017

La fotografía es cosa de automóviles


De alguna manera, con un desfasaje de pocos años, la irrupción de las cámaras de 35 mm. (livianas, discretas) coincidió con la aparición generalizada de los autos por los calles de cualquier ciudad. De esa manera, los automóviles se convirtieron en iconos urbanos por excelencia y, desde la perspectiva que ofrece el tiempo,  se revaloriza su inclusión como documento de época.
Uno de los primeros fotógrafos documentales que entendió su importancia fue Walker Evans.
Los utilizaba como fondos en sus composiciones,


New York 1929 (c) Walker Evans

 o inclusive los retrataba para entender su evolución en un país en una grave crisis como la Estados Unidos de los años '30.

1936 (c) Walker Evans

o como señal de distinción social


1932 (c) Walker Evans

Los autos, con el tiempo, se convirtieron, para algunos fotógrafos,  en herramientas necesarias para hacer realidad ese sueño del “viaje iniciático”. El “ir en auto por la ruta” fue el salvo conducto inspirador para fotógrafos como Robert Frank, Bernard Plossu, Joel Meyerowitz o Lee Friedlander;  y así dar dar rienda suelta a la fotografía de carretera.

1955 (c) Robert Frank

Mucho tuvo que ver en todo esto, la irrupción de star systems de Hollywood como, por ejemplo, James Dean 0 escritores díscolos como los beatniks que estimularon en el imaginario colectivo la noción del viaje en auto como una temática a explorar con una cámara.


Grecia 1967 (c) Joel Meyerowitz


Películas de alcance global como Easy Rider, Bonnie y Clide o, más adelante,  Paris Texas, ayudaron a catapultar como discurso visual al auto en viaje con fotógrafos.


ruta 66 USA (c) Bernard Plossu

“Acabo de poner los coches en el mundo, en lugar de un pedestal” comentaba Friedlander en 1964,  luego de recorrer todo Estados Unidos en automóvil.


1964 USA (c) Lee Friedlander

Para él era más interesante, retratarlos en espacios de tránsito, junto a tiendas baratas y de comida chatarra que en lugares seductores.


Detroir 1963 (c) Lee Friedlander

Por otro lado, la presencia de los automóviles para Garry Winogrand siempre encierra una atmósfera de una gran carga psicológica.


Houston 1964 (c) Garry Winogrand

Y de su ausencia también.


Alburquerque 1957 (c) Garry Winogrand


Luego, en los ’70 del siglo pasado, el automóvil tomó color a través del ojo de William Eggleston  que lo elevó a la categoría de identidad, como es el caso de la americana.


Mississippi 1970 (c) William Eggleston


Algo que también logró darle Raghubir Singh al Ambassador en la cultura india. 


Uttar Pradesh, India 1977 (c) Raghubir Singh

Como ven, los caminos de la fotografías se cruzan permanentemente con el automóvil. Por eso, es más fácil hablar de algún fotógrafo clásico que todo lo que se hizo que daría para una colección de libros.
 En este sentido, me gustaría nombrar por último a Harry Gruyaert. Para quien los automóviles siempre funcionaron como un elemento más en sus imágenes cinematográficas, con una luz especial y color.

(c) Harry Gruyaert

El sábado pasado se inauguró una expo de Gruyaert en Amberes titulada: It’s not about cars (No se trata de coches) y para los que gusten de sus fotografías pueden hacerse de un catálogo de esta expo que bien vale la pena. ahhh...y firmados por el autor...quedan pocos ejemplares....

(c) Harry Gruyaert
Hasta pronto!




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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Horizonte inclinado


En una ocasión, hace ya unos años, presenté mi portfolio a un editor de una prestigiosa revista de viajes; y luego de echarle una rápida ojeada, me aconsejó que no mostrara imágenes con horizontes inclinados. “No gustan ese tipo de imágenes. La línea de horizonte tiene que estar simétrica al marco superior” Y en parte tenía razón, en la biblia de la fotografía de viajes, la regla del horizonte es el primer mandamiento.
Si uno tiene ganas de investigar un poco en la web, verá que está llena de tutoriales para ayudar a corregir horizontes inclinados por ejemplo con herramientas como Photoshop.
Los horizontes inclinados siguen siendo una falacia para muchos puristas. Sin embargo, en la fotografía urbana, esa regla se rompió con la llegada de Robert Frank. Y estamos hablando de fotografías de más de 50 años.


Rio Mississipi, Baton Rouge, Louisiana, 1955 (c) Robert Frank

Esta foto perteneciente a The Americans fue la imagen que más admiraba Garry Winogrand.
 Frank, como se ve en la imagen, utilizó tanto un objetivo gran angular como un horizonte inclinado para crear un vórtice dinámico centrado en el predicador, única línea vertical en toda la composición.
Profundamente afectado por esta fotografía, Winogrand empezó a investigar cómo podía él también fusionar el espacio estético con sus temas.


de su trabajo Women are Beautiful (c) Garry Winogrand

Este tipo de imagen bastante atrevida para la época, le otorgó al talentoso fotógrafo americano una fuente de dinamismo y de aire fresco a sus imágenes.


de su trabajo Women are Beautiful (c) Garry Winogrand

Y este hecho fue un punto de inflexión para la evolución de este tipo de fotografía bastante menospreciado por el resto del “club fotográfico” hasta la actualidad.


de su trabajo Women are Beautiful (c) Garry Winogrand


Con todo esto no quiero decir que hay hacer siempre horizontes inclinados. Pero puede ser una variante muy útil en la composición para salir del posicionamiento clásico y purista de hacer fotos con la cámara a la altura de los ojos.
hasta pronto!



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miércoles, 16 de noviembre de 2016

El día que Frank creó dos libros

Cuenta la leyenda que Robert Frank hizo dos libros (de una manera artesanal) de sus viajes por Perú en 1948. Y uno de ellos se lo regaló a Alexei Brodovitch (por ese entonces director de la afamada revista Harper’s Bazaar ; y el otro a su madre.


Perú (c) Robert Frank

En ambos libros de 39 fotos cada uno, las imágenes son las mismas, pero no siguen el mismo orden. Por lo tanto son dos libros distintos. Creo que Steidl finalmente publicó el que le hizo a su madre.


Perú (c) Robert Frank

En otras palabras, lo que Frank nos quiso decir es que,  en fotografía,  el orden de los factores si altera el resultado final. El emparejamiento secuencial de cómo queremos contar una historia visual es crucial. Y es tan decisiva como el maravilloso acto de crear las imágenes para ese discurso. Y allí entramos en un lodazal:  ingresamos en la aventura de la edición.


Perú (c) Robert Frank

Esa técnica de emparejamiento de página que utilizó en Perú (por distintas razones subjetivas de edición del autor: líneas, complejidad de formas, diagonales, vertical vs horizontal u otras variantes) las obvió en The Americans en dónde cada foto ocupa una página.


The Americans (c) Robert Frank

Y ese nuevo emparejamiento u orden se expresa como capítulos visuales en donde entra en juego otras líneas discursivas  Y eso es también un acierto aunque también tiene un orden implícito.


New York Inside Out (c) Robert Walker

Cuenta la leyenda, que el escritor beatnik William Burroughs aconsejó al fotógrafo Robert Walker que utilizara la técnica del cut-up para armar el emparejamiento de fotografías por página de su libro New York Inside Out . Y así podríamos hacer, con esta técnica, los libros que quisiésemos del New York de Walker. Y todos serían distintos.


New York Inside Out (c) Robert Walker

Los libros de autor en papel te ayudan a entender que una fotografía única puede tener un valor agregado al confrontarla con otra, o por su ausencia en una página. Y también te ayuda a entender la "escritura visual" del fotógrafo. Estilo personal como la edición.
En este plano, se puede disfrutar de las fotos con un sentido pragmático, narrativo. Y ese es el camino que revolucionó Frank en los ’50 y que aún nos gusta experimentar al crear u hojear un libro de fotografía.
Hasta pronto!


PD: esta nota está dedicada a John que se fue el domingo pasado a un mundo mejor....



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miércoles, 5 de octubre de 2016

La orientación como un acto reflexivo pero espontáneo


Más allá de la dictadura,  impuesta actualmente por los monitores y plasmas,  del encuadre horizontal y que domina “fisiológicamente” nuestra manera de mirar el mundo; tenemos que seguir reflexionando en  la orientación visual : ¿cómo ocurren las cosas para transmitir mejor nuestra experiencia urbana fotográfica y no caer en juicios preestablecidos?
La orientación es una indicación al observador que la historia ocurre de esa manera y no de otra. Y el sentimiento y atmósfera de la ciudad en la que paseamos debe valorarse con la antelación que le da la sensibilidad y la espontaneidad del momento.


Valparaíso © Sergio Larraín












Algo de todo ello, pensó de Valparaíso, Sergio Larraín,  una ciudad construida y vivida desde la colina hacia el mar, para orientar sus fotografías en encuadres verticales. Y su trabajo, en general, fue realizado en esa orientación.















La orientación del encuadre horizontal pero panorámico llevó a Jens Olof Lasthein a realizar imágenes que potencien el aislamiento en que vivían los pueblos de Abjasia, una república separatista de Georgia.


© Jens Olof Lasthein

“Tal vez la serie captura un tema universal del el estado de ánimo de haber perdido la pista en la vida familiar para muchos de nosotros” señala Lasthein con respecto a su trabajo: Black Sea, White Sea.


© Jens Olof Lasthein

Algunos hablan de espacios negativos y de espacios positivos, para orientar los encuadres de sus fotografías. Algo que el Robert Frank de los Americanos entendió perfectamente al potenciar “esos espacios negativos” en sugerentes espacios de interpretación visual.


© Robert Frank

Otros, piensan que la orientación más apropiada es la horizontal porque nos desplazamos en horizontal, nos relacionamos en horizontal y hasta contamos las historias en modo película. En cambio lo vertical parece como un corte, un paréntesis para pasar a otro juego de intercambios horizontales.





 Quizás todo ello sea lógico y natural para muchos de los que nos gusta la fotografía. Pero no estaría mal pararse, reflexionar y tomar la mejor decisión para enfatizar tu propia fotografía; y darle la orientación espontánea que guíe tu sensibilidad visual sin pensar en la educación técnica adquirida.



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