Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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viernes, 8 de junio de 2018

El señor del color


Breve pero intensa exploración del color tuvo el pintor expresionista alemán August Macke conocido como “el señor del color”, una vida creativa truncada a los 27 años por los estertores de la primera guerra mundial.


(c) August Macke. Circo, 1913

Macke supo integrar en su pintura los aspectos que más le interesaron de las vanguardias  pictóricas del momento privilegiado que vivió (impresionismo, expresionismo, cubismo, fauvismo) y ese esfuerzo fructificó en un alto e intenso nivel creativo en pos del uso del color y la luz. 


(c) August Macke. 1913

Y creó un estilo propio constituido especialmente por inusuales figuras geométricas, entre una yuxtaposición coherente de colores primarios y secundarios en escenas extraídas de la vida cotidiana, en su mayoría,  en espacios públicos.
Macke intentó crear un gran impacto visual a través de la búsqueda intensa de las posibilidades emocionales que brinda el color y especialmente de los rojos y de su ubicuidad en la pintura.


(c) August Macke. 1914

Su lectura cromática, y su tendencia hacia lo abstracto fueron de gran influencia para la posteridad a pesar del poco tiempo que vivió. Un caso similar fue el pintor vibracionista uruguayo Rafael Barradas que también falleció muy joven y estaba imbuido de todas las vanguardias de ese momento para crear un estilo propio. Barradas fue una inicial influencia para Salvador Dali que lo conocía de sus visitas por la Barcelona de aquella época.


(c) August Macke. Túnez, 1914


Macke visitó Túnez en 1914 junto con sus amigos pintores Paul Klee y Louis Moillet en búsqueda de “un encuentro de lo latino con el mundo de Anibal y los Sarracenos”. Entre los tres, dejaron un legado artístico tan rico de su paso por allí que, según muchos historiadores del arte lo señalan, tuvo unas consecuencias extraordinarias para el desarrollo ulterior del color en la pintura y también de la fotografía…


(c) August Macke. Túnez, 1914


La historia es conocida: muerto Macke en 1914, siete años después (en 1921), uno de sus amigos de aventura tunecina, Klee fue invitado por Walter Gropius a ingresar a la Bauhaus y es bien sabido que desde entonces, el estudio del color comienza a ser una asignatura autónoma en el estudio del lenguaje visual dentro de la mítica escuela. Y también en la New Bauhaus precursora del uso del color en la fotografía en los años ’50 del siglo pasado. 
Nada es casual, todo es causal.
hasta pronto!!


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lunes, 21 de mayo de 2018

Siempre volvemos al rojo…


“Cuando veo una masa de color <rojo> se me ponen tiesas las orejas, sé que el éxito de cualquier fotografía que haga, independientemente del motivo sobre el que esté trabajando, va a depender de cómo utilice ese color en la construcción de la imagen”
Cristobal Hara


(c) Henri Matisse. La habitación roja, 1908

Todo comenzó,  de alguna manera,  con “La habitación roja” (1908) de Henri Matisse. Un cuadro completamente novedoso para la pintura moderna y que marcó un punto de inflexión en la concepción artística del siglo XX. En esta creación pictórica, el color subordina el tema y las formas. Y en donde los planos compositivos y la profundidad de campo están superditados por el color y en especial al rango cromático del rojo, un color especialmente perseguido por el pintor y  por todos los que nos gusta la fotografía a color.


(c) Lászlo Moholy - Nagy. Chicago, 1939. Publicada en Color in Transparency (Steidl, 2006)

El rojo también fue un actor protagonista en el Instituto de Diseño de Chicago (la New Bauhaus americana) liderada por László Moholy-Nagy quien introdujo en sus programas: “Luz y Color” (Light and color) como materia de estudio, independiente del resto.


László Moholy-Nagy, Do Not Disturb, 1945, color film with sound, 19 min (excerpt) from The Moholy-Nagy Foundation on Vimeo.


De aquellos experimentos visuales, salieron grandes alumnos entre los cuales destacarían en un futuro próximo: Aaron Siskind, Harry Callahan, Ray Metzker, Yasuhiro Ishimoto o Marvin Newman por citar los más conocidos.



(c) Marvin Newman. Broadway, NY, 1954

También el rojo cobró una vida superlativa a través de los films de Stanley Kubrick.
“Los muchos significados del rojo incluyen: muerte, sangre, peligro, ira, energía, guerra, fuerza, poder, determinación…pero también pasión, deseo, amor y sexo. Todos los temas prominentes en el trabajo de Kubrick. Pero lo más importante es que la naturaleza dualística del rojo juega en toda la obra del cineasta: sexo – violencia, nacimiento – muerte, guerra – paz, miedo y deseo “ señala el joven cineasta Rishi Kaneria, creador del audiovisual que a continuación comparto con todos vosotros.


Red: A Kubrick Supercut from Rishi Kaneria on Vimeo.

Hasta pronto!



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lunes, 12 de febrero de 2018

La diferencia que hace un pintor



“Si pudiera decirlo en palabras, no habría razón para pintar” Edward Hopper


(c) Robert Adams, Colorado Springs, Colorado 1968

Mi familia vivía en Nueva Jersey, cerca de Manhattan, hasta los diez años, y aunque he disfrutado pasar mi vida adulta como fotógrafo en el oeste de Estados Unidos, cuando salimos de Nueva Jersey hacia Wisconsin en 1947, sentía nostalgia.
El único paliativo que recuerdo, más allá de la simpatía de mis padres, fue el descubrimiento accidental en una revista de imágenes de una persona de la que nunca había escuchado, pero que reconocía las escenas.
El artista era Edward Hopper y una de las imágenes era de una mujer sentada en un soleado ventanal de Brooklyn, una escena como esa, me recordaba el apartamento de una mujer que nos había cuidado a mi hermana y a mí.


(c) Edward Hopper. Room in Brooklyn, 1932

 Otros puntos de vista se asemejaban a los que recordaba del tren a Hoboken.


(c) Edward Hopper. Compartment, 1938

 También había una foto dentro de un restaurante en el segundo piso, llamativamente como el restaurante donde mi madre y yo de vez en cuando almorzamos en Nueva York.


(c) Edward Hopper. Chop Suey, 1929

Las imágenes eran un gran consuelo para mí, pero por supuesto ninguna podía transportarme a mi casa natal de forma permanente. En los meses que siguieron, sin embargo, comenzaron a fijarse en mi mente de una manera duradera, una comprensión de la intensidad de la luz. Con eso, todos los lugares fueron interesantes.


(c) Edward Hopper. Octubre en Cape Cod 1946

Años más tarde, cuando encontré la otra mitad del trabajo de Hopper, la mitad más rural, también fue motivante. Como estudiante universitario, traté de determinar cuánto tiempo necesitaba una persona para adoptar una actitud irónica. Y las pinturas de Hopper en Cape Cod y otros lugares en Nueva Inglaterra demostraron que era posible, sin sentimentalismos, expresar afecto por lugares que eran naturalmente bellos. Uno no necesitaba avergonzarse de tener un corazón.


(c) Edward Hopper. 1939

Las imágenes de Hopper aún instruyen y me deleitan en formas que son nuevas para mí. A medida que el recuerdo de mi juventud se desvanece, por ejemplo, creo que lo haré un poco mejor cuando converse con los jóvenes si recuerdo la pintura de la acomodadora allí al costado de la sala de cine, un espacio individual entre el sueño y la experiencia. Y cuando mire hacia mi propio futuro, estaré agradecido por <sol en una habitación vacía>".


(c) Edward Hopper. Sun In An Empty Room 1963


Textos del fotógrafo americano Robert Adams extraídos de Edward Hopper and Company (Fraenkel Gallery, 2009)



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lunes, 19 de septiembre de 2016

Los espacios oblicuos


A medida que fui deambulado como un “flaneur” por distintas urbes comencé a interesarme , en una especie de tímida abstracción mental,  en espacios oblicuos. Y con el tiempo comprendí que es el principio dinámico que rige nuestra vida moderna.
¿Cómo lo comprendí? Bueno…… con curiosidad y también con la inestimable ayudita “de los amigos” de toda esa cultura visual de escuelas, pensadores, arquitectos, pintores que fueron generando este discurso iniciado de alguna manera, a principios del siglo XX con la transformación de las grandes ciudades. Y, ohh casualidad! también estaban los curiosos fotógrafos muñidos con sus pequeñas cámaras de 35 mm.
El flim Manhatta (1921) de la mano de Paul Strand nos da un pincelazo fresco y vital de Nueva York, el ejemplo capital del camino emprendido en las nuevas transformaciones urbanas de las ciudades del siglo XX.





Reflexionar sobre las diagonales como un principio dinámico de la vida moderna,  rompió con el molde renacentista de cómo pensar una ciudad.



De todo ello se alimentó Theo Van Doesburg con su contracomposición y le dio nombre y apellido a este pensamiento de la “gramática en diagonal” que conviven en la materialización de las ciudades de hoy. De ahí, su vigencia.


Nueva York, década del '60 © Garry Winogrand

“Por instinto me voy hacia las formas angulares. Me interesa más el ángulo que la curva y además veo la curva inserta en el ángulo” comentaba Pablo Palazuelo, un prestigioso pintor español que ayuda a entender, a través de sus cuadros,  la dinámica de las diagonales insertas en el mundo actual.


Pablo Palazuelo. Otoño 1952

“La diagonal, cuando la sugieren las circunstancias interiores o exteriores, es rara vez discordante. Se oculta dentro del orden o domina la composición como motivo central” señala Robert Venturi, un importante arquitecto, nacido en una gran urbe como es Philadelphia.


Philadelphia 1962 © Ray Metzker

Un paisano de esta ciudad, Ray Metzker la fotografió, justamente, a través de composiciones repletas de espacios oblicuos y diagonales. Desde mi  humilde opinión, sus fotografías mantienen una gran vitalidad ya que constituyen el principio de la vida moderna: dinámica, vital, subyugante a los criterios estéticos de las diagonales.


Philadelphia 1981© Ray Mezker

Su trabajo, en casi su totalidad, se centró en su ciudad natal y en Chicago. Un cuerpo de trabajo de más de 40 años.


Chicago 1957 © Ray Metzker

Philadelphia 1983  © Ray Metzker

Por eso no está mal, deambular por las calles con una cámara y experimentar todas las cualidades del uso de diagonales y espacios oblicuos. Puede que encontremos otra ciudad.


© Ray Metzker

Hasta pronto!





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miércoles, 17 de agosto de 2016

Un músico del color


Siempre digo que la pintura abre un abanico de posibilidades complementarias que pueden ser estímulos útiles para fotógrafos preocupados por ciertos aspectos formales de sus composiciones.  En un reciente post hablé de la influencia de la pintura de Pierre Bonnard en algunos prestigiosos fotógrafos coloristas como son Saúl Leiter o Harry Gruyaert.
Durante este verano estuve viendo y reflexionando sobre muchas de sus obras. Y,  en estas líneas,  me gustaría comentar algunas de las conclusiones que he llegado;  y que pueden ser útiles para todos los que nos gusta organizar de una manera óptima y potente el color en nuestras composiciones.

Café dans le Bois 1896. Pierre Bonnard





En primer lugar, sus pinturas no poseen el esquema geométrico convencional de la perspectiva heredada del Renacimiento.
Creó otras perspectivas a través del uso del color recreando singulares profundidades de campo a sus escenas.
Y lo más importante, por la forma de pintar, sus cuadros tienen cierta “vibración visual” o “visión móvil”;  un efecto que lo emparenta con la espontaneidad en la fotografía urbana. De hecho Bonnard trabajó muchas escenas cotidianas en las calles.












Le crépuscule au Fährhaus 1913. Pierre Bonnard

Desnudo en un interior 1935. Pierre Bonnard











Esas vibraciones visuales también aparecen en instantes efímeros de su vida íntima en donde prima la categorización de los colores que reemplazan sistemáticamente las perspectivas lineales tan usadas por los pintores del Quattrocento. (Vean Algunos apuntes de composición y rincones)
Me da la sensación que a Leiter y a Gruyaert (y agregaría a Lee Friedlander) le gustó la revolución que gestó Bonnard en los planteamientos fundamentales que regían la pintura hasta el siglo XX: el abandono del modelado ilusionista del cuerpo, la renuncia a la perspectiva central tradicional y la modificación de las leyes clásicas de la proporción y el movimiento.










Young Woman 1921. Pierre Bonnard

En el siguiente cuadro se puede apreciar perfectamente de lo que hablo: las figuras estan como en espacios flotantes, suspendidas y que parecen deslizarse sin un punto fijado. Y  las figuras ubicadas en el margen derecho superior se observan como desde una perspectiva diferente.


Crepúsculo. El partido de Criquet 1892. Pierre Bonnard

Y obviamente la riqueza de matices de verdes. “Yo había entendido – señala Bonnard en una carta a un amigo – que el color podía expresar todas las cosas sin necesidad de relieve ni de modelado. Me pareció que era posible traducir luz, formas y carácter a través exclusivamente del color, sin recurrir a las relaciones de contraste”.
Influenciado en la pintura japonesa, Bonnard representa el espacio desde una perspectiva desde arriba, a veces abrupta, asociada a una vista de cerca como se ilustra en el siguiente cuadro.


3 femmes au chien 1891

Y las tres personas situados a lo lejos al fondo de la composición están  representados  en otra perspectiva, ligeramente vistos desde abajo. El ojo, al tener que desplazarse de un grupo al otro, hace que surja la sensación de un camino recorrido, generando así espacio entre las figuras.

Young Girl with Umbrella, 1894. Pierre Boonard

Otro aspecto revolucionario de su obra es que las figuras en sus cuadros son parcialmente visibles. Según sus palabras “el recorte estricto de la visión transmite casi siempre algo falso. La composición de segundo grado consiste en reintroducir algunos elementos visuales que se encuentran fuera de ese rectángulo”.


El cuarto de baño 1932. Pierre Bonnard

Y eso unido a que sus escenas están exentas de pathos; sus cuadros dan la sensación de movimiento, de un mundo animado, suspendido y mantienen en vilo la percepción del observador.
Espero que la nota les haya sido útil. Hasta pronto!





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miércoles, 1 de junio de 2016

La contracomposición del encuadre

Desde hace un buen tiempo, estoy preocupado por las distintas posibilidades compositivas que brinda el rectángulo de la cámara. Son esos aspectos formales que pueden ayudar a encontrar otras variantes y así potenciar el impacto visual y la coherencia narrativa de la serie o el proyecto fotográfico. Un lugar idóneo para hacerlo son los talleres intensivos y allí hablamos mucho con los participantes de las diferentes posibilidades de composición.
Últimamente intento reflexionar sobre el uso adecuado de diagonales para dinamizar espacios. Hemos hablado de encuadrar a partir de los bordes, de triángulos, de diferentes usos de planos. Y ahora podemos incluir a los esquemas formales de composición a los ordenados en zigzag que el arquitecto y teórico holandés Theo Van Doesburg había llamado contracomposiciones.



La pintura de Van Doesburg rompe con la asimetría y ritmo de Piet Mondrian e ilustra perfectamente esas posibilidades abiertas por la dirección diagonal, planos inclinados y la inclusión de colores primarios y complementarios. 





Un buen juego de seducción para la nueva composición y que estimuló al expresionismo abstracto en los años '50 del siglo pasado y de la que se beneficiaron fotógrafos coloristas como Ernst Haas.


Nueva York 1953 © Ernst Haas


Nueva York años '70 © Ernst Haas

El uso de contracomposiciones destruye el equilibrio de lo horizontal y vertical produciendo dinamismo y tensión como puede observarse en el trabajo en blanco y negro: Women are Beautiful de Garry Winogrand.


© Garry Wingrand

O en el cromatismo de Gueorgui Pinkhassov.


© Gueorgui Pinkhassov

En la fotografía urbana la tendencia al desorden se acentúa y los centros de atención se multiplican y el uso de diagonales entre colores fuertes y débiles crean una dinámica cromática interesantes.


© Gueorgui Pinkhassov

Sthepen Shore lo utilizó mucho en su proyecto Uncommon Places para acentuar el movimiento de espacios intermedios en donde el movimiento era escaso.


1976 © Sthepen Shore

Algo así ocurre con la fotografía del film de Wim Wenders: Paris Texas.


fotograma del film de Wim Wenders

O en Joel Meyerowitz y su Cape Light (1979).


© Joel Meyerowitz

En todo ello,  el marco desempeña un papel completamente activo en la articulación de las fuerzas  de la contracomposición.
Hasta pronto!




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miércoles, 6 de abril de 2016

Luces dramáticas


En fotografía, las luces dramáticas no tienen que explicarse como una tragedia o como una situación al filo de la muerte. El dramatismo en fotografía se traduce en un especial impacto visual donde la luz incide de una forma particular en el color y en la materia transmitiendo emociones encontradas.
Harry Gruyaert las llamaba “luces blancas” y "viven" principalmente en el Meditterráneo tanto europeo como africano. Esas luces dramáticas inciden en la vida cotidiana de su gente y en su geografía. Las luces dramáticas le brindan un pulso vital y peculiar a la región.
Sin embargo, no son fáciles de captar en su verdadera personalidad, tanto en fotografía como en la pintura. Algunos pintores como Caravaggio si lo lograron y consiguieron,  con gran destreza,  plasmar  esas “luces dramáticas” en sus lienzos para la posteridad.


La Vocación de San Mateo (1599 - 1600) Caravaggio.  

Cena de Emaús. 1601. Caravaggio


También Eugène Delacroix encontró esas luces en sus viajes por Marruecos y el sur de España en 1832, maravillándose con sus atmósferas lumínicas y con su color.


Boda judía en Marruecos. 1839. Delacroix

 “Cuando pinto un cuadro, no escribo un pensamiento” señaló el pintor después de su experiencia mediterránea .


Marruecos. Delacroix

Según él, lo que le provoca emoción en un lienzo era poder plasmar esos valores plásticos diferenciales: materia, luz, color.

Las luces dramáticas también las encuentro en muchas fotos de Bruno Barbey, en su querido país natal.


Marruecos © Bruno Barbey

Marruecos © Bruno Barbey

Marruecos © Bruno Barbey

Tánger © Bruno Barbey

O de Navia tras los pasos de Miguel de Cervantes por varios rincones del Meditterráneo.


Villar de Cantos. San Clemente, Cuenca © Navia

Barcelona © Navia


Las luces dramáticas expresan la identidad del Mediterráneo y su entorno. Y como señala el poeta catalán Joan Manuel Serrat en su emblemática canción Nací en el Mediterráneo: “ …yo, que en la piel tengo  el sabor /  amargo del llanto eterno / que han vertido en ti cien pueblos /  de Algeciras a Estambul / para que pintes de azul / sus largas noches de invierno. /  A fuerza de desventuras / tu alma es profunda y oscura. / A tus atardeceres rojos / se acostumbraron mis ojos / como el recodo al camino”.

Hasta pronto!



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