Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 29 de enero de 2014

El fotógrafo underground de los hippies

En estos últimos tiempos, se redescubren algunos fotógrafos que habían tenido su momento de gloria y con el tiempo fueron olvidados. Los ejemplos, muchos: Saúl Leiter,  Louis Stettner, Mark Cohen, Fred Herzog y otros.
En lo personal, a mi me interesa que se vuelvan a reflotar sus trabajos ya que pueden ser un ejemplo a seguir, un “mirar hacia atrás” para entender como han documentado su época y aprender de todo ello.

Otro ejemplo es el de Nacio Jan Brown.

© Nacio Jan Brown

Brown durante varios años de la década del ’60 del siglo pasado documentó las protestas sociales, los distintos movimientos sociales, la cultura hippie en la convulsionada vida americana de esos años. 

© Nacio Jan Brown
Sus fotografías se publicaban en la prensa clandestina, y posteriormente aparecieron en libros y expuestos en museos y galerías de USA y Europa.


Además, Brown se pasó 4 años (1969 – 1973) documentando para el diario underground San Francisco Express Times,  todo lo que pasaba en una calle mítica para la cultura hippie de San Francisco: Telegraph Avenue y ese trabajo fue publicado en 1975: Rag Theater.

Después el olvido hasta que en estos últimos tiempos comenzó a ser revalorizado y  fue entrevistado por varios diarios americanos importantes y  se han realizado nuevas exposiciones especialmente en San Francisco.
Les recomiendo que lean la entrevista que le realizó el blog de Leica en noviembre del 2012. 

San Francisco © Nacio Jan Brown

San Francisco © Nacio Jan Brown

San Francisco © Nacio Jan Brown

Hasta el viernes!

miércoles, 8 de febrero de 2012

Transformar lo ordinario en extraordinario, lo real en surreal


En mi imaginario colectivo, la década del sesenta del siglo pasado fue una mescolanza efervescente de ideas nuevas, de psicodelia, ácidos, de Woodstock,  de hippies, de música pop, de experimento, de  protestantes de una guerra estúpida, del mayo francés, Martin Luther King,  de mensajes de paz, Bob Dylan y su blowin’ in the wind, Koudelka y su reloj de Praga. 
Los sesenta representaron para mi una década de inflexión donde los más jóvenes  comenzaron a tener más voz y voto y las ideas radicales y revolucionarias brillaron como también las utopías.

Londres 1958 - 1959 © Sergio Larraín
Dentro de ese contexto, hubo una historia que penetró transversalmente por esa década que dejó una estela mágica, sutil. 
Todo comenzó cuando, una tarde de principios de los sesenta se encontraron en un café de Montmartre de París,  el gran fotógrafo chileno Sergio Larrain con su amigo,  el escritor argentino Julio Cortázar. 
Allí, entre el humo y el griterío habitual de los parroquianos, Larrain le contó un extraño episodio reciente. Mientras realizaba un trabajo fotográfico alrededor de la iglesia de Notredame,  Larrain había capturado una escena imprevista de la que sólo se dio cuenta al revelar el material.

Esta historia inspiró a Cortázar para realizar un cuento que lo tituló “Las Babas del diablo”. Publicado en 1964, el cuento narra la historia de Michel, un fotógrafo de París, que acaba de presenciar un asesinato sin saberlo. Sólo se da cuenta de ello, al ampliar el negativo en su laboratorio.



Esta dicotomia realidad / ficción que se mezcla a través de una imagen es lo que Constantine Manos explica en su conferencia en la George Eastman House en el 2010: transformar lo ordinario en extraordinario, lo real en surreal . 
En ese sentido Larrain al igual que Cortázar lo habían interpretado como Manos,  esa tarde en el café de Montmartre. Y ese legado, en parte mágico y maravilloso, es la materia prima irracional, imprevisible que tienen las instantáneas y, en definitiva, la street photography.
Un tiempo después, el director italiano Michelángelo Antonioni tomó la historia del cuento para realizar Blow-Up,  un film que marco otro punto de inflexión en los sesenta en la forma de narrar cine.

Clquear en la imagen para ver el video de una escena de Blow up (1966)

Cortazar ya nos dejó hace un poco más de un cuarto de siglo. Ayer, se nos fue Larrain y este es uno de los tantos legados de este gran fotógrafo chileno que quiero compartir con vosotros.
Un abrazo y hasta el viernes!!