Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.
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lunes, 9 de julio de 2018
Cuando algo intangible se hace realidad
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miércoles, 30 de mayo de 2018
El proyecto de su vida
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miércoles, 30 de abril de 2014
viernes, 31 de enero de 2014
Hay que besarse más
A pesar de haber vivido experiencias tan fuertes y
dramáticas como la Guerra del Golfo, Irak, Kosovo o Chechenia, el
fotoperiodista americano Peter Turnley siempre encontró un tiempo para fotografiar
momentos de poesía, de amor en el lugar donde residía. Quizás para él fue como
una especie de terapia ante tanto encargo fotográfico de guerra.
Y así lo hizo durante 40 años en París, su ciudad adoptiva y
hace poco publicó lo mejor de ese trabajo:
French Kiss. A love Letter to París.
El libro contiene 138 fotografías tomadas por el autor en distintas épocas de la
capital francesa.
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| © Peter Turnley |
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| © Peter Turnley |
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| © Peter Turnley |
“He estado siempre muy fascinado por la idea del instante
decisivo. Nunca me olvido del consejo de mi amigo, el gran fotógrafo Édouard
Boubat que una tarde me susurró al oído: <si se
mantiene la cabeza erguida, los ojos y el corazón abiertos, hay un regalo para
usted en la esquina de cada calle” señaló Turnley al blog de Leica.
Y hablando de besos, de París y del fin de semana que se avecina, los dejo con un video donde podrán oír el capítulo 7 de una de las novelas más importantes del siglo XX: Rayuela, leída por el propio autor de este gran libro: Julio Cortázar. Les soy sincero, nunca había leído algo tan hermoso sobre la emoción del beso. Hasta el lunes!
miércoles, 8 de febrero de 2012
Transformar lo ordinario en extraordinario, lo real en surreal
En mi imaginario
colectivo, la década del sesenta del siglo pasado fue una mescolanza efervescente
de ideas nuevas, de psicodelia, ácidos, de Woodstock, de hippies, de música pop, de experimento, de protestantes de una guerra estúpida, del mayo
francés, Martin Luther King, de mensajes de paz, Bob Dylan y
su blowin’ in the wind, Koudelka y su reloj de Praga.
Los sesenta representaron para mi una década
de inflexión donde los más jóvenes comenzaron a tener más voz y voto y las
ideas radicales y revolucionarias brillaron como también las utopías.
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| Londres 1958 - 1959 © Sergio Larraín |
Dentro de ese contexto,
hubo una historia que penetró transversalmente por esa década que dejó una
estela mágica, sutil.
Todo comenzó cuando, una tarde de principios de
los sesenta se encontraron en un café de Montmartre de París, el gran fotógrafo chileno Sergio Larrain con su amigo, el escritor
argentino Julio Cortázar.
Allí, entre el humo y el griterío habitual de los parroquianos, Larrain le contó un extraño episodio reciente. Mientras realizaba un trabajo fotográfico alrededor de la iglesia de Notredame, Larrain había capturado una escena imprevista de la que sólo se dio cuenta al revelar el material.
Allí, entre el humo y el griterío habitual de los parroquianos, Larrain le contó un extraño episodio reciente. Mientras realizaba un trabajo fotográfico alrededor de la iglesia de Notredame, Larrain había capturado una escena imprevista de la que sólo se dio cuenta al revelar el material.
Esta historia inspiró a
Cortázar para realizar un cuento que lo tituló “Las Babas del diablo”. Publicado
en 1964, el cuento narra la historia de Michel, un fotógrafo de París, que acaba de presenciar un asesinato
sin saberlo. Sólo se da cuenta de ello, al ampliar el negativo en su
laboratorio.
Esta dicotomia realidad / ficción que se mezcla a través de una imagen es lo que Constantine Manos explica en su conferencia en la George Eastman House en el 2010: transformar lo ordinario en extraordinario, lo real en surreal .
En ese sentido Larrain al igual que Cortázar lo habían interpretado como Manos, esa tarde en el café de Montmartre. Y ese legado, en parte mágico y maravilloso, es la materia prima irracional, imprevisible que tienen las instantáneas y, en definitiva, la street photography.
Un tiempo después, el
director italiano Michelángelo Antonioni tomó la historia del cuento para realizar Blow-Up, un film que marco otro punto de inflexión en los sesenta en la forma de narrar cine.
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| Clquear en la imagen para ver el video de una escena de Blow up (1966) |
Cortazar ya nos dejó hace un poco más de un cuarto de siglo. Ayer, se nos fue Larrain y este es uno de los tantos legados de este gran fotógrafo chileno que quiero compartir con vosotros.
Un abrazo y hasta el viernes!!
Un abrazo y hasta el viernes!!
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miércoles, 14 de diciembre de 2011
Cortázar, un street photographer literario y de jazz
Julio Cortázar
amaba deambular sin rumbo fijo por las ciudades. Y, en especial por su Buenos
Aires, Barcelona o Paris.
Algo de todo
ese deambular errático y sin planes fijos puede evocarse a través del personaje
de Horacio Olivera de su gran novela Rayuela, justamente ambientada en Paris.
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| París. 1957 © Willy Ronis |
Olivera es un exiliado argentino apasionado
por el jazz, los bares y los personajes que merodean por allí. Siempre buscando a
La Maga, su amor o recorriendo hoteles viejos en el Barrio Latino entre sonidos distantes del jazz que inundan su vida.
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| Café de Flores - París - 1958 © Dennis Stock |
Esa compleja
trama literaria evoca la esencia del street photography de los años cincuenta o sesenta del
siglo pasado.
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| París 1959 © Saul Leiter |
Ya lo decía Rafa Badia en su excelente post en el blog de Calle 35: “Casi es un lugar común afirmar que los sonidos cálidos del jazz se ajustan
a la perfección con las fotos callejeras americanas del siglo XX”.
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| París - 1956 © Willy Ronis |
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| Paris - 1958 © Henri Cartier Bresson |
Y los giros
musicales de Dizzy Gillespie, Coleman Hawkins, Bill Coleman, Bessie Smith, Coleman Hampton o
Duke Ellington acompañan como musas inspiradoras el paseo de Olivera de página
a página, de capítulo a capítulo por Paris, la ciudad más americana de Europa
de aquella época, en lo que a jazz se refiere.
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| Fotografía de la cubierta: Sara Facio |
Algo de todo
ello, narra Pilar Peyrats Lasuén en su libro Jazzuela, reeditado hace unos días
por Satélite K. “Jazzuela es por tanto un viaje musical a lo largo de los
capítulos 10 al 18 de la novela, concentrados en las actividades del Club de la
Serpiente. En este club, el jazz es un personaje más que incide directamente en
los protagonistas” señala la escritora.
Capítulo 11
“ Lo inicia
Ossip Gregorovius bebiendo vodka y mirando la llama de las velas a través de su
vaso, que son tan ajenas como la corneta de Bix …entrando y saliendo desde un
tiempo diferente..
Es el tiempo
de la música, el tiempo del otro lado, no el de los relojes. Ossip contempla
extasiado a la Maga, le pregunta por su país, Montevideo, y Ronald pone un
disco de Lester Young y los Kansas City Six, pidiendo silencio; suena Four O’clock
Drag”.
Julio Cortázar - Rayuela
Julio Cortázar - Rayuela
Hasta el viernes!!
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