Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 9 de julio de 2018

Cuando algo intangible se hace realidad



No son muchas las ocasiones que uno se encuentra de una manera azarosa con situaciones especiales que nunca las hubieras imaginado que pasarían. Pero siempre, en el momento exacto, recuerdo a Julio Cortázar: “  la gente se obstina en llamar casualidades a cosas que responden a ritmos que no conocemos y que muchas veces son tan fatales (o causales) como el aburrido hecho de que el sol salga todos los días por el este…” señala al comienzo de una carta de 1965 escrita al escritor cubano, Roberto Fernandez Retamar.
Esa “asombrada causalidad” me ocurrió en una librería de fotografía durante la reciente visita que hice a Les Rencontres de la Photographie Arles 2018. Les cuento…..miraba maravillado las tapas de muchos libros de fotografía: Gruyaert, Depardon, Burri hasta que me encontré con un pequeño libro que decía: El rectángulo en la mano . Sergio Larrain”.




Si, estaba en presencia de un libro que no creía posible encontrar nunca. Los pocos que se vendían en algún portal, valían una fortuna. Y sólo lo podía llegar a ver en el MOMA o en alguna colección particular como la de Martin Parr. Recordemos que fue publicado por Cadernos Brasileiros en 1963, y fue una tirada de no más de 100 ejemplares.
Estaba en presencia del primer libro que bosquejó Sergio Larraín y materialicé finalmente el tamaño original del mismo: pequeño, 18 x 12 cm. Y me sorprendi de nuevo porque creía que el original tenía grandes dimensiones.



La versión actual, publicada por Xavier Barral respeta en todo sentido, la propuesta original: en términos de escala, color y otras cualidades materiales. Y como yapa viene exquisitamente guardado en unas solapas de tapa dura y con unos textos en inglés y francés de una amiga del gran maestro chileno: Agnés Sire, directora de la Fundación Henri Cartier-Bresson.

“Es en mi interior que busco las fotografías cuando con la cámara en la mano paseo la vista por fuera, puedo solidificar ese mundo de fantasmas cuando encuentro algo que tiene resonancias en mí” señala Larraín en el prefacio del pequeño libro armado (originalmente) de forma artesanal por el autor.






“La realidad visible es la base del proceso fotográfico, y también es el juego de organizar un rectángulo: geometría, con el rectángulo en la mano (la cámara), yo busco. Fotografía: ello (el sujeto) dado por la geometría”.

Estoy muy feliz de tener esta maravilla de 17 fotografías en mi casa. Es un libro que Larraín lo quizo así.
hasta pronto!


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miércoles, 30 de mayo de 2018

El proyecto de su vida



“El tiempo se arrastra a su paso mezquino”
Harvey Keitel

Julio Cortázar siempre que podía comentaba que el azar y las causalidades – nunca casualidades- gobiernan nuestras vidas cotidianas. Así, siguiendo su experiencia vital,  me aferré a esa idea para entender la maravilla de la vida donde cualquier acontecimiento banal – como decía el escritor argentino – puede ser un hecho extraordinario, lúdico y causal.


Escena de Smoke. 1995

Hace poco Leire Etxazarra me alegró el día, cuando me agradeció públicamente por descubrirle una maravillosa escena del film “Smoke” en donde un hombre (apasionado de la fotografía) le muestra a su amigo, álbumes de fotos con 4.000 fotografías; realizadas, en la esquina donde vive y trabaja,  diariamente durante 4.000 días. En otras palabras, 12 años sin interrupción. Era el proyecto de la vida de aquel fotógrafo que tenía la necesidad vital de liberar las propias tensiones de su pequeño mundo cotidiano.




Por eso, me acordé de las causalidades de Cortazar y de Smoke cuando hablaba por teléfono con Txema Salvans: “te recomiendo que le des un vistazo a Agus Prat”. Y así me encontré con algo muy especial, el proyecto de vida de Agus Prat.





Prat también tenía la necesidad de crear imágenes e intentar liberar sus propias tensiones vitales debido a la agresión que sufrió y que lo dejó en sillas de ruedas en el 2001. Y la escritura y la fotografía fueron su salvación. En ese sentido, , inspirado en el instinto de perro callejero de Daido Moriyama y la técnica de Joan Colom volvió al lugar de la tragedia y comenzó a fotografíar el entorno del fatídico cajero 35 (que aún está) de la calle Joaquín Costa de Barcelona.



(c) Agus Prat

“Fotografíaba la calle conectándome con mi entorno, sin distracciones, imaginándola como un gran espejo mientras buscaba resonancias con aquello que mi mente proyectaba hacia fuera y dejándome llevar por la idea de atravesarlo en busca de mi diario perdido” señala Prat.
Y así nació The Mirror Chair Project. “Quiero hacer un libro con las fotografías de mi experiencia y necesito vuestra ayuda para poder imprimirlo. Si me ayudas, os llevareis un ejemplar más económico que su PVP, firmado y con mi agradecimiento eterno”.

Por eso, no dejen de apoyar su fantástico proyecto que está en crowdfunding en Verkami. Y eso no es casualidad.
Hasta pronto!



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miércoles, 30 de abril de 2014

Un momento, unas palabras reveladoras


He aprendido sólo a leer cuando viajo en un autobus o en un tren. Me he devorado libros de esa manera y, hoy en día, esa práctica ha sido tan constante que ya no puedo leer en casa y dejo todo ello para los atractivos momentos del devenir transitorio a través de un transporte.



Diseño y maquetación Tutti María Diaz


Justamente ayer volví a leer Las Babas del Diablo de Julio Cortázar y como no podía ser de otra manera,  lo devoré plácidamente en un tren a Barcelona y quiero compartir con ustedes un texto en la que Cortazar se refiere al acto fotográfico.
Dice lo siguiente: 


"Levanté la cámara, fingí estudiar un enfoque que no los incluía, y me quedé al acecho, seguro de que atraparía por fin el gesto revelador, la expresión que todo lo resume, la vida que el movimiento acompasa pero que una imagen rígida destruye al seccionar el tiempo, si no elegimos la imperceptible fracción esencial"

Unas horas después,  al llegar a casa, reflexioné mucho sobre esa frase, y mientras lo hacía me encontré con un video en You Tube que contenía la voz de Cortázar y algunas imágenes un tanto duras pero que las relacioné con esa imperceptible fracción esencial del acto fotográfico que tan bien describe el escritor en ese cuento.






Hasta el viernes!


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viernes, 31 de enero de 2014

Hay que besarse más

A pesar de haber vivido experiencias tan fuertes y dramáticas como la Guerra del Golfo, Irak, Kosovo o Chechenia, el fotoperiodista americano Peter Turnley siempre encontró un tiempo para fotografiar momentos de poesía, de amor en el lugar donde residía. Quizás para él fue como una especie de terapia ante tanto encargo fotográfico de guerra.
Y así lo hizo durante 40 años en París, su ciudad adoptiva y hace poco publicó lo mejor de ese trabajo:  French Kiss. A love Letter to París.



El libro contiene 138 fotografías tomadas por el autor en distintas épocas de la capital francesa.

© Peter Turnley
© Peter Turnley

© Peter Turnley


“He estado siempre muy fascinado por la idea del instante decisivo.  Nunca me olvido del consejo de mi amigo, el gran fotógrafo Édouard Boubat que una tarde me susurró al oído: <si se mantiene la cabeza erguida, los ojos y el corazón abiertos, hay un regalo para usted en la esquina de cada calle” señaló Turnley al blog de Leica.




Y hablando de besos, de París y del fin de semana que se avecina, los dejo con un video donde podrán oír el capítulo 7 de una de las novelas más importantes del siglo XX: Rayuela, leída por el propio autor de este gran libro: Julio Cortázar. Les soy sincero, nunca había leído algo tan hermoso sobre la emoción del beso. Hasta el lunes!


miércoles, 8 de febrero de 2012

Transformar lo ordinario en extraordinario, lo real en surreal


En mi imaginario colectivo, la década del sesenta del siglo pasado fue una mescolanza efervescente de ideas nuevas, de psicodelia, ácidos, de Woodstock,  de hippies, de música pop, de experimento, de  protestantes de una guerra estúpida, del mayo francés, Martin Luther King,  de mensajes de paz, Bob Dylan y su blowin’ in the wind, Koudelka y su reloj de Praga. 
Los sesenta representaron para mi una década de inflexión donde los más jóvenes  comenzaron a tener más voz y voto y las ideas radicales y revolucionarias brillaron como también las utopías.

Londres 1958 - 1959 © Sergio Larraín
Dentro de ese contexto, hubo una historia que penetró transversalmente por esa década que dejó una estela mágica, sutil. 
Todo comenzó cuando, una tarde de principios de los sesenta se encontraron en un café de Montmartre de París,  el gran fotógrafo chileno Sergio Larrain con su amigo,  el escritor argentino Julio Cortázar. 
Allí, entre el humo y el griterío habitual de los parroquianos, Larrain le contó un extraño episodio reciente. Mientras realizaba un trabajo fotográfico alrededor de la iglesia de Notredame,  Larrain había capturado una escena imprevista de la que sólo se dio cuenta al revelar el material.

Esta historia inspiró a Cortázar para realizar un cuento que lo tituló “Las Babas del diablo”. Publicado en 1964, el cuento narra la historia de Michel, un fotógrafo de París, que acaba de presenciar un asesinato sin saberlo. Sólo se da cuenta de ello, al ampliar el negativo en su laboratorio.



Esta dicotomia realidad / ficción que se mezcla a través de una imagen es lo que Constantine Manos explica en su conferencia en la George Eastman House en el 2010: transformar lo ordinario en extraordinario, lo real en surreal . 
En ese sentido Larrain al igual que Cortázar lo habían interpretado como Manos,  esa tarde en el café de Montmartre. Y ese legado, en parte mágico y maravilloso, es la materia prima irracional, imprevisible que tienen las instantáneas y, en definitiva, la street photography.
Un tiempo después, el director italiano Michelángelo Antonioni tomó la historia del cuento para realizar Blow-Up,  un film que marco otro punto de inflexión en los sesenta en la forma de narrar cine.

Clquear en la imagen para ver el video de una escena de Blow up (1966)

Cortazar ya nos dejó hace un poco más de un cuarto de siglo. Ayer, se nos fue Larrain y este es uno de los tantos legados de este gran fotógrafo chileno que quiero compartir con vosotros.
Un abrazo y hasta el viernes!!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cortázar, un street photographer literario y de jazz



Julio Cortázar amaba deambular sin rumbo fijo por las ciudades. Y, en especial por su Buenos Aires, Barcelona o Paris.
Algo de todo ese deambular errático y sin planes fijos puede evocarse a través del personaje de Horacio Olivera de su gran novela Rayuela, justamente ambientada en Paris.

París. 1957 © Willy Ronis
Olivera es un exiliado argentino apasionado por el jazz, los bares y los personajes que merodean por allí. Siempre buscando a La Maga, su amor o recorriendo hoteles viejos en el Barrio Latino entre sonidos distantes  del jazz que inundan su vida.

Café de Flores - París - 1958 © Dennis Stock
Esa compleja trama literaria evoca la esencia del street photography de los años cincuenta o sesenta del siglo pasado.

París 1959 © Saul Leiter
 Ya lo decía Rafa Badia en su excelente post en el blog de Calle 35: “Casi es un lugar común afirmar que los sonidos cálidos del jazz se ajustan a la perfección con las fotos callejeras americanas del siglo XX”. 

París - 1956 © Willy Ronis

Paris - 1958 © Henri Cartier Bresson
Y los giros musicales de Dizzy Gillespie, Coleman Hawkins, Bill Coleman, Bessie Smith, Coleman Hampton o Duke Ellington acompañan como musas inspiradoras el paseo de Olivera de página a página, de capítulo a capítulo por Paris, la ciudad más americana de Europa de aquella época,  en lo que a jazz se refiere.

Fotografía de la cubierta: Sara Facio




Algo de todo ello, narra Pilar Peyrats Lasuén en su libro Jazzuela, reeditado hace unos días por Satélite K. “Jazzuela es por tanto un viaje musical a lo largo de los capítulos 10 al 18 de la novela, concentrados en las actividades del Club de la Serpiente. En este club, el jazz es un personaje más que incide directamente en los protagonistas” señala la escritora.




Capítulo 11
“ Lo inicia Ossip Gregorovius bebiendo vodka y mirando la llama de las velas a través de su vaso, que son tan ajenas como la corneta de Bix …entrando y saliendo desde un tiempo diferente..
Es el tiempo de la música, el tiempo del otro lado, no el de los relojes. Ossip contempla extasiado a la Maga, le pregunta por su país, Montevideo, y Ronald pone un disco de Lester Young y los Kansas City Six, pidiendo silencio; suena Four O’clock Drag”.  
Julio Cortázar - Rayuela


Hasta el viernes!!