Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 16 de marzo de 2011

Brassai también escribía...y muy bien

Guernica - Museo Reina Sofía - Madrid
Hace unos días, cumplí uno de mis grandes sueños: observar de cerca y con tranquilidad el Guernica. Para ello, ingresé al Reina Sofía bien temprano y así tuve unos minutos de silencio junto el genial cuadro de Pablo Picasso. Y en parte lo logré. 
Juro que destila tanto magnetismo que me quedé durante esos eternos minutos como paralizado. Y pasó lo previsible. Esa tranquilidad fue interrumpida por el griterío de un grupo de pequeños escolares que entraron despreocupados y sin previo aviso al salón. Y me despertaron de ese momentáneo lapsus.
No crean que les miento: observar tanto talento plasmado en una tela, tanta simbología me llevaron, sin proponérmelo, a la sensación de horror que se vivió durante esos desosegados días de guerra civil española. El arte en sintonía con una realidad subyugante. Impresionante.
Luego, más tranquilo y satisfecho, me fui a visitar la librería del museo que tiene una interesante sección de libros de fotografía y de arte. Y allí me compré un libro de Brassai.

Pero en este caso, no adquirí uno de sus clásicos e imponentes libros de imágenes. Me compré otro donde sus fotografías no son las protagonistas pero si su escritura y me permito decir que Brassai también es un gran narrador.
Al igual que el Guernica, Conversaciones con Picasso me transportó a una realidad específica: el contexto del gran pintor malagueño, la vida bohemia de Paris de mediados del siglo pasado.
Brassai con gran habilidad literaria y con el artilugio ficcional en forma de cartas, describe sus andanzas junto a su amigo pintor dentro de un precioso mosaico de época donde desfilan grandes artistas e intelectuales como Dalí, Matisse, Camus, o Sartre. Y también 53 fotografías, claro, pero que, en este caso, acompañan la lectura.
Originalmente publicado en castellano en 1966 , tuvo que esperar 35 años para ver una nueva edición y es la que tengo ahora en casa.


"Se centra todo en la flamifera fijeza de su mirada que taladra, subyuga, devora..." pág 47

"...sentado al lado de la inmensa estufa de largo tubo, comprada a un coleccionista" pág 64
 Lo que más me impresionó de este libro que recoge unos 30 años de amistad entre Brassai y Picasso, es el novedoso perfil que construye de este pintor, archiconocido por todos. Por ese motivo, vale la pena darle una hojeada. Hasta pronto!!


lunes, 14 de marzo de 2011

Frank, Kerouac y Bagdad Café en la ruta 66


Un escena de Bagdad Café - 1987

Tanto Robert Frank como Jack Kerouac tienen como denominador común la ruta 66. Y sus  fantasmas visuales y literarios  deben que estar felices de entremezclarse en el espíritu de Café Bagdad, un film que acabo de volver a ver después de muchos años.
Y valió la pena este redescubrimiento.
En esta nueva lectura,  encuentro ciertos guiños cómplices del fotógrafo suizo o del gran escritor de la generación beatnik entre las imágenes de esta pelicula, un claro ejemplo del neo expresionsimo teutón.
Pero su director de fotografía, Bernd Heinl, aporta un paso más a todos estos buenos ingredientes que asocio libremente del film.  Heinl propone choques violentos de luces y sombras, cascadas luminosas que invaden la pantalla y bruscas caídas de líneas que provocan una tensión visual in crescendo, características visuales expresionistas que me atrapan de esta película dirigida por Percy Adlon.

Primera escena - Bagdad Café
También me agrada la iluminación y  el color utilizado que tiene un valor semántico importante. A medio camino del sepia y los saturados, las imágenes me dan la sensación como espectador, de estar imbuido profundamente en un polvoriento desierto de soledad, viento y  gasolineras.  
El argumento que propone Adlon me cautiva en todo sentido. El film se contextualiza en el marco del desierto de Mojave, en los Estados Unidos donde habitan una serie de personajes simpáticos y estrafalarios. Y por encima de ello, el peculiar encuentro de dos mujeres de culturas diferentes: una obesa alemana, abandonada por su marido en pleno viaje por la ruta 66 que  acaba en un aislado motel regenteado por una combativa mujer negra.  
En síntesis, si Kerouac viviera, tendría a este film como uno de sus favoritos y Frank,  si se lo propone, volvería a incursionar con su Leica por la mítica ruta.
Bueno, los dejo con un breve video de imágenes de Bagdad Café acompañadas por la música del film. Hasta pronto!!

viernes, 11 de marzo de 2011

De caravana visual por Mali junto al Rafa Pérez


Conocer de cerca la mítica ciudad de Timbuctú (o Tombuctú), recorrer el país Dogón o  dormir bajo un manto interminable de estrellas en el árido desierto de Mali no es algo que se haga todo los días. Son viajes memorables, no me quedan dudas.
Y encima,  si te acompaña Rafa Pérez que, aparte de ser un experimentado fotógrafo de viaje, es una persona cercana, próxima, apasionada y que tiene también necesidad de aprender de todo ello; este potencial viaje fotográfico se puede convertir en una aventura humana muy interesante.
Hace unos días, durante la exposición de Garry Winogrand en Fundación Foto Colectania (Barcelona), Rafa me sintetizó la esencia de este tipo de emprendimiento: “un taller de fotografía de viaje se debe hacer viajando. Los olores, las sensaciones vividas, mientras viajas, están a flor de piel. Entonces mi objetivo es potenciar todo ello a través de la fotografía. Esta propuesta grupal de hacer y debatir; reflexionar y producir la haremos a toda hora. Y para los que les gusta viajar y hacer algo más que una fotografía bonita, este podría ser el camino”.
Ahora, los invito a que conozcan el itinerario de esta singular propuesta de viaje fotográfico a Mali, a través de su blog.  Allí encontrarán toda la información complementaria y los contactos.
Que tengan un buen fin semana y nos vemos el lunes!!
Hasta pronto!!

En el recuadro: Mali


miércoles, 9 de marzo de 2011

El color de la memoria

Chicago. © Jack Delano - 1942
Muchos consideran (y me incluyo) a "Elogiemos ahora a los hombres famosos" escrito por el poeta James Agee e ilustrado por el fotógrafo Walker Evans, un libro fundamental para la historia de la fotografía y para el desarrollo del blanco y negro como género documental.
El libro - encargado por la revista Fortune - se puede incluir dentro de un proyecto más ambicioso que el gobierno de Estados Unidos propuso a 12 fotógrafos americanos de la F.S.A (Farm Security Administration) para que registraran los progresos del país en plena depresión económica en los años treinta del siglo pasado.
Pero no todos usaron blanco y negro.

Chicago - 1942 © Jack Delano
 Resulta que Kodak había puesto en el mercado en 1936 una diapositiva bastante operativa: la mítica Kodachrome y algunos de esos fotógrafos optaron por utilizarla.
Sin referencias sobre anteriores trabajos, Jack Delano, Russell Lee, John Vachon y Marion Post Wolcott se tiraron al vacío y realizaron un digno y pionero trabajo documental.
Sin embargo, sus trabajos fueron condenados al olvido durante unos cuantos años. El mundo de las imágenes de ese momento no estaba preparado para el color.
“Ha tenido que llegar la normalización del color, para que esas imágenes salgan a la luz, y Paul Hendrickson pueda escribir en 2004, en recuerdo de aquellos fotógrafos” señala Navia,  en el prólogo del libro de fotografías de Gonzalo Juanes quien en 1966, también se decidió por usar exclusivamente color, cuando nadie en su tierra española lo hacía.

Arkansas © Russel Lee
De cualquier manera, los fotógrafos de la F.S.A conformaron un archivo de más de 1.500 diapositivas. Y,  hace unos pocos años,  se seleccionaron  175 imágenes que dieron luz a un excelente libro titulado Bound for Glory: American in Color 1939 – 1943. 
A continuación, los dejaré con un video donde podrán disfrutar de algunas de esas singulares imágenes del libro, acompañadas por un melancólico blues sureño. Hasta pronto!!


lunes, 7 de marzo de 2011

Street Photography en el Reina Sofía

El museo como ámbito público donde se congregan personas de distintas nacionalidades, son lugares que me agradan muchísimo para hacer un poco de street. Por supuesto, si te dejan los servicios de vigilancia.
Y en el Reina Sofía de Madrid, los fotógrafos pueden dar rienda suelta a su pasión y a su creatividad pero sin uso del flash. Algo diametralmente opuesto ocurre en el Museo del Prado donde los fotógrafos pueden ser tildados de personas no gratas si se les ocurre cliquear ante un Velazquez o un Goya.
Durante mi callejeo por el Reina Sofía, los japoneses han sido los grandes protagonistas de mis fotografías. Son increíbles, les encanta salir en una foto y son los más curiosos e inquietos.

El Gran Masturbador de Salvador Dalí - Reina Sofía - Madrid

Salida del Raina Sofía - Madrid
Como está permitido hacer fotos, los cuidadores no tienen tanto trabajo y descansan tranquilos en los pasillos.

Salón dedicado a la guerra civil española - Reina Sofía - Madrid

Reina Sofía - Madrid
Los que no descansan son los limpiavidrios y en este museo, hay unos cuantos cristales y algunos son inmensos!!

Reina Sofía - Madrid
En otros salones, los colores brillantes, saturados de algunos cuadros y las formas de las esculturas son materia prima para algunos juegos de líneas y sombras.

Cuadro de Mark Rothko - Equipo 57 - Reina Sofía - Madrid

Reina Sofía - Madrid
Espero que hayan disfrutado de este deambular por el Reina Sofía. Nos vemos el miércoles!! Hasta pronto!!

viernes, 4 de marzo de 2011

Fotografiar el patio trasero

"Mirar concentradamente. Es el camino para educar tu ojo. Y más aún, mirar fijamente, entrometerse, escuchar a escondidas. Morir por descubrir algo. No estamos aquí por mucho tiempo”
Walker Evans

Algunas personas solamente pueden fotografiar cuando se van de viaje a lugares diferentes del que viven. Las razones que esgrimen siempre son diversas. Y por otro lado, las excusas para no fotografiar lo cotidiano son tantas que, cualquiera de ellas,  les sirve para guardar la cámara hasta el próximo viaje.
Pero lo concreto,  es que en el “patio trasero” de sus casas no pueden hacer fotografías. Salvo que sea una fiesta, el cumpleaños de algún familiar o para salir en facebook con los amigos.
Por eso,  tenemos tanto que aprender de fotógrafos como William Eggleston que nos muestran todo lo contrario: fotografiar las cosas que vemos todos los días puede llegar a resultar divertido.
Sin embargo, Eggleston no se conforma sólo con ello. Da un paso más: cualifica el uso del color y el contraste cromático en sus imágenes. Los street photographer y fotógrafos documentales en general, le tenemos que estar agradecidos por todo su aporte. No viene mal educar el ojo mirando un poco sus trabajos, sus interesantes fotografías.
Hace unos días, llegó a mis manos un voluminoso libro titulado simplemente William Eggleston (Fundación Cartier) con 146 imágenes que repasan cuatro décadas de trabajo fotográfico de, justamente, fotografiar lo cotidiano, lo que pasa alrededor. A continuación algunos ejemplos del libro:

William Eggleston - 1996

William Eggleston - 1999

William Eggleston 1993
 



Luego de observar con tranquilidad todo el libro, llegué a la conclusión que, aparte de impresionarme el uso del color y de la mirada sobre lo cotidiano, este fotógrafo nacido en Tennessee (USA) da un paso más aún: realiza un registro lúcido, pacífico y reflexivo de la propia sociedad en la cual vive: la norteamericana.
En síntesis, Eggleston ha sido una gran influencia para la fotografía documental contemporánea y algunos,  como Martin Parr han partido de su esencia, para dar un paso más aún en la captación de los lugares donde vivimos.




 
 

William Eggleston - 2000

Menphis - Tennessee - William Eggleston - 2000
Por último, para los amantes de los comics y de las historietas, durante estos días, en la Fondation Cartier se está exibiendo un nuevo trabajo del ilustrador francés Jean Giraud, mejor conocido por Moebius. Aquí pueden ver un video de la exposición. Hasta pronto y buen fin de semana!!

miércoles, 2 de marzo de 2011

Doyle y Almendros, poetas de la fotografía

“Lo que me interesa del cine

es la abstracción”

Orson Welles


Christopher Doyle y Néstor Almendros…grandes directores de fotografía…pero ¿qué más puedo agregar que no se haya escrito sobre estos dos superlativos poetas de las imágenes? Quizás nada o, mejor dicho, casi nada.
Lo único que me atrevo a señalar en este post, son mis sensaciones como un humilde espectador de aquellos filmes donde aparecen sus trabajos, sus pinceladas visuales.
Aunque los dos vivieron en diferentes épocas, muchos cosas los unen. Ambos trabajaron con directores de cine que dieron rienda suelta al contraste cromático, a interesantes juegos de luces y sombras y a una trepidante poesía visual que, en gran parte, ambos son responsables.


Imágenes de 2046 dirigida por Wong Kar-wai

Doyle trabajó en varias peliculas de Wong Kar-wai considerado el primer realizador chino que empieza con una producción puramente artística, heredando el patrimonio de la Nouvelle Vague francesa.
Este multipremiado australiano explora el mundo caótico e impredecible del cineasta chino como si fuera un solista de free jazz en un contrapunto muy intimista, impredecible y peculiar.
Todo ese fraseo visual lo observé en In the mood for love (2000), durante la medianoche del viernes pasado, en una emisión de TV2.

Imagen de In the mood for love. Dirigida por Wong Kar-wai (2000)
Y que decir de Almendros que fue el encargado de fotografía de François Truffaut y Éric Rohmer, representantes genuinos de la nouvelle vague.

Domicilio Conyugal. Dirigido por Truffaut (1970)

Domicilio Conyugal. Dirigido por Truffaut (1970)
A los dos los hermana, a mi entender, ese instinto sutil de sugerir más que mostrar lo evidente, algo que nos tiene mal acostumbrado mucho del cine de hoy.
Ahora que digo esto, recuerdo con precisión cuando José Manuel Navia, durante un taller de fotografía en Catalunya, nos recomendaba que conociéramos el trabajo de Almendros, el único director de fotografía español que ganó el preciado Oscar por su trabajo en Días del cielo en 1978. Y Navia sabe muy bien de todo esto. Él, al fin y al cabo, es también un gran poeta de la imagen. Hasta pronto!!

Días de cielo. Dirigido por Terrence Malick (1978)