Con cámaras como ésta, construidas con latas de tomate, paquetes de cigarrillos, tubos de plástico u otros residuos domésticos, el excéntrico fotógrafo checo Miroslav Tychý pudo desarrollar entre 1960 y 1985 un increíble catálogo de imágenes de mujeres que no dejan de ser hermosas a pesar de las malas cámaras que este singular hombre usaba.
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| © Miroslav Tychý |
Pero a diferencia del gran fotógrafo norteamericano, las imágenes de Tychý tienen una carga onírica, poética de la intimidad femenina que no deja de sorprenderme. Y no sólo por las rudimentarias cámaras que usaba, también porque las mujeres no fueron retratadas en grandes ciudades como hacía Winogrand. El ermitaño fotógrafo checo lo hizo en su pequeño pueblo de Chijov (República Checa) donde vivía en casi permanente y voluntario aislamiento.
En el 2004, con Tychý ya anciano y con pocas ganas de hacer nuevas cámaras residuales fue descubierto por el mundo fotográfico en el Festival de Fotografía de Arlés (Francia). Y un año después, la editorial checa Fototorst publicó un libro sobre su trabajo que quiero compartir con ustedes aquí.
Hoy en día, Miroslav Tichý ya no sigue construyendo sus artesanales cámaras. Falleció el mes pasado a la edad de 84 años.
Hasta el miércoles!!




