Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 6 de abril de 2016

Luces dramáticas


En fotografía, las luces dramáticas no tienen que explicarse como una tragedia o como una situación al filo de la muerte. El dramatismo en fotografía se traduce en un especial impacto visual donde la luz incide de una forma particular en el color y en la materia transmitiendo emociones encontradas.
Harry Gruyaert las llamaba “luces blancas” y "viven" principalmente en el Meditterráneo tanto europeo como africano. Esas luces dramáticas inciden en la vida cotidiana de su gente y en su geografía. Las luces dramáticas le brindan un pulso vital y peculiar a la región.
Sin embargo, no son fáciles de captar en su verdadera personalidad, tanto en fotografía como en la pintura. Algunos pintores como Caravaggio si lo lograron y consiguieron,  con gran destreza,  plasmar  esas “luces dramáticas” en sus lienzos para la posteridad.


La Vocación de San Mateo (1599 - 1600) Caravaggio.  

Cena de Emaús. 1601. Caravaggio


También Eugène Delacroix encontró esas luces en sus viajes por Marruecos y el sur de España en 1832, maravillándose con sus atmósferas lumínicas y con su color.


Boda judía en Marruecos. 1839. Delacroix

 “Cuando pinto un cuadro, no escribo un pensamiento” señaló el pintor después de su experiencia mediterránea .


Marruecos. Delacroix

Según él, lo que le provoca emoción en un lienzo era poder plasmar esos valores plásticos diferenciales: materia, luz, color.

Las luces dramáticas también las encuentro en muchas fotos de Bruno Barbey, en su querido país natal.


Marruecos © Bruno Barbey

Marruecos © Bruno Barbey

Marruecos © Bruno Barbey

Tánger © Bruno Barbey

O de Navia tras los pasos de Miguel de Cervantes por varios rincones del Meditterráneo.


Villar de Cantos. San Clemente, Cuenca © Navia

Barcelona © Navia


Las luces dramáticas expresan la identidad del Mediterráneo y su entorno. Y como señala el poeta catalán Joan Manuel Serrat en su emblemática canción Nací en el Mediterráneo: “ …yo, que en la piel tengo  el sabor /  amargo del llanto eterno / que han vertido en ti cien pueblos /  de Algeciras a Estambul / para que pintes de azul / sus largas noches de invierno. /  A fuerza de desventuras / tu alma es profunda y oscura. / A tus atardeceres rojos / se acostumbraron mis ojos / como el recodo al camino”.

Hasta pronto!



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miércoles, 9 de abril de 2014

Primera guerra mundial en 3D


El pasado fin de semana estuve en Logroño y fue muy productivo por varios motivos.
En primer lugar, impartí un taller de fotografía en las cómodas instalaciones de RiojaFoto. Y por otro lado,  tuve la suerte de conocer La Casa de la Imagen de la ciudad de la mano de Carlos Traspaderne, el responsable del archivo histórico del CDI.
Debo decirles que el paseo por sus instalaciones (estuve dos horas por lo menos) no tuvo desperdicios. 

La biblioteca y sala de lectura

Un privilegio recorrerlo ya que es uno de los centros fotográficos más completos y prestigiosos dentro de España que cuenta con una coqueta galería de exposiciones, un importante fondo de fotografía histórica y contemporánea, salas de reunión, plató , laboratorio, estudio de grabación de última generación y una amplia biblioteca.

Sala de producción digital del CDI

Y entre fotografías, cámaras de placas y libros, Traspaderne me contó una historia que resumiré en estas líneas.
Resulta que en el 2003, el fotoperiodista Pablo San Juan halló en un mercado de Tánger unas cajitas de 15 x 20 cm., unas 50 placas de vidrio con imágenes que mostraban antiguas escenas bélicas. Según pudo comprobar por lo que decía en las cajas, esos negativos fueron obtenidos con una cámara estereoscópica Verascope con la cual se obtienen imágenes en tres dimensiones ya que intentan imitar la visión binocular humana, mediante la utilización de dos objetivos que captan la fotografía en el mismo instante y luego con un aparato especial se pueden mirar las fotografías  como si estuvieran en 3D.




 San Juan vislumbró un tesoro allí, lo compró y se lo llevó a la gente del CDI para que investigaran.
Y efectivamente era un tesoro:  500 fotografías realizadas en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo el autor era desconocido, aunque posiblemente sea un militar según las pesquisas realizadas por Traspaderne. “Este archivo es único porque da una visión completa de la guerra, desde todas las perspectivas, como nadie la dio. De aquella contienda tenemos una visión hecha con fotos sueltas, pero no la visión de alguien metido en esa historia como ocurrió con Capa en la segunda guerra. Este archivo es el único de la contienda del 14 que podríamos considerar de autor” señaló Traspaderne.
La CDI está actualmente elaborando un libro y efectuará exposiciones en Francia, Italia, EEUU, Australia y Nueva Zelanda con todo este material. Por lo pronto, los dejo con un video donde podrán observar parte del material y que, por medios digitales, simula el efecto 3D de las antiguas cámaras.




Hasta el viernes!




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miércoles, 31 de agosto de 2011

Los hispanojudíos en Marruecos


Museo de Historia de los Judíos - Girona

El Museo de Historia de los Judíos en Girona es un lugar que merece la pena ser visitado.  Y no sólo por su valor informativo histórico: Girona fue uno de los más importantes asentamientos de judíos junto con Barcelona y Perpignan en Catalunya antes de la expulsión definitiva a fines del siglo XIV). Sino por su valor testimonial de cara a la actualidad.
Mientras paseaba por los pasillos de este interesante museo, me encontré con una exposición temporal titulada: Los hispanojudíos en Marruecos y esta abierta al público hasta noviembre de este año.


Allí me enteré de una manera muy gráfica y práctica, como sobrevivió la diáspora judía en el norte de Africa, como mantuvieron la memoria colectiva de su pueblo y como la enriquecieron a través de sus liturgias, lengua, folklore o gastronomías en diferentes puntos de la Marruecos actual como Tánger, Essaouira, Ceuta o Melilla.


Allí, también descubrí que en la segunda mitad del siglo XX se produjo una progresiva merma de sus comunidades judías españolas debido a que algunos retornaron a España o recalaron en tan diversas ciudades como Toronto, Caracas, Lisboa o Buenos Aires desde donde promueven y custodian su legado histórico.
Por último, me gustaría compartir,  en especial,  la siguiente imagen: 


Si lo desean, pinchen en la imagen para verla mejor.
Quizás muchos como yo descubran el origen de algunos apellidos de judíos españoles que sobrevivieron al éxodo en Marruecos. Y quizás algunos otros,  se sorprendan de observar sus propios orígenes.
Si van a Girona, no dejen de visitar esta exposición. Es un homenaje a la convivencia y respeto entre diferentes comunidades.
Un abrazo grande a todos y hasta pronto!!


viernes, 5 de noviembre de 2010

La ciudad de los viajeros

Murallas - Kasba - Tánger - Marruecos
Supongo que es natural que un viajero busque la diversidad y que sea el elemento humano lo que contribuye más a esa impresión de diferencia. Si las gentes y su modo de vivir fueran iguales en todas partes no tendría mucho sentido desplazarse de un lugar a otro” afirmaba Paul Bowles en la introducción de Cabezas verdes, manos azules, libro escrito a mediados del siglo pasado en una ciudad que fue, a la vez, su fuente de inspiración y de adopción. Me refiero a Tánger.


Kasba - Tánger - Marruecos

Esta legendaria ciudad fundada por los primeros grandes viajeros del mar Mediterráneo: los fenicios, me trasmitió, cuando la visité, esa rara sensación de heterogeneidad que Bowles supo describir muy bien en ese libro mencionado antes:  mezcla del continente africano, árabes y europeos.
Tánger, verdadero imán para trotamundos, escritores y personajes extravagantes, vio nacer y morir, entre otros, al más grande viajero de la antigüedad musulmana: Ibn Battuta.

Cuaderno de viaje . Delacroix 1832
 La ciudad del Marco Polo musulmán fue también visitada por el pintor Eugène Delacroix quien atraído por los colores, no pudo resistirse a su luz tan mediterránea .
A partir de allí, Tánger se convirtió en una parada obligatoria para artistas poco convencionales y viajeros como William BurroughsJack Kerouac pertenecientes a la Generación Beat.
Pero también la visitaron otros tipos de viajeros camuflados de  embusteros, millonarios excéntricos, estafadores o trabajadoras sexuales. Pero eso ya es parte de otra historia. Quizás, más improvisada y subterránea que excedería los límites de esta nota.
Así con semejantes historias en la cabeza, me alojé en un melancólico y decadente albergue ubicado en la medina llamado en castellano: Pensión Victoria.
Y les confieso que lo único bueno (aparte de ser barato) que tenía era su terraza desde donde podía vislumbrarse el activo puerto de la ciudad.

El puerto desde la terraza de la Pensión Victoria - Tánger

O la intrincada arquitectura de la medina.

Medina - Tánger

Recuerdo que era todo un acto de audacia entrar a mi habitación. La pared de entrada se estaba quebrando y todas las mañana descubría varios ladrillos despedazados junto a mi puerta. Esa impresión de decadencia cargada de historia me envolvió por toda la ciudad durante el tiempo que estuve allí.

Ville Nouvelle - Tánger
Pero también descubrí, durante mis interminables paseos por las laberínticas callejuelas del casco antiguo, una ciudad pujante, viva, llena de mercados ambulantes y que busca renacer de su majestuoso pasado de viajeros ilustres y no tantos. 

La ciudad de los viajeros

Murallas - Kasba - Tánger - Marruecos
Supongo que es natural que un viajero busque la diversidad y que sea el elemento humano lo que contribuye más a esa impresión de diferencia. Si las gentes y su modo de vivir fueran iguales en todas partes no tendría mucho sentido desplazarse de un lugar a otro” afirmaba Paul Bowles en la introducción de Cabezas verdes, manos azules, libro escrito a mediados del siglo pasado en una ciudad que fue, a la vez, su fuente de inspiración y de adopción. Me refiero a Tánger.


Kasba - Tánger - Marruecos

Esta legendaria ciudad fundada por los primeros grandes viajeros del mar Mediterráneo: los fenicios, me trasmitió, cuando la visité, esa rara sensación de heterogeneidad que Bowles supo describir muy bien en ese libro mencionado antes:  mezcla del continente africano, árabes y europeos.
Tánger, verdadero imán para trotamundos, escritores y personajes extravagantes, vio nacer y morir, entre otros, al más grande viajero de la antigüedad musulmana: Ibn Battuta.

Cuaderno de viaje . Delacroix 1832
 La ciudad del Marco Polo musulmán fue también visitada por el pintor Eugène Delacroix quien atraído por los colores, no pudo resistirse a su luz tan mediterránea .
A partir de allí, Tánger se convirtió en una parada obligatoria para artistas poco convencionales y viajeros como William BurroughsJack Kerouac pertenecientes a la Generación Beat.
Pero también la visitaron otros tipos de viajeros camuflados de  embusteros, millonarios excéntricos, estafadores o trabajadoras sexuales. Pero eso ya es parte de otra historia. Quizás, más improvisada y subterránea que excedería los límites de esta nota.
Así con semejantes historias en la cabeza, me alojé en un melancólico y decadente albergue ubicado en la medina llamado en castellano: Pensión Victoria.
Y les confieso que lo único bueno (aparte de ser barato) que tenía era su terraza desde donde podía vislumbrarse el activo puerto de la ciudad.

El puerto desde la terraza de la Pensión Victoria - Tánger

O la intrincada arquitectura de la medina.

Medina - Tánger

Recuerdo que era todo un acto de audacia entrar a mi habitación. La pared de entrada se estaba quebrando y todas las mañana descubría varios ladrillos despedazados junto a mi puerta. Esa impresión de decadencia cargada de historia me envolvió por toda la ciudad durante el tiempo que estuve allí.

Ville Nouvelle - Tánger
Pero también descubrí, durante mis interminables paseos por las laberínticas callejuelas del casco antiguo, una ciudad pujante, viva, llena de mercados ambulantes y que busca renacer de su majestuoso pasado de viajeros ilustres y no tantos.