Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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viernes, 17 de febrero de 2017

New Bauhaus rusa

Moscú 1987 (c) Boris Savelev

Cuando irrumpió en Occidente,  en los ’80 del siglo pasado, el movimiento estético ruso de fotografía urbana; esta escuela ya estaba familiarizada con la New Bauhaus americana y eso se notaba en el estilo característico de combinaciones dramáticas de luz, sombras y planos inesperados de sus máximos exponentes liderados por Boris Savelev y su mujer Elena Darikovich


Madrid 2008 (c) Boris Savelev

Reminisencias de Aaron Siskind y Ray Metzker no solo se pueden apreciar en la estética de las imágenes de esta escuela, sino también en los procedimientos tradicionales de sus exponentes que, en su mayoría, gustan del uso del laboratorio químico y las cámaras analógicas.
En ese contexto, hace poco, conocí el trabajo de un digno sucesor de esta escuela y me refiero a Ilya Askinazi.


(c) Ilya Askinazi

Un fotógrafo ruso muy poco conocido en la actualidad que escapó de la Rusia soviética para instalarse en los Estados Unidos a principios de los ‘80.


(c) Ilya Askinazi

Sus fotografías del entorno urbano seducen por el uso magistral de la luz como de las líneas y planos cinematográficos.


(c) Ilya Askinazi

Otro aspecto interesante del trabajo de Azkinazi es que para deambular por las calles,  normalmente utiliza una cámara voluminosa como  la Deardorff8 x 10 de gran formato.


(c) Ilya Askinazi


Sus fotografías transmiten una atmósfera onírica, intimista que se emparenta con Savelev en la melancólica visión de los espacios urbanos.


(c) Ilya Askinazi

Hasta pronto



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miércoles, 22 de abril de 2015

La moleskine moscovita de Harry Gruyaert


El prestigioso fotógrafo de Magnum, Harry Gruyaert viajó a Rusia en años bien distintos ideológicamente. En 1969, en pleno apogeo de la Unión Soviética; en 1989 cuando se estaba desvaneciendo “el sueño comunista” y en el 2009 ya asentado el capitalismo. Y, por supuesto, armó un proyecto fotográfico.

Moscú / Harry Gruyaert

Para los que aún no lo saben, este trabajo: Moscú 1989 –2009 salió publicado en formato moleskine en el 2010 dentro de una preciosa colección titulada: Portraits de villes (The City Portraits Collection) que edita Les Éditions Be-Poles.



A continuación comparto con ustedes varias de las fotografías que aparecen en este pequeño librito de viajes. 

1989 © Harry Gruyaert

1989 © Harry Gruyaert

1989 © Harry Gruyaert

1989 © Harry Gruyaert

1989 © Harry Gruyaert

1989 © Harry Gruyaert

1989 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

2009 © Harry Gruyaert

Hasta el viernes!!


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lunes, 8 de octubre de 2012

Realismo melancólico de Boris Savelev



CAfé Ion, Moscú, Rusia 1987 © Boris Savelev

Recuerdo que les dije en un post anterior que hablaría sobre Boris Savelev.
Este fotógrafo ruso nacido en 1947 es uno de los referentes fotográficos de la Rusia actual. Con más de 30 años de carrera, Savelev pose un gran y dilatado trabajo fotográfico y me gustaría mostrarles algunas de sus imágenes y del peculiar tratamiento que hace del color.
Les comento que Savelev comenzó a ser conocido en Occidente en 1988 gracias a la publicación de Secret City por la editorial Thames & Hudson.




 A partir de allí sus fotografías han ganado un lugar en colecciones internacionales como en el Museo de Arte Moderno de Nueva York  (MOMA) y en varios museos y galerías europeas.


Plaza Roja, Moscú, Rusia 1981 © Boris Savelev

Moscú 1987 © Boris Savelev

 Durante años, Savelev ha experimentado el uso del color con películas Kodachrome y en su país es considerado  un maestro del color y de la luz.

Lena 1988 © Boris Savelev

Roma 2004 © Boris Savelev

 Lo que me gusta de las instantáneas urbanas del fotógrafo es el lirismo y la melancolía que transmiten. En ellas,  observo una  latente soledad  e incomunicación que me recuerdan a los personajes de los cuadros de Edward Hopper.


Moscú  1988 © Boris Savelev

Chernowitz, Ucrania 1996 © Boris Savelev

Hasta el miércoles!






lunes, 17 de septiembre de 2012

Nevermind en Sovietlandia


Hace unos días descubrí en la prestigiosa web 100 Eyes,  un proyecto fotográfico del  mallorquí Tomeu Coll que me soprendió gratamente por la coherencia visual del trabajo y por su singular historia.

© Tomeu Coll

Tomeu Coll hace ya un buen tiempo que está construyendo un gran proyecto sobre lugares olvidados y abandonados. Y en este caso muestra su Nevermind en Sovietlandia que habla sobre la ciudad de Vorkuta en el Círculo Polar Ártico. 


Vorkuta, Rusia © Tomeu Coll 

Vorkuta, Rusia © Tomeu Coll 


Esta ciudad rusa fue construida por prisioneros de campos soviéticos de trabajo y hoy en día, se está convirtiendo poco a poco en un pueblo fantasma, desapareciendo junto con sus habitantes.


Vorkuta, Rusia © Tomeu Coll  

Recordemos que Coll  se especializó en fotoperiodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona y con el tiempo fue contratado como asistente de Donna Ferrato en Nueva York. 


Vorkuta, Rusia © Tomeu Coll   

“La fotografía es de alguna manera una especie de instrumento para aprender sobre lo que está sucediendo alrededor de uno mismo, no importa dónde” señala Coll en su web.


Vorkuta, Rusia © Tomeu Coll   


Es importante señalar que Coll trabaja en sus proyectos con películas en blanco y negro de 35 mm y aprendió en Nueva York valiosas técnicas de laboratorio de la mano del fotógrafo de Magnum Phillips Jones Griffits.



   Vorkuta, Rusia © Tomeu Coll    


Hasta el miércoles!!

viernes, 14 de septiembre de 2012

Lo real en lo surreal de una joven street photographer rusa

Rosario, Argentina © Maria Plotnikova

Hace muy poco descubrí el trabajo de una fotógrafa urbana con mayúsculas: María Plotnikova y en seguida me sorprendieron sus fotografías que están en la línea conceptual  y estética que a mí tanto me gusta.


Rosario, Argentina © Maria Plotnikova

A María le interesa transformar cualquier hecho cotidiano en algo extraordinario y siempre cuestiona (en lo que fotografía),  la relación entre la fotografía y las cosas  basadas en la semejanza representativa.

Buenos Aires, Argentina  © Maria Plotnikova  

Esta joven fotógrafa y filóloga rusa nacida en Moscú vive temporalmente en Buenos Aires y desde allí hace regulares escapadas fotográfica a diversas ciudades del continente americano.

Jovellanos, Cuba © Maria Plotnikova 

Todo este deambular callejero le ha traído buenos frutos: este año ha sido preseleccionada en el Festival de Fotografía de Londres y se convirtió en una de las finalistas del Festival de Moscú en fotografía callejera.


Baracoa, Cuba © Maria Plotnikova 

Ayer le realicé una pequeña entrevista vía email y esto es lo que dijo:

“Para mi la buena fotografía de calle no tiene criterios fijos – señala María - A mi me gustan las corrientes totalmente diferentes de dicho género, comenzando por la fotografía clásica en B&W y terminando por el minimalismo europeo sin la presencia de personas en el cuadro”.


Buenos Aires, Argentina © Maria Plotnikova 

“Sin embargo,  como soy fotógrafa de colores, las fotos donde se unen los componentes principales como el momento definitivo, la composición y el juego de colores (inclusive la luz) me emocionan muchísimo”.
Ante mi pregunta sobre la actualidad de la street, la fotógrafa moscovita comentó que “ está floreciendo mucho. En Flickr veo una multitud de autores con talento. Son totalmente desconocidos, pero sacan unas fotos increíbles.
 Creo que la street photography aún no es tenida muy en cuenta por las instituciones tradicionales del arte (festivales de fotografía, exposiciones, galerías, etc). Ni me imagino cómo se puede ganar dinero trabajando únicamente de la fotografía de calle.

Tepotzotlán, México © Maria Plotnikova 

Y  recomienda que “ no vale la pena preocuparse mucho sobre ello. Creo que con el desarrollo tan intenso de las tecnologías de las cámaras compactas, la street va a ser pasión de masas”.

Mar del Plata, Argentina © Maria Plotnikova  

Luego viene la pregunta de rigor: ¿ante esa perspectiva no se corre el riesgo de trivializar este subgénero documental de contenido y composición?

“Para mi – dice Plotnikova -  no hay ningún riesgo de perder de identidad con la llegada de los fotógrafos amateurs. Me parece que pueden surgir nuevas ideas, nuevos sujetos o técnicas de fotografía de calle. ¡es tan interesante!..pienso que habrá una transformación de la cantidad a la calidad y no lo contrario”.

Buenos Aires, Argentina © Maria Plotnikova  

 Buen fin de semana a todos!!

viernes, 7 de septiembre de 2012

Transiberiano: un tren llamado aventura. Última parte


En el kilómeto 2120 comienza oficialmente Siberia, que en lengua tártara significa “tierra dormida”. Parece que los cedros y pinos no terminan nunca de pasar frente a las ventanillas. Cada 50 kilómetros las típicas casas rusas de madera rompen la monotonía y agricultores, colonos o niños saludan nuestro paso.

Trenes de carga con madera de la taiga rusa. Tyumen, Rusia © Marcelo Caballero

Entramos de lleno en la taiga rusa. Viajamos 400 kilómetros para conocer Tyumen, la ciudad más vieja de Siberia y capital del petróleo. Llevo muchos días sin escuchar castellano pero el milagro ocurre. ¿usted es argentino? Pregunta alguien desde la puerta del restaurant donde almuerzo. De inmediato me giro y una rubia muy atractiva se me acerca. “Lo oí y recordé Buenos Aires” dice la mujer.
Larisa tiene 35 años y su historia es la de muchas rusas que prueban suerte en el extranjero. Para poder trabajar se casó con un argentino mucho mayor que conoció por correo y después de un año se separó para regresar a su país. “ Viví en Mar del Plata y lo único que podía realizar era tareas domésticas porque el pasaporte ruso no brinda muchas garantías”.
Pronto, subo a otro tren que me lleva a Omsk que en tiempos soviéticos era la ciudad de los exiliados. En el tren conozco a una babushka, una abuela llamada Ludmila que no entiende nada de lo que le digo pero descubro que soy buen actor y nos entendemos por señas. Luego se me ocurre decir : Maradona y la mujer rie a carcajadas. Apenas piso en andén de Omsk, Ludmila me lleva a su casa y ratifico una vez más la hospitalidad del pueblo ruso.

La vedette de los  “Mercadonas” rusos

El vodka es la gran vedette rusa. En los supermercados de las grandes ciudades siberianas como Novosibirsk, hay más góndolas con esta fuerte bebida alcohólica que alimentos. Pero lo que más me llama la atención es la obsesiva sensación de estar vigilados. En cada super trabajan decenas de vigilantes de yogures, fiambres y vodkas que parecen salidos de la KGB.
Novosibirsk queda a unos 4.000 kilómetros de Moscú y denota una gran euforia capitalista. Por eso le dicen “la Chicago de Siberia”. Luego en un bus local me dirijo a Akamdegodorok reputado bunker de cerebros de la ex Unión Soviética.

 Taiga en Akamdegorodok, Rusia © Marcelo Caballero 



La villa es un enorme predio de verde taiga salpicado por numerosos departamentos universitarios. Allí conocí a Irina Caxahehko que me cuenta que aquellos intelectuales rusos fueron reemplazados después del colapzo de 1992 por una élite de expertos en informática y la villa se convirtió en la Silicon Taiga.
La Perla de Siberia







El tren es inagotable como fuente de amigos y de aventuras. Así, nos dirigimos a Krasnoyark, ubicada a unos 800 km. de Novosibirsk 

Krasnoyark, Rusia © Marcelo Caballero 

 Y compartirmos el trayecto con un grupo de divertidos jóvenes rusos que luego nos llevarán a visitar la impresionante central hidroeléctrica sobre el río Yanisei.
Con parte de esos amigos nos dirigimos luego a Irkutz, a 1.000 kilómetros, una ciudad considerada la más turística, cultural de Siberia.

Irkutz, Rusia © Marcelo Caballero 

 De hecho, mis nuevos amigos rusos son senderistas escaladores y junto a ellos nos vamos pronto a recorrer el Baykal, el lago de agua dulce más grande del planeta.

Lago Baykal, Rusia © Marcelo Caballero 

Después de tantos kilómetros recorridos, el tren se convierte en un viejo y entrañable amigo. Pero finalmente mi viaje por Rusia se quiebra en la ciudad de Ulán Udé a pasos del límite con Mongolia. 

Ulán Udé, Rusia © Marcelo Caballero  


En Ulan Udé se respira un aire más asiático y no tan ruso. Y es allí donde decido desviarme hacia el sur en vez de continuar hasta Vladivostock. Mi próximo expreso será el transmongolian, un desprendimiento del transiberiano que atraviesa el corazón del país del gran Genghis Khan.
 Pero esa será otra historia.
Hasta  el lunes!!