Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 8 de enero de 2018

El fotógrafo y su identidad fotográfica


“Yo no decido la lectura que hay que hacer de mis fotografías. Cuanto más ambigua es la foto, mejor es. De otro modo, sería propaganda” señala Leonard Freed.


(c) Leonard Freed. Amsterdam, 1964

“Me gusta evocar la idea de hilo conductor de estos lugares invisibles relacionando a los personajes entre sí y con su ambiente: gestos interrumpidos, roces, contactos….Todo eso me fascina. La realidad es mi partitura, y a partir de ella mi mirada improvisa” comenta Guy Le Querrec.


(c) Guy Le Querrec. Francia 1973


“En la relación que mantengo con la escritura – señala Patrick Zachmann – así como en la utilización que hago de los diferentes formatos fotográficos, existe un reconocimiento y una aceptación de los límites de la fotografía. Algunos fotógrafos se contentan con la propia fuerza de la fotografía. A mi esto no me basta. Deseo expresar cosas con las imágenes, pero también introducir lo que está fuera del campo focal, es decir, lo que no he sabido o no he podido fotografiar. La fotografía no lo dice todo”.


 (c) Patrick Sachmann. Budapest, 2004


“Un joven fotógrafo – dice Raymond Depardon – debe tener consciencia y valor para fotografiar su vida. Es una obligación muy dura porque lo acusarán de ocuparse sólo de si mismo, pero creo que, cuando de habla de uno, se habla también de nosotros”.


(c) Raymond Depardon. Glasgow, 1980


En este sentido, Paolo Pelegrini apunta que “hacer fotos consiste no sólo en ser testigo de una serie de hechos, sino también en filtrarlos a través de la experiencia personal. Suele interesarme más la fotografía <inacabada>: una imagen alusiva, capaz de provocar diálogos y conversaciones. Existen fotografías cerradas, acabadas, que nos prohíben hacer nuevos viajes”.


(c) Paolo Pelegrin. Ciudad Juarez 2011


Hasta pronto!



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lunes, 16 de octubre de 2017

El color es la métafora de la curiosidad

Lo primero que se tiene que tener en claro cuando se visita una ciudad por primera vez, es entender su pulsación cromática. No se puede pretender fotografiar Londres como si te encontraras en Sevilla. En la teoría, este tema está más que claro, pero en la práctica no lo es tanto para muchos fotógrafos de calle. 
Y hablando de Sevilla (ciudad que visité hace poco por tercera vez),  su pulsación cromática se caracteriza por violentos contrastes de luces y sombras y colores saturados. No hay forma de evitar esos relieves y esas cualidades dramáticas de luz que tanto inspiró a pintores como Diego Velázquez, cuatro siglos antes. 


(c) Manuel Ibañez

La pesada herencia renacentista imprime un poderoso archivo visual a todo fotógrafo que aprecie la vida callejera de la ciudad. Y sirve de guía para entender como la luz crea un sello distintivo: el mediterráneo en todas las ciudades del sur de Europa y del norte de Afríca.
A mi me gustan las ciudades “con luces tenebristas” como Marrakech, La Habana,Barcelona o la ciudad que vivo actualmente: Figueres.




Harry Gruyaert estaba tan hipnotizado por todo este tema,  que decidió armar un proyecto tan subjetivo como especial: Lumieres Blanches; 


(c) Harry Gruyaert. Quazazate 1985
Guiado por su percepción, Gruyaert deambuló durante años por ciudades de luces cálidas y luces frías para explicar un poco esa diferencia de pulsación cromática que me animo a decir es fundamental para que la estética del color tenga un significado documental.



(c) Harry Gruyaert. Irlanda 1984

Raymond Depardon, que de esto entiende y mucho, exploró la geografía urbana de Glasgow en la década del los '80 del siglo pasado,  con la certeza de encontrarse en paisajes plomizos, oscuros de luces difuminadas, débiles e intentaba imantar la imagen con colores  mínimos para darle potencia visual a la imagen.



(c) Raymond Depardon. Glasgow

“El color es la metáfora de la curiosidad” señala Depardon.“Glasgow parecía estar en las antípodas de mi fotografía. He fotografiado mucho el sur, Africa, el desierto. Y sin embargo el norte me va bien. En Glasgow no había guerras. Entonces, ¿qué podía fotografía? ¿a los niños en las calles?, ¿a los alcohólicos?, ¿el sorprendente decorado urbano?, ¿cuál era la distancia adecuada?”.



(c) Raymond Depardon. Harar, Etiopía, 2013
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lunes, 28 de septiembre de 2015

Sólo una cuestión de formas y de luz


Aprovechando la salida de la edición inglesa del libro retrospectivo de Harry Gruyaert más la expo individual que se está realizando en Londres sobre su obra, me gustaría realizar algunos comentarios sobre la actualidad de la estética del color y su vigencia en la fotografía urbana.


Bélgica 1992 © Harry Gruyaert

El mismo Gruyaert en una entrevista realizada en julio pasado por la British Journal of Photography contaba que en sus imágenes “no hay historia. Es sólo una cuestión de formas y luz”.
“Mis imágenes son pura intuición, No hay concepto.  Me fascina el milagro donde las cosas se unen de una manera y tienen sentido para mi. Así que en todo ello,  hay muy poco pensamiento”.


Bélgica 1988 © Harry Gruyaert

Mucha gente ligada a la fotografía a color ya me ha comentado que el gusto “fotográfico” por las composiciones donde predomina una estética compositiva de claros oscuros,  colores saturados y en donde el fotógrafo se pregunta: “cómo  muestro una imagen y cómo la organizo” está llegando a su fin. Y “no está ya de moda”. De hecho,  varias escuelas  de fotografía que construyen los denominados “tanques de pensamiento visual” y crean tendencias; no quieren saber nada ya con este tipo de fotografía que se impulsó en la década del ’80 y que ha marcado a varias generaciones de fotógrafos coloristas europeos, principalmente. Ya que en Estados Unidos, la tendencia mayoritaria fue la New American Color (Eggleston, Meyerowitz, Shore y otros) que era más descriptiva y no sólo estética. 


Egipto 1998 © Harry Gruyaert

Egipto 2011 © Harry Gruyaert

En otro apartado de esa nota, Gruyaert cuenta que cuando ingresó en Magnum, le mostró las fotografías a Raymond Depardon quien le dijo que “es fascinante porque muestra la banalidad: el color de las mesas, el plástico de Paris. Es un aspecto que no se ve en blanco y negro. Las personas no se sienten atraídos por esa cosa, siempre quieren  una anécdota”.


Paris 1985 © Harry Gruyaert

Este tipo de imágenes donde el fotógrafo enfatiza por igual, la organización de los elementos en la composición junto con la gente es una actitud diferente  a la tradición humanista de fotógrafos como Depardon o Cartier Bresson.

Bruselas 1981 © Harry Gruyaert


Como pasaba con Garry Winogrand, me da la sensación que la obra de Gruyaert o de otros magníficos exponentes de la escuela colorista como Boris Savelev están destinados a exhibirse sólo en galerías de arte o museos. Y esto también remite a si este tipo fotografía con predominancia estética es arte o documento. 

© Boris Savelev
© Boris Savelev

Hasta pronto!


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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Cine de fotógrafos


Hace unos días, descubrí un gran libro escrito por una gran periodista y también cineasta española.




Publicado por Gustavo Gilli (2005) , este libro me ha interesado mucho debido a que no es un manual más de historia del cine unido a los fotógrafos. Todo lo contrario. Explora los ejes vertebrales del cine realizado por fotógrafos: el documental y define su práctica desde una concepción fotográfica de la imagen.

De esa manera, la escritora gallega toma como punto de referencia una cita de Jean Luc Godard : “el cine es una herencia de la fotografía”. Y a partir de esta afirmación, las 264 páginas del libro, proponen un recorrido que rastrean complicidades históricas entre la cámara fotográfica y la fílmica.
De esa manera, encontramos capítulos enteros dedicados a  Paul Strand, William Klein o Rodchenko por citar algunos.

Imagen que pertenece al fim  Mannahattá (1921) de Paul Strand


También dedica un capítulo al instante decisivo  y al relato con fotos de Henri Cartier Bresson




Otro punto de inflexión del libro, es el análisis del enfoque fotográfico documental en el cine de Robert Frank. (Aqui abajo, veremos un extracto de su film Cocksucker Blues (1972) sobre los Rolling Stones.






Y termina con un texto que analiza el trabajo de Raymond Depardon.





No debemos olvidarnos que este libro fue premiado en la XVIII Edición del Premio Espais a la creación (2005) que concede anualmente la Fundacion Espais d’Art Contemporani de Girona (Catalunya). Vale la pena darle un vistazo!!
Un abrazo y hasta el viernes!!