Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 23 de mayo de 2016

Ventanas de composición

 Recurrir a ventanas como si se trataran de marcos o bordes dentro del rectángulo de visión de la cámara siempre ha sido un recurso saludable de composición.
Como siempre hago, acudo a la mirada de los “grandes” para encontrar el hilo de esta útil e interesante madeja de recursos compositivos.


© Marc Riboud

Marc Riboud utiliza este tipo de ventanas (con varias ventanillas) para aislar y sugerir varias historias visuales. Debo confesar que esta imagen es una de mis favoritas y un gran ejemplo para este tipo de recurso.


Nueva York 1963 © Tony Ray Jones 

Tony Ray Jones lo utiliza de la misma manera que Riboud pero para contar historias encuadradas de una manera más “lingüística”,  apelando al tamaño de letras, carteles publicitarios, colores, bodegones, etc.


© Fred Herzog

Una visión muy antropológica se puede apreciar en el abanico de ventanas retratos ante el gran ventanal de esta peluquería de Vancouver,  fotografiada por Fred Herzog.
A Herzog también le gusta sugerir a través de los marcos de las ventanas.


© Fred Herzog


Un recurso también utilizado por su contemporáneo Saul Leiter. 


© Saul Leiter

Leiter utiliza las ventanas de los autos para resaltar elementos a través del color y, a su vez, crear cierta tensión a través de lo “no visible”.



© Saul Leiter


Por otro lado, Lee Friedlander utiliza las ventanas de un teléfono público para aislar ciertos elementos que lo hacen más interesante y sugerente.


© Lee Friedlander

Henri Cartier Bresson el más clásico de todos los nombrados, utiliza los marcos para resaltar los retratos.


© Henri Cartier Bresson

 Y hasta se aventura a través del marco de una bicicleta.


© Henri Cartier Bresson


El Joel Meyerowitz de los primeros tiempos (en blanco y negro) también utilizaba el recurso clásico de Cartier Bresson para los retratos.


Nueva York, principios de la década del '60 del siglo pasado © Joel Meyerowitz

Este recurso tradicional es utilizado en muchas ocasiones por Lee Friedlander.

© Lee Friedlander

O por Tony Ray Jones.


© Tony Ray Jones

Alex Webb va un poco más allá y recurre a ventanas (en este caso espejos) para crear la sensación de distintos planos.


© Alex Webb

Webb también recurre a ventanas pictóricas para establecer la idea del discurrir del tiempo, el presente y el pasado de un bar. Un exquisito uso de este recurso.


© Alex Webb

Y así podríamos dar una infinidad de ejemplos de muchos fotógrafos que excederían la longitud de este post. Intenten en sus ratos libres buscar más ejemplos. Es bueno para vuestra cultura visual y recuerden:  que el uso de ventanas (marcos de cualquier mampostería urbana) pueden acentuar, resaltar, aislar o sugerir elementos de una forma creativa y así dotar a vuestra composición urbana de más profundidad de recursos.
Hasta pronto!



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miércoles, 23 de marzo de 2016

Algunos apuntes de composición y triángulos


Todo esto de la composición en términos contemporáneos, de alguna manera, comenzó en el Renacimiento en un período muy creativo denominado: el Quatrocento.  Se sitúa a esta etapa generalmente en el siglo XV en Italia y los pintores de esa época hicieron una importante ruptura con respecto a la composición del Medioevo (plana y sin perspectiva) apoyándose en simetrías, puntos de fugas y figuras geométricas como el triángulo.
De alguna manera, este ordenamiento de geometrías triangulares constituye un acierto, ya que es una manera práctica de ordenar elementos, de ofrecer  profundidad de campo a las imágenes y crear un aparente dinamismo a las imágenes fijas. Pintores como Pietro Perugino, Masaccio, Raphael o Leonardo da Vinci hicieron escuela con ello. 
En otras palabras, esta forma de componer es la dominante hasta el día de hoy en la fotografía.
Veamos algunos ejemplos clásicos de cómo el ordenamiento triangular de objetos y figura le otorga un gran dinamismo y profundidad a la fotografía.


© Gueorgui Pinkhassov

© Gueorgui Pinkhassov

© Tony Ray Jones

© Tony Ray Jones

© Joel Meyerowitz

© Joel Meyerowitz

© Nikos Economopoulos


© Yasuhiro Ishimoto


© Yasuhiro Ishimoto


Hasta pronto!


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miércoles, 17 de febrero de 2016

Dos fotógrafos urbanos unidos al color por casualidad

Los dos expresaban su mirada fotográfica a través de la estética del blanco y negro. Los dos elevaron la fotografía urbana a la categoría documental en la década del ’60 del siglo pasado. Los dos, muy jóvenes,  deambulaban por las calles de Nueva York en busca de escenas callejeras y de portfolio. Los dos fueron unos “tapados” en el uso del  color, y coquetearon con su estética en una época en la que el color estaba reservado solo para la publicidad, la moda y el viaje. Y, por lo que muestran dos libros recientes,  no lo hicieron tan mal.
Me refiero a dos grandes pioneros de este subgénero documental: Tony Ray Jones y Tod Papageorge.
Hace un par de años, la editorial Mack publicó las fotografías que hizo Ray Jones en Nueva York entre 1962 y 1963.

Nueva York © Tony Ray Jones

Nueva York © Tony Ray Jones

 El genial fotógrafo inglés recién estaba comenzando su carrera fotográfica y experimentar con el color, en su búsqueda documental por las calles neoyorquinas,  fue positivo para su evolución según su opinión y que se truncó por su muerte prematura.


Nueva York © Tony Ray Jones

El mismo caso fue el de Tod Papageorge. Un libro que publica Steidl este año, recoge sus fotografías realizadas en la Gran Manzana entre 1967 y 1968. 


Nueva York © Tod Papageorge

Nueva York © Tod Papageorge

Papageorge, con sólo 25 años y una billetera escasa, compró unos cuantos carretes de Kodakchrome se aventuró en la fotografía de calle a color y así poder presentar su trabajo en alguna agencia.


Nueva York © Tod Papageorge


Lo interesante de este trabajo es que el americano logró unas poderosas fotografías que no tenían nada que envidiarle a su trabajo en blanco y negro.


Nueva York © Tod Papageorge


Con el tiempo, Papageorge volvió al color y resultado de ello, en el 2010 la editorial Puctum publicó un pequeño pero novedoso libro (en su diseño): Opera Cittá que trata,  sobre su deambular fotográfico por Roma un año antes.





Seguramente que Ray Jones habría hecho lo mismo. Si viviera, hubiera vuelto al color.
Hasta pronto!



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lunes, 16 de noviembre de 2015

Fotos para recordar, no para comunicar

© Tony Ray-Jones

Siempre vuelvo a Tony Ray Jones. Por supuesto que siempre lo hago a través de sus maravillosas fotografías, como la de acá arriba, que tanto me enseña en composición.
Pero también vuelvo por lo que escribía en sus cuadernos de apuntes que siempre lo acompañaban en sus paseos fotográficos. Y,  en especial, unos papeles en los que daba consejos para mejorar como fotógrafo.


imagen de sus consejos que aparece en sus cuadernos de apuntes



Me quiero parar en un consejo que decía:  Don´t shoot too much (no hagas demasiadas fotos) y ello, mitad proclama y/o mitad deseo del fotógrafo inglés,  tiene varias lecturas implícitas y me gustaría reflexionar un poco en voz alta.


© Tony Ray-Jones


No hay dudas que esos “consejos” los decía en la época en la cuál trabajó como fotógrafo (década del ’60 del siglo pasado) donde  no todo el mundo hacia fotografías o era fotógrafo. Y no todo era cultura visual como es en la actualidad;  y por sobre todas las cosas, el papel de la fotografía tenía más que ver con cuestiones de recuerdos familiares o instrumento de la memoria colectiva y no, en lo que se ha convertido en la actualidad: un lenguaje de comunicación.


© Tony Ray-Jones


Pero en medio de todo eso, Ray Jones al prevenirnos que no debemos tomar demasiadas imágenes, lo hace emparentado con la función “de recordar” que está por encima de comunicar todo, de describir todo.
Ese consejo me da pie para pensar en que hay que tener una pausa antes del acto fotográfico por más mínima que sea. Para organizar mejor la composición, para pensar en sugerir más que en ser descriptivo y, lo importante, poder   ver  con  nuestros  propios  ojos.

Si, queridos lectores…intentar observar sin cámara adelante, hoy en día parece un sacrilegio. Y si lo intentan, verán que no todo se convierte  en un continuo metalenguaje de la vida. 
De esa forma, realizaremos menos fotos, aprenderemos a contemplar (o recuperar ese don…) y haremos algo distinto de los millones y millones de imágenes que se hacen a diario. O por lo menos lo intentaremos para disfrute personal y por amor a la fotografía.
Les pongo un ejemplo de ello. Hace poco visité el Vaticano y cuando me propuse mirar la increíble cúpula de San Pedro sin hacer fotos; pasó algo que me hizo acordar nuevamente a Tony Ray Jones. Durante esos benditos 5 minutos mirándola casi sin pestañear, centenares de turistas hacían todo lo contrario. Sólo la miraban a través de los dispositivos móviles o cámaras. Y luego se iban. 


debe ser la única persona que durante esos minutos, miraba directamente la cúpula. Es por eso que la fotografíé. 

 Algo parecido me pasó en el Coliseo o en otros lugares muy turísticos. La gente casi no mira con sus propios ojos, la exuberancia de la vida. Sólo busca documentar: aquí estoy yo en este lugar.

Roma, 2015 © Marcelo Caballero

¿A ti te gusta hacer menos fotos?. Bueno…por ahora lo dejamos ahí.
Hasta pronto!




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miércoles, 16 de octubre de 2013

Excéntricos ingleses


Snowy Farr © Tony Ray-Jones

La vida del fotógrafo Tony Ray-Jones fue muy corta pero le alcanzó para retratar algunos de los fugaces momentos de la vida de los ingleses en la década del ’60 del siglo pasado. Y eso ya justifica su impresionante y peculiar legado visual.


 Glyndebourne, 1967 © Tony Ray-Jones

Blackpool, 1968 © Tony Ray-Jones

“Para mi hay algo muy especial y es bastante humorístico contar con fotografías como es la vida de un inglés desde mi particular punto de vista antes que sea americanizado” señaló el fotógrafo un tiempo después de publicar su reportaje sobre los “Excéntricos ingleses” en el Sunday Times Magazine en 1970.


Eastbourne carnival, 1967 © Tony Ray-Jones

Para ello, había viajado por todo Inglaterra entre 1966 y 1968 en una autocaravana con las ideas muy claras: capturar las costumbres y las excentricidades de los británicos a través de sus fiestas, desfiles y otros eventos sociales. Y lo mostró de una manera ambigua y surreal.

Dickens Festival, 1967 © Tony Ray-Jones

“Mi objetivo es comunicar algo del espíritu y la mentalidad de los ingleses, sus hábitos y su forma de vida, las ironías que existen en la forma de hacer las cosas, en parte por la tradición y anacronismos diarios y de una manera honesta y descriptiva” señaló Ray-Jones a Ainslie Ellis en un reportaje que está incluido en el prólogo de su libro póstumo A Day Off (1974, Thames and Hudson).


Southport, 1967 © Tony Ray-Jones


Ray-Jones sentía un gran respeto por el trabajo de grandes fotógrafos de calle contemporáneos como Garry Winogrand y Joel Meyerowitz a los cuales conoció en su paso por Nueva York.

© Tony Ray-Jones


Sin embargo, al fotógrafo inglés le atraía mucho más el cine y allí encontraba una fuente de inspiración continua. En una oportunidad confesó que sentía una gran admiración por la obra de Luis Buñuel y Federico Fellini y también por los Hermanos Marx y Jacques Tati. 
Pero había un director que era su favorito. Me refiero a Jean Vigo y como él, falleció muy joven. Pero dejó una obra maestra que a Ray-Jones le impactó y era su película preferida: L’Atalante, un largometraje cuyas imágenes nos ofrece una historia de amor que parece extraída de un sueño más que de la realidad, contando cosas de nuestras vidas pero a través de un mundo de fantasía.
Los dejo con el trailer del film. 





Recuerden que su obra está actualmente en exposición en Media Space, Londres. Hasta pronto!

viernes, 14 de diciembre de 2012

Mark Cohen y su Wilkes Barre



Existen algunos libros de fotografía que al verlos por primera vez ,  me produjeron una suerte de encantamiento, de emoción in crescendo y también de mucha sorpresa, ya que  me daba cuenta que estaba observando algo realmente diferente, innovador en la forma de trabajar, de mirar a través de una cámara.
Ello me ocurrió muy pocas veces en la vida.
En su momento fueron Los Americanos de Robert Frank o A Day Off de Tony Ray Jones o cuando descubrí, hace unos años, el Istambul de Alex Webb, en la librería de Altair en Barcelona. Recuerdo que me pasé toda la mañana mirándolo en uno de los cómodos sofás del recinto.
Hace poco encontré otro libro que también me emocionó hasta el alma. Me refiero a Grim Street (2005) de Mark Cohen.




 Desde mi punto de vista, es un trabajo que marca un punto de inflexión en la fotografía documental, un antes y un después. 





Se me ocurre pensar que es la continuidad generacional de los grandes trabajos producidos desde los ’ 60 y ’70 del siglo pasado.


1977 © Mark Cohen

Y también me corrobora que para hacer un gran trabajo no hay que irse a ningún lado, se puede hacer en el “patio trasero de tu casa”. 


© Mark Cohen

En el caso de Cohen, el cuerpo completo de este libro fue realizado en Wilkes Barre, una pequeña ciudad  (donde nació y vive desde hace 69 años),   ubicada cerca de Nueva York. Y ese hecho hace que su  trabajo sea más  extraordinario.


© Mark Cohen

© Mark Cohen

Desde mi punto de vista, sus fotografías son intrusivas pero honestas, directas, sin ambigüedades. 

© Mark Cohen


© Mark Cohen

En una entrevista realizada por Anne Wilkes Tucker y que sale en el libro, Cohen comenta que  a menudo se metía en líos por su peculiar forma de trabajar: salía a la calle con un flash en una mano y su Leica en la otra como podrán apreciar en el siguiente video a partir del minuto 1:37. 




Cohen también comenta que varias veces la policía fue a su casa después de haber sido denunciado por vecinos debido a su “mal o incorrecto comportamiento”, recibió insultos de transeúntes o incluso amenazas de algún marido furioso por asaltar a su mujer con el flash.


© Mark Cohen

“Estoy fotografiando en los patios y callejones de Wilkes – Barre y los pueblos cercanos conocidos por la producción del carbón “ señaló. “En la quinta avenida, hay un montón de gente. Pero si usted entra en un callejón en Elmira, no es lo mismo y siempre es sospechoso” admite.

© Mark Cohen

John Szarkowski descubrió por caualidad su trabajo y lo sorprendió tanto que en 1973 lo invitó a realizar su primera exposición individual en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Por último, quiero comentarles que desde el 8 de diciembre y hasta el próximo 27 de enero, las fotografías de Grim Street estarán en exhibición en la Third Floor Gallery en Cardiff (Gales)


Buen fin de semana a todos!