Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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viernes, 16 de octubre de 2015

La disposición del color

Desde hace un tiempo, vengo hablando en los post de Miradas Cómplices de ciertas variantes de la composición, de la simetría, de la importancia del fondo, de las formas geométricas.
Hoy quiero realizar algunas aproximaciones a la estética:  a través de la disposición del color y su interacción con la luz. 
Para ello tomaré como ejemplo el trabajo de dos fotógrafos como Boris Savelev y Manuel Ibañez que me interesan sobremanera para estas observaciones;  ya que intentan realizar este tipo de imágenes, incluyendo o excluyendo ciertos elementos en función únicamente del color.  El resto queda superditado a esta jerarquización. Me refiero a formas, líneas o perspectivas por citar algunos elementos vitales de este juego visual.


de su trabajo The Soul of the City © Manuel Ibañez


1978 © Boris Savelev

En la calle casi no tenemos tiempo para pensar y en muchos casos, el fotógrafo se deja llevar por su capacidad intuitiva. Una forma de anticipar ciertas fotografías es saber ordenar ciertos colores poderosos en especial los colores primarios (hago hincapié en la gama de los rojos). 


de su trabajo The Soul of the City © Manuel Ibañez

© Boris Savelev

Y así de esta forma,  la composición va tomando  una completitud que al autor le interesa. Aunque no es una instancia simple. Se debe trabajar y mucho en la calle para lograr este tipo de ordenamiento con un alto grado de esteticismo.


de su trabajo The Soul of the City © Manuel Ibañez

También hay que utilizar el color en su justa medida. No edulcorar (porque puede tapar la verdadera esencia de la imagen).


© Boris Savelev

Sintetizar es crucial para lograr una imagen contundente. Yo siempre lo comparo con el jazz modal: desarrollar todo a través de dos o tres tonos (color en la fotografía) y a partir de allí, empieza la improvisación visual. La calle es un ámbito de mucha improvisación y eso los buenos fotógrafos urbanos lo saben perfectamente.


de su trabajo The Soul of the City © Manuel Ibañez


Debo mencionar algo que ya hablé en otros post:  el fotógrafo sale a la calle para encontrarse con esas imágenes que ya tiene en la cabeza. En esa instancia, entra en juego el conocimiento visual que cada autor tiene naturalizado y así ve el mundo y por supuesto, con la personal jerarquía de colores.


© Boris Savelev

Hasta pronto!


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miércoles, 14 de octubre de 2015

La chispa de Euclides


Luego del taller intensivo que impartí en Roma el fin de semana pasado, estoy cada vez más convencido que la fotografía urbana es una cosa seria y que se la debe tratar como tal para poder avanzar en este áspero pero cualificado laberinto de composiciones,  geometrías, simetrías y buenos momentos.

© Yasuhiro Ishimoto



Pero como dice Carlos Spottorno en una entrevista: “saber escribir la lista de la compra no nos convierte a todos en escritores”. Una frase, muy acertada por cierto,  que me hace pensar en el anárquico ruido visual en el cual vivimos en las redes sociales que ya tocó su techo;  y porque también encierra “la caja de Pandora” de esta práctica: una voluntaria evolución hacia narraciones visuales con criterio al que no llega todo el mundo.
Todo esto es un tema al que ya tiempo que lo vengo reflexionando pero que ahora lo hago en voz alta. 
En los talleres, especialmente en los realizados este año, ya no me concentro en hablar exclusivamente de grandes fotografías de grandes fotógrafos. Sino en composiciones que deriven en  conjuntos visuales coherentes y bien formulados para no caer en lo mismo de siempre. 
Ya sabemos lo que pasa. Todo se convierte en rutina y la práctica urbana deja de ser atractiva para convertirse en un lugar común lejos de la fotografía como yo la entiendo.
Un ejemplo de todo esto que, desde mi punto de vista,  puede verse como una inspiración,  es la serie “Pictus Interruptus” de Ray Metzker.


Mykonos 1979 © Ray Metzker

© Ray Metzker

Este trabajo realizado entre 1976 y 1980 intenta narrar visualmente,  utilizando un pedazo de papel, madera u otro objeto; y mantenerlo en primer plano, un tanto desenfocado; mientras realiza una instantánea y así crear con formas simples y líneas,  una tensión, un díptico simultáneo,  entre la representación fotográfica y la abstracción.

© Ray Metzker

© Ray Metzker

Sin dudas, este gran fotógrafo americano,  desafió la noción tradicional de la fotografía documental de esos años.  

© Ray Metzker


Supongo que este tipo de trabajo puede llegar a ser una motivación extra para un tipo de fotografía que no busca asentarse en el clásico reportaje y que sólo desea ubicarse con firmeza en la periferia de este formato fotográfico .

© Ray Metzker
Hasta pronto!



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miércoles, 7 de octubre de 2015

Hay que salvar al librero


A propósito de una nota publicada en el diario El Pais el 4 de octubre pasado: Salvar al “soldado librero”, me pregunto cuál será el futuro de los librerías, de los libros. Algo dificil de explicar en pocas líneas pero viendo el comportamiento de dos grandes ciudades con gran tradición en libros y editoriales como Barcelona o Buenos Aires, puedo hacer algunas observaciones. 

© André Kertész

Carles Geli, el autor de esta nota ( recomiendo que la lean) comenta  que una delegación del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) está estudiando el modelo parisino oficial de protección de librerías.  Algo que la cartera catalana observa con lupa para llevarlo a Barcelona a mediano plazo y “ preservar estos comercios culturales de la garra bien visible de la especulación inmobiliaria y el monocultivo comercial que las está borrando de las calles del centro de la ciudad”.


© André Kertész

La idea me parece extraordinaria teniendo en cuenta que Barcelona aprieta para ser Ciudad de la literatura y formar parte de la red de Ciudades Creativas de la Unesco.


Plaza Italia, Buenos Aires

Después de varios años de ausencia, hace poco estuve en Buenos Aires y lo que más me llamó la atención fue la gran cantidad de florecientes librerías en el centro de la ciudad. Algunas convertidas en bares culturales; y otras, recicladas en grandes teatros como el Ateneo.


Librería El Ateneo, Buenos Aires


Algunos datos ayudan a entender este fenómeno. Buenos Aires siempre ha sido una ciudad con muchas librerías y se preserva ese patrimonio. Es la ciudad con más librerías en el mundo en relación al número de habitantes. Cuenta con 25 librerías por cada 100.000 habitantes según un estudio reciente del Foro Mundial de Ciudades Culturales. Además, ahora, se le da impulso a los libros nacionales y existen muchas restricciones impositivas a libros importados especialmente los de fotografía.  Históricamente, Argentina ha fomentado la industria editorial con beneficios impositivos, los libros no tributan IVA ni ingresos brutos.


Librería El Ateneo, Buenos Aires
 Un promedio de 7000 personas por día visitan la librería El Ateneo y según el diario The Guardian es la segunda mejor librería del mundo. 
Datos que me ayudan a pensar que el futuro no será tan apocalíptico a pesar de la irrupción de los tablets, ebooks o cualquier dispositivo digital. Al fin y al cabo lo que cuenta es disfrutar del placer de leer y tener en algún lugar de la ciudad, a un librero simpático y entendedor de las buenas experiencias de la lectura. Aún creo en todo ello. 
Hasta pronto!



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lunes, 5 de octubre de 2015

Cuestiones de fondo


El fondo “no forma la parte importante de la escena pero condiciona la imagen, sobre todo en color...y cualquier trozo de color puro cobra un protagonismo exagerado” señala el fotógrafo español Cristobal Hara en una entrevista publicada en Dalpine.
Vale la pena profundizar sobre esta idea de Hara. Y lo subrayo, debido a que últimamente observo  que ,  muchos entusiastas de la fotografía urbana actual, se olvidan de ello,  en función de la escena principal. Y el fondo ( principalmente en el color) no es sólo un lugar de contexto azaroso sino que su carácter cromático incide en la narración visual de la imagen de una manera directa. Y en eso hay que reflexionar.
“Yo trabajo de atrás hacia adelante – dice Hara en la presentación de sus talleres – no de adelante hacia atrás. Hago todo lo contrario de lo que hay que hacer en fotoperiodismo. De hecho, si me tocara cubrir una manifestación, iría mucho antes a explorar la zona para tener los fondos controlados y esperaría a que los manifestantes y los policías se pegasen en los fondos que yo he elegido”.


Un ejemplo es la tapa de su libro Vanitas donde primero eligió el fondo y luego espero a que pasara la protagonista de la foto.



Es tan importante el fondo que el cineasta y fotógrafo Wim Wenders, antes de comenzar el rodaje de  su famosa película Paris Texas, salió a fotografíar fondos en lugares donde haría el film,  cautivado por la luz saturada del paisaje desértico del sur de Estados Unidos.


imagen incluida en su libro Wim Wenders: Written in the west. Revisited


Tomemos algunos ejemplos de grandes maestros del color para apreciar el valor del fondo cromático,  que emerge con un valor agregado y le da un plus semántico importante a la escena.


© Jeff Jacobson

© Mark Cohen
© Harry Gruyaert

© Alex Webb

© Costa Manos

Hasta pronto!


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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Cuestiones de exclusión y elección

El otro día, al volver a observar  El ojo del fotógrafo de John Szarkowski , me entró una gran curiosidad por el capítulo dedicado al marco (The Frame) y vale la pena reflexionar sobre su significado visual.
En fotografía, mucha gente,  y en especial desde la irrupción del mundo digital, asocia el término “frame” con cuestiones de informática o sensores de cámaras. No está mal, desde ya. Y, aunque,  históricamente,  "frame" estuvo ligado a la idea de fotograma, "los bordes exteriores de la película demarcaban lo que el fotógrafo consideraba más importante"-  señala, en el libro,  Szarkowski.

Para Szarkowski, ello es el acto central de la fotografía: de elección y eliminación: la esencia del oficio del fotógrafo.


© Burk Uzzle

“Su problema central es simple: ¿qué se incluirá, que se rechaza?  señala el gran historiador y también fotógrafo que supo ser director del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA).


© Joel Meyerowitz

 “Mientras que el dibujante comienza con el centro de la hoja, el fotógrafo comienza con el marco”. “El borde de la fotografía define el contenido.”


© Tony Ray Jones


“Aíslar yuxtaposiciones inesperadas. Al rodear dos hechos, se crea una relación.”


© Wim Wenders


“El borde de la fotografía disecciona formas familiares, y muestra su fragmento desconocido”.
“Crea las formas que rodean objetos.”


© Sergio Larraín


“El fotógrafo edita los significados y patrones del mundo a través de una trama imaginaria. Este marco es el principio de la geometría de la imagen. Es a la fotografía como el cojín es a la mesa de billar.”


© Christophe Agou

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lunes, 28 de septiembre de 2015

Sólo una cuestión de formas y de luz


Aprovechando la salida de la edición inglesa del libro retrospectivo de Harry Gruyaert más la expo individual que se está realizando en Londres sobre su obra, me gustaría realizar algunos comentarios sobre la actualidad de la estética del color y su vigencia en la fotografía urbana.


Bélgica 1992 © Harry Gruyaert

El mismo Gruyaert en una entrevista realizada en julio pasado por la British Journal of Photography contaba que en sus imágenes “no hay historia. Es sólo una cuestión de formas y luz”.
“Mis imágenes son pura intuición, No hay concepto.  Me fascina el milagro donde las cosas se unen de una manera y tienen sentido para mi. Así que en todo ello,  hay muy poco pensamiento”.


Bélgica 1988 © Harry Gruyaert

Mucha gente ligada a la fotografía a color ya me ha comentado que el gusto “fotográfico” por las composiciones donde predomina una estética compositiva de claros oscuros,  colores saturados y en donde el fotógrafo se pregunta: “cómo  muestro una imagen y cómo la organizo” está llegando a su fin. Y “no está ya de moda”. De hecho,  varias escuelas  de fotografía que construyen los denominados “tanques de pensamiento visual” y crean tendencias; no quieren saber nada ya con este tipo de fotografía que se impulsó en la década del ’80 y que ha marcado a varias generaciones de fotógrafos coloristas europeos, principalmente. Ya que en Estados Unidos, la tendencia mayoritaria fue la New American Color (Eggleston, Meyerowitz, Shore y otros) que era más descriptiva y no sólo estética. 


Egipto 1998 © Harry Gruyaert

Egipto 2011 © Harry Gruyaert

En otro apartado de esa nota, Gruyaert cuenta que cuando ingresó en Magnum, le mostró las fotografías a Raymond Depardon quien le dijo que “es fascinante porque muestra la banalidad: el color de las mesas, el plástico de Paris. Es un aspecto que no se ve en blanco y negro. Las personas no se sienten atraídos por esa cosa, siempre quieren  una anécdota”.


Paris 1985 © Harry Gruyaert

Este tipo de imágenes donde el fotógrafo enfatiza por igual, la organización de los elementos en la composición junto con la gente es una actitud diferente  a la tradición humanista de fotógrafos como Depardon o Cartier Bresson.

Bruselas 1981 © Harry Gruyaert


Como pasaba con Garry Winogrand, me da la sensación que la obra de Gruyaert o de otros magníficos exponentes de la escuela colorista como Boris Savelev están destinados a exhibirse sólo en galerías de arte o museos. Y esto también remite a si este tipo fotografía con predominancia estética es arte o documento. 

© Boris Savelev
© Boris Savelev

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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Garry Winogrand sin etiquetas


1968 - 69 © Judy Winogrand

Vivimos en un mundo de etiquetas. Cada cosa tiene que tener un nombre y un apellido. Todo tiene que tener una clasificación, un ordenamiento. Y el mundo de la fotografía no es la excepción.
En la actualidad, en lo que concierne a la llamada fotografía urbana, fotografía de calle o en su anglicismo street photography,  las clasificaciones están al orden del día y todo ello lleva a más confusión y ambiguedad.  Al fin y al cabo sólo se trata de fotografía y, sobre ello, Garry Winogrand entendía bastante bien.


© Garry Winogrand

Durante la visita que realicé este año,  a la expo del genial fotógrafo americano, en la Fundación Mapfre de Madrid, conocí a Patricia Raijenstein, una educadora para adultos especializada en fotografía de la Fundación quien, en aquel momento,  realizaba las visitas guiadas a la expo.
Al principio de la conversación,  le comenté, a modo de presentación, que Winogrand era considerado,  por muchos fotógrafos urbanos actuales,  uno de los padres de esta práctica fotográfica documental.  Y la charla, -  con esta licenciada en historia con amplia experiencia en didáctica de la cultura visual -,  de pronto,  tuvo un cambio brusco, un giro de 180 grados que me conmovió los cimientos de las etiquetas. Para Patricia, Winogrand no es un fotógrafo documental. Sólo un fotógrafo, ni de calle, ni documental, ni de hostias.


© Garry Winogrand

“Ël quería ser poeta – señala Raijenstein – no fotoperiodista, ni fotógrafo documental. Quería que el espectador fuera activo y completara la información. No quería decir al espectador lo que tenía que pensar o decir, sino que reelaborara el mensaje con sus propias experiencias. Por eso le gusta Walker Evans porque decía que el fotógrafo era transparente”.
Y continúa. “Creo que es justamente por partir de un contexto donde la fotografía era fundamentalmente fotoperiodismo o la fotografía documental – de tradición europea- Winogrand se quiere alejar de esos conceptos, por eso nunca hablaba de lo que querían decir tus fotografías. Y le acusaban de mentiroso porque no quería decir la verdad, sino lo que él llamaba “el problema fotográfico”, es decir, que la fotografía fuera una imagen propia más allá de ser esclava a la realidad”.

© Garry Winogrand

“Lo que pasa es que al ser un fotógrafo urbano y realizar imágenes figurativas nosotros lo conectamos mucho más con la fotografía documental.  En realidad, un tema fundamental aquí es cuestionarnos qué es un documento”.
En el voluminoso catálogo de la expo,  según el texto de Sandra Phillips, a Winogrand le parecía fascinante la relación que se establecía entre el mundo real y la fotografía.  “Muchas veces – prosigue la educadora – hacía una fotografía sólo para ver como la cámara revelaba esa escena que acababa de captar, diferente a lo que estaba en su mente”.


© Garry Winogrand


“Cuando él mira, quiere entender la sociedad en la que está, no quiere contar, sino investigar. Y, por eso, quizás, más que un documento, un certificado, es una investigación, una pregunta” Según Phillips, se distancia de la fotografía documental y del fotoperiodismo. Se acoge a la instantánea, con la estética de lo cotidiano, que refleja el caos inminente. “Quiere entender una cultura. No tiene un interés sociológico o ilustrativo, sino de investigación” señala Raijentein.
En otro texto del catálogo,  Sarah Greenough comenta que” en cualquier otro contexto que no fuera el artístico, habría sido criticado por no terminar un encargo. Pero como estamos en un contexto artístico, en lugar de eso, lo premian con una exposición y un catálogo certificados por una de las instituciones más prestigiosas del país”.


© Garry Winogrand

Y para terminar este post en el cual dejo muchos interrogantes  en el aire ( al fin y al cabo,  de eso se trata para salir de las etiquetas), el mismo Winogrand decía que “el término instantánea, como tantos utilizados para hacer distinciones o encasillar a los fotógrafos y a las fotografías, es responsable de muchos malentendidos sobre la fotografía (…) Ni “instantánea”, “documental”, “ paisajista” , etc.  Son descripciones de estéticas fotográficas diferenciadas. Sólo existe la fotografía, con su estética propia y única”.


© Garry Winogrand

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