Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.
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viernes, 31 de octubre de 2014
lunes, 30 de septiembre de 2013
The Pigs
El 20 de septiembre pasado, el fotógrafo de Magnum, Alec Soth dio a conocer en la Fundación Aperture de Nueva York, los 10 libros seleccionados al premio al mejor libro de
fotos del año que será anunciado durante el festival París Photo 2013 entre el 14 y 17 de noviembre en el Gran Palaiis en París.
Entre ellos, se encuentra The Pigs,
del fotógrafo Carlos Spottorno.
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| Portugal 2011 © Carlos Spottorno |
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| España 2007 © Carlos Spottorno |
Publicado por RM Verlag & Phree en julio
del 2013 e impreso en Madrid; The Pigs, según palabras de Soth,” es un retrato
devastador de la cultura meditterránea en su encrucijada”.
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| © Carlos Spottorno |
En su web, Spottorno cuenta que “Pigs es un término acuñado por la
prensa económica y financiera como una manera de referirse a Portugal, Italia,
Grecia y España durante su difícil situación financiera actual”. Luego esa
etiqueta peyorativa fue utilizada por los medios de comunicación en general.
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| España 2012 © Carlos Spottorno |
“He tratado de ilustrar los estereotipos . En otras
palabras, lo que veríamos si fuéramos a traducir en imágenes los artículos que
leemos en la prensa financiera. Así es como me imagino que los economistas nos
ven” señala este fotógrafo ganador del Wordl Press Photo en el 2003.
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| Gracias 2012 © Carlos Spottorno |
“El resultado es una colección de chichés, tanto verdaderas
e incompletas. De la misma manera, una guía de viajes evita cuidadosamente
cualquier cosa aparentemente poco atractivo, este libro muestra gran parte de
lo que nosotros encontramos vergonzoso.”
Hasta el miércoles!!
Etiquetas:
Alec Soth,
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The Pigs
miércoles, 15 de febrero de 2012
El callejero melancólico
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| Lisboa © Rui Palha |
Sus fotografías de calle
me transmiten como ningún otro fotógrafo contemporáneo la melancólica existencia de Lisboa.
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| Lisboa © Rui Palha |
Mientras observo sus imágenes no dejo de
pensar en el fado, en el tango y por supuesto en una desesperada trompeta de una íntima e improvisada armonía de jazz que me lleva, sin darme cuenta, por esas ruas tan abatidas
de reflejos extraños, lluvia, melancolía, sombras y rostros anónimos.
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| Lisboa © Rui Palha |
Este street photographer
con mayúsculas se llama Rui Palha y desde hace años deambula por calles de la
capital de Portugal, buscando “el
momento” que él cree que aún no lo capturó y me imagino que lo va a buscar
siempre.
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| Lisboa © Rui Palha |
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| Lisboa © Rui Palha |
“Para mí, todas mis fotografías de
calle son importantes porque siempre tienen una historia humana detrás
de ello” señala Palha que se declara admirador de la obra de Cartier Bresson, Elliott Erwitt y Garry Winogrand.
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| Lisboa © Rui Palha |
El año pasado, su libro
Street photography - Fotografía de rua fue elegido “el mejor trabajo de
fotografía” en la categoría audio visual, premio otorgado por la Sociedad
Portuguesa de Autores (SPA).
El libro de 240 páginas
fue publicado en el 2010 con textos en portugués y en inglés que te llevan poco a poco a un viaje visceral por Lisboa.
Este imperdible libro fue presentado en Ourense, España donde el autor comenta aspectos de su trabajo. Vale la pena escucharlo. Un abrazo y hasta el viernes!!
PD: debo agradecer enormemente al lisboeta André Cerveira por descubrirme a este gran fotógrafo. Cerveira es alumno de Rafa Badia (Calle 35) en los cursos que dicta en Ruidophoto.
Además, Rui Palha es el padre de un gran amigo de infancia de Cerveira. Muchas gracias!!
miércoles, 6 de octubre de 2010
Tipos extraños y medievales
A medida que el viajero pasa un tiempo en un lugar, va conociendo a mucha gente local o por lo menos lo intenta. Y ,entre ellos, aparecen algunos que por cualidades propias y apreciaciones ajenas se convierten en los personajes del lugar. Y siempre son tipos extraños y singulares.
Pero cuando llegó a Ponte de Lima, pequeño pueblo ubicado en el corazón del Minho portugués, no pensó encontrarse con algunos que parecían literalmente salidos de la antigüedad.
Ponte de Lima ofrece un escenario idóneo para ello: un puente romano por donde históricamente pasan los peregrinos camino a Santiago de Compostela, plazas antiguas y angostas callejuelas medievales.
Era todo un placer para el viajero caminar durante el atardecer por aquellos monumentos vecinos al río Lima. La atmósfera transitaba allí entre la melancolía y la tranquilidad; hasta que algo pasó, como siempre ocurre.
I
El primer personaje en cuestión podría decirse que lo sorprendió bastante por el modo en que se le apareció. Estaba recostado detrás de él, en un banco de piedra en el Largo de Camöes.
Al principio, le pareció una persona normal pero cuando se levantó, observó que el hemisferio derecho de su cabeza no tenía cabellos, y su cara estaba desfigurada , le faltaba una oreja y unas grotescas manchas blancas se apropiaban de toda su frente. Su aspecto, con todo el respeto que se merece este pobre hombre, como verán, era aterrador.
Curioso, el viajero, con cierta discreción, comenzó a observarlo.
A pesar de los treinta grados que hacían en ese momento, el hombre impávido iba vestido con una chaqueta negra bastante vieja y caminaba pausado, mirando siempre hacia abajo como si pidiera disculpas por su presencia.
Esta actitud parecía traerle sus frutos. Con una lentitud pasmosa, se paseó por entre las mesas de los bares abarrotados de turistas; y de pronto, se paró en seco y pidió un cigarrillo.
Se lo fumó sentado en un banco de la plazoleta y luego retornó hacia la persona que le había dado el tabaco para pedirle unas monedas y el sorprendido turista se lo dio.
Parecía ser que todos los días hacía lo mismo y a la misma hora.
II
El otro personaje lo descubrió entre sueños.
A eso de las seis de la mañana, unos horribles gritos lo despertaron y salió al balcón para ver que pasaba allí afuera. La mañana despuntaba. Y por entre una oscura callejuela emergió un hombre que caminaba rápido haciendo ademanes violentos con las manos y cada diez metros paraba y vociferaba palabrotas a alguien que supuestamente estaba al lado.
A la mañana siguiente otra vez. Parecía ser el gallo que despertaba al pueblo.
Pero una tarde cuando el Largo estaba lleno de turistas apareció. Esta vez el visitante pudo observarlo mejor.
Parecía estar desquiciado. El personaje era un joven ventiañero con aspecto atlético que caminaba enérgico con el torso desnudo. Todo en él era violencia. Realizaba personificadas y acrobáticas tomas de artes marciales entre los paseantes que no daban crédito a semejante situación.
En unos minutos desaparecieron todos. Pagaban sus consumiciones y huían. Entre tanto el hombre ajeno a ello, se sentó furioso en una mesa, la golpeó varias veces con el puño y empezó a mirar alrededor buscando algo que nadie podía acaso entender o explicar.
Pero lo más extraño ocurrió al atardecer del día siguiente.
Como era una costumbre, el viajero paseaba por el puente romano cuando de repente, unos metros por delante, se acercaba aquel hombre con su extraña y personificada bronca habitual, por llamarlo así.
Pero esta vez, el miedo comenzó a apoderarse del visitante. Aquel hombre portaba una navaja que raspaba contra la pared de piedra del puente.
Entonces se dejó llevar por el instinto y sin detenerse a mirarlo, siguió caminando como si nada sucediera. Quizás este accionar dio resultados ya que el personaje no hizo nada y siguió raspando la piedra a medida que avanzaba.
- Perdón, ¿usted conoce aquel hombre joven y violento que anda con una navaja? preguntó el viajero a un camarero de un bar en el Largo.
- Si, si. Lo conocemos muy bien …- dijo sin sorprenderse. Acto seguido siguió secando algunos vasos recién lavados.
- Pero…la policía no hace nada?. ¡Ese hombre es un peligro público! – señaló casi gritando.
- Es parte de nuestras vidas, señor. Es inofensivo y terminás acostumbrándote a él – señaló el camarero sin dejar de secar los vasos - nunca le pegó a nadie y eso te lo puedo decir yo, eh? que nací acá.
Pero cuando llegó a Ponte de Lima, pequeño pueblo ubicado en el corazón del Minho portugués, no pensó encontrarse con algunos que parecían literalmente salidos de la antigüedad.
Ponte de Lima ofrece un escenario idóneo para ello: un puente romano por donde históricamente pasan los peregrinos camino a Santiago de Compostela, plazas antiguas y angostas callejuelas medievales.
Era todo un placer para el viajero caminar durante el atardecer por aquellos monumentos vecinos al río Lima. La atmósfera transitaba allí entre la melancolía y la tranquilidad; hasta que algo pasó, como siempre ocurre.
I
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| Largo de Camóes - Ponte de Lima - Portugal |
Al principio, le pareció una persona normal pero cuando se levantó, observó que el hemisferio derecho de su cabeza no tenía cabellos, y su cara estaba desfigurada , le faltaba una oreja y unas grotescas manchas blancas se apropiaban de toda su frente. Su aspecto, con todo el respeto que se merece este pobre hombre, como verán, era aterrador.
Curioso, el viajero, con cierta discreción, comenzó a observarlo.
A pesar de los treinta grados que hacían en ese momento, el hombre impávido iba vestido con una chaqueta negra bastante vieja y caminaba pausado, mirando siempre hacia abajo como si pidiera disculpas por su presencia.
Esta actitud parecía traerle sus frutos. Con una lentitud pasmosa, se paseó por entre las mesas de los bares abarrotados de turistas; y de pronto, se paró en seco y pidió un cigarrillo.
Se lo fumó sentado en un banco de la plazoleta y luego retornó hacia la persona que le había dado el tabaco para pedirle unas monedas y el sorprendido turista se lo dio.
Parecía ser que todos los días hacía lo mismo y a la misma hora.
II
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| Puente Romano - Ponte de Lima - Portugal |
A eso de las seis de la mañana, unos horribles gritos lo despertaron y salió al balcón para ver que pasaba allí afuera. La mañana despuntaba. Y por entre una oscura callejuela emergió un hombre que caminaba rápido haciendo ademanes violentos con las manos y cada diez metros paraba y vociferaba palabrotas a alguien que supuestamente estaba al lado.
A la mañana siguiente otra vez. Parecía ser el gallo que despertaba al pueblo.
Pero una tarde cuando el Largo estaba lleno de turistas apareció. Esta vez el visitante pudo observarlo mejor.
Parecía estar desquiciado. El personaje era un joven ventiañero con aspecto atlético que caminaba enérgico con el torso desnudo. Todo en él era violencia. Realizaba personificadas y acrobáticas tomas de artes marciales entre los paseantes que no daban crédito a semejante situación.
En unos minutos desaparecieron todos. Pagaban sus consumiciones y huían. Entre tanto el hombre ajeno a ello, se sentó furioso en una mesa, la golpeó varias veces con el puño y empezó a mirar alrededor buscando algo que nadie podía acaso entender o explicar.
Pero lo más extraño ocurrió al atardecer del día siguiente.
Como era una costumbre, el viajero paseaba por el puente romano cuando de repente, unos metros por delante, se acercaba aquel hombre con su extraña y personificada bronca habitual, por llamarlo así.
Pero esta vez, el miedo comenzó a apoderarse del visitante. Aquel hombre portaba una navaja que raspaba contra la pared de piedra del puente.
Entonces se dejó llevar por el instinto y sin detenerse a mirarlo, siguió caminando como si nada sucediera. Quizás este accionar dio resultados ya que el personaje no hizo nada y siguió raspando la piedra a medida que avanzaba.
- Perdón, ¿usted conoce aquel hombre joven y violento que anda con una navaja? preguntó el viajero a un camarero de un bar en el Largo.
- Si, si. Lo conocemos muy bien …- dijo sin sorprenderse. Acto seguido siguió secando algunos vasos recién lavados.
- Pero…la policía no hace nada?. ¡Ese hombre es un peligro público! – señaló casi gritando.
- Es parte de nuestras vidas, señor. Es inofensivo y terminás acostumbrándote a él – señaló el camarero sin dejar de secar los vasos - nunca le pegó a nadie y eso te lo puedo decir yo, eh? que nací acá.
sábado, 11 de septiembre de 2010
Espacios de encuentros y chusmerío: los mercados
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| La Boquería - Barcelona |
Estos espacios públicos que generalmente están ubicados en plazas, tinglados especiales, parques, paseos marítimos o playas de estacionamiento son verdaderos lugares de encuentros. Esto lo decía también Sergi Ramis en su maravilloso libro Mercados Africanos: “Se compra y se vende, claro está, Pero eso puede llegar a ser lo de menos. Es lugar de encuentro, de intercambiar chismorreos, de divertirse, de romper con la rutina”.
Si el viajero es sociable y tiene ganas de conocer a alguien, el mercado es el lugar idóneo para comenzar. Por ejemplo, puedes entrar en conversación con los vendedores que generalmente están predispuestos al diálogo o sólo para escuchar lo que otros conversan.
He llegado a la conclusión que estas visitas son fuentes inagotables de información que sirven para orientarte mejor en el lugar. En ese sentido los mercados de todo el mundo se parecen aunque por supuesto algunos son más y otros son menos sociables. El mercado de la Boquería en Barcelona, a pesar de su aspecto cada vez más comercial y for export, aún mantiene ciertos rasgos de interacción, de ese transitar por allí para conversar o encontrarte con alguien.
Pero lo mejor está en el interior de Catalunya. Una de las razones por las cuales me agrada vivir en Figueres es por su interesante y genuino mercado. Ubicado en la Plaça del Gra, fue construido en 1826 como espacio público para mercado. Pero recién en 1887, Frances Puig i Saguer, le dio el aspecto actual, dotándola de una estructura de cobertura de hierro, madera y tejas , simple pero armónica como bien se puede observar en esta imagen.
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| Plaça del Gra - Figueres - Catalunya |
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| Plaça del Gra - Figueres |
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| Barcelos - Portugal |
Comer papas rellenas fritas en medio de un caótico mercado como el de Rodriguez...
Pasear animadamente por zocos con temperaturas cercanas a los 40 grados...
Taroudant - Marruecos
o perderse en algún mercado del estado de Rajhastán en India..
Jodhpur - India
sábado, 17 de julio de 2010
Mértola: una tranquila villa museo que aún respira su pasado
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| Mértola - Bajo Alentejo - Portugal |
Ubicada sobre una colina en una de las márgenes del río Guadiana, Mértola es el típico y tranquilo pueblo del Alentejo: amurallado con aires medievales que apenas ha cambiado en los últimos 400 años. Hoy en día los portugueses la describen como una villa museo al aire libre. Y en gran parte tienen razón. El pueblo tiene unas 8000 personas distribuidas en la parte nueva pero, en su casco antiguo no vive casi nadie.
Luego de una recorrida por las tortuosas y adoquinadas calles de la parte antigua, conocí algunos de los pocos moradores nativos de Mértola que aún viven allí. Y descubrí que son verdaderos forjadores de la tradición y memoria del asentamiento
Tal es el caso de Florinda Colazo. Esta mujer que ahora tiene 80 años nació y vivió toda su vida en ese lugar y ha montado su propio museo para recordar la memoria de su padre Antonio, herrero de profesión y fallecido hace 24 años.
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| Florinda Otra mertolense, Helena Costa hace varios años fundó la Cooperativa de Tejedores de Mértola y según sus palabras “ nosotras necesitamos mantener vivo nuestros tradicionales formas de tejer”. Allí en ese pequeño taller subsisten con la venta de su gran variedad de alfombras o ponchos artesanales inspirados en antiguos métodos locales de hilandería. También conoci a Antonio, el viejo pescador de Mértola. O Mariana de 87 años que hasta hace poco tenía la más antigua panadería del casco antiguo y ahora disfruta de su docena de nietos y bisnietos que la visitan todos los fin de semana desde la vecina Beja. Antonio Pero lo que ha revitalizado definititvamente a la villa es el importante yacimiento de ruinas romanas y árabes que fueron descubiertas hace muy pocos años y en la actualidad están en pleno trabajo de nuevos descubrimientos como bien informa la web del Campo Arqueológico de Mértola. Cementerio romano |
martes, 25 de mayo de 2010
El bar del Che Guevara
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| Copyright Alberto Korda |
Pero como siempre sucede con los personajes de la historia, esa imagen tan representativa de su legado se ha interpretado de diferentes modos a través del tiempo, de las modas, de los contextos y de las ideologías.
Al principio esa imagen fue un símbolo de las revoluciones mundiales y durante mucho tiempo lo fue.
En épocas más recientes esa simbología cambió de vestido y se reconvirtió en un icono de transgresión juvenil, también de idealismo y hasta de cambios cotidianos o existenciales. Así lo viví durante los convulsionados años ochenta cuando era estudiante de periodismo en La Plata (Argentina) y mi país sobrevivía inmerso en una democracia débil luego de varios años de dictadura militar.
Pero el sueño acabó como decía John Lennon y con el tiempo este discurso nuevamente se mudó de ropa. La representación del Che es ahora sólo una imagen que genera dinero. Desprovista del valor semántico original, sólo es una imagen de consumo que adorna vestimentas de tiendas de moda de las ciudades como la que pueden observar aquí abajo.
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Es el caso de Luis Tavares a quien conocí en Portugal. Este portugués posee un bar en Ponte de Lima, un pequeño pueblo del Minho. Pero no es uno cualquiera.
Recuerdo que cuando entré por primera vez, la guajira de Carlos Puebla "Hasta Siempre, Comandante" sonaba a todo volumen desde un viejo tocadisco Wincofón y en pocos minutos estaba sumergido en un túnel del tiempo junto con Luis.
La vida de este hombre fue y es bastante peculiar. En los años setenta durante la dictadura de Salazar era un activista político de izquierda que tuvo que exiliarse y se fue a vivir a Alemania.
Hace 20 años volvió a su tierra de origen. E inauguró un pub dedicado a la figura del Che. “Lo que me interesa de verdad es recordar su figura, este negocio solo me da de comer” señala Tavares.
Con los años Cervejaria Rampinha se convirtió en un verdadero museo de imágenes, objetos, dibujos, discos de vinilos de cantantes de protesta cubanos y recibió todo tipo de visitantes y entre ellos, a uno ilustre: Camilo Guevara March, uno de los hijos del Che.
Luego de compartir unas cervezas, más relajado, me contó que la municipalidad del pueblo siempre buscó todo tipo de pretexto legal para cerrarle el local. “¡nunca pudieron esos bastardos!. Siempre pagué todos mis impuestos y respeto las reglas del juego y así resisto” - señaló con cierto aire “revolucionario” el portugués y concluyó con una suerte de epitafio– “ gracias a este bar, perdura el legado del Che para los jóvenes turistas que la visitan”.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Un reflejo pronto serás... Segunda Parte
Hola, en la anterior entrada me quedé con ganas de mostrar más reflejos y los motivos pueden ser tan cambiantes como sus espacios y sus lugares. Espero que les guste. Hasta pronto!!!
Tiznit - Marruecos
Eixample - Barcelona
Oporto - Portugal
Tiznit - Marruecos
Montserrat - Catalunya
Oporto - Portugal
Raval - Barcelona
miércoles, 21 de abril de 2010
El hereje ilustrado
Catedral de Braga - Portugal © Marcelo Caballero
Una ciudad dominada por iglesias antiguas y campanarios no parece ser para quien viaja una ciudad cualquiera. Ya sabía por algunas guías de viaje que Braga era y es el orgullo de la cristiandad portuguesa.
Y también sabía de la leyenda popular que contaba que el apóstol Santiago en su peregrinación por el Minho había nombrado a Saö Pedro de Rates primer obispo de la antigua ciudad.
Quizás por ello no le extraño encontrarse cara a cara con una barroca y monumental catedral, la más antigua de Portugal. Donde muchos años después, ya en el siglo XX sirvió de excusa y contexto al dictador Salazar para brindar un solemne discurso que inauguró su gobierno ilegal ante una multitud complaciente.
Todo esto rondaba en la cabeza de quien viaja apenas llegó con su compañera al hospedaje de Santa Zita ubicada justo detrás de esta mítica catedral. Allí le dio la bienvenida Antonia, la mujer que regenteaba la inmensa casona perteneciente justamente a la congregación cristiana de la Santa Zita .
Adentro todo era austero y silencioso. La casa de tres pisos semejaba un amplio invernadero de flores y macetas que confluía hacia un patio interior a la usanza de las viejas construcciones.
De lejos se escuchaban apenas los susurros de una oración que parecían provenir de un pequeño oratorio.
- Temos muitos quartos vazios. Não comece o seu problema. Fique quanto tempo quiser. Os peregrinos chegam apenas o fim de semana– señaló Antonia mientras subían las escaleras que los llevaría hasta sus aposentos.
La habitación también era austera. Una cama doble, un crucifijo gigante, un armario y una pequeña mesa. Sólo las paredes mostraban signos de abundancia: había por lo menos una docena de imágenes de Jesucristo. Jesucristo en la última cena, Jesucristo crucificado, Jesucristo bebé junto a María, su madre y muchos más Jesucristos.
A pesar de esa abundancia iconográfica, el silencio de la habitación se cortaba con tijeras. Entonces a quien viaja se le ocurrió preguntarle a Antonia si tenían algún libro para leer esa noche.
- Espere um minuto– dijo apresurada la administradora - e eu trago alguns. Fique confortável, por favor!.
Al rato retornó a la habitación con una gran sonrisa y tres libros. Uno de ellos era un antiguo ejemplar de las Selecciones de Readers Digest, otro era una revista de turismo de la época de Salazar y el último era una enciclopedia con fotografías de todas las iglesias de la ciudad que por supuesto eran muchas.
- Levante-se amanhã cedo e ir visitá-lo?. Eles estão mais bonitos nas fotografias e pode tirar fotos- dijo Antonia con informativa solemnidad.
Quizás para entrar en confianza o simplemente por cortesía, quien viaja le dijo que habían ido a Braga gracias a un libro de un escritor portugués.
- Ahh..si?– respondió sorprendida - e quem é?
- Observe voçé con sus propios ojos, fue premio Nobel de Literatura – dijo quien viaja con cierta ironía mientras le daba el libro.
Entonces Antonia dio unos pasos atrás y con cara de pocos amigos señaló:
- Deus meu!!!, Eu aconselho você a não ler. Ele é um herege e dar uma falsa idéia de nosso país
Luego de esa escena quien viaja se quedó un poco más tranquilo. Se imaginaba que el gran José Saramago no era un autor de su predilección pero que lo tachara de "hereje" colmaba ciertas expectativas de su visita a Braga.
Catedral de Braga - Portugal © Marcelo Caballero
Una ciudad dominada por iglesias antiguas y campanarios no parece ser para quien viaja una ciudad cualquiera. Ya sabía por algunas guías de viaje que Braga era y es el orgullo de la cristiandad portuguesa.
Y también sabía de la leyenda popular que contaba que el apóstol Santiago en su peregrinación por el Minho había nombrado a Saö Pedro de Rates primer obispo de la antigua ciudad.
Quizás por ello no le extraño encontrarse cara a cara con una barroca y monumental catedral, la más antigua de Portugal. Donde muchos años después, ya en el siglo XX sirvió de excusa y contexto al dictador Salazar para brindar un solemne discurso que inauguró su gobierno ilegal ante una multitud complaciente.
Todo esto rondaba en la cabeza de quien viaja apenas llegó con su compañera al hospedaje de Santa Zita ubicada justo detrás de esta mítica catedral. Allí le dio la bienvenida Antonia, la mujer que regenteaba la inmensa casona perteneciente justamente a la congregación cristiana de la Santa Zita .
Adentro todo era austero y silencioso. La casa de tres pisos semejaba un amplio invernadero de flores y macetas que confluía hacia un patio interior a la usanza de las viejas construcciones.
De lejos se escuchaban apenas los susurros de una oración que parecían provenir de un pequeño oratorio.
- Temos muitos quartos vazios. Não comece o seu problema. Fique quanto tempo quiser. Os peregrinos chegam apenas o fim de semana– señaló Antonia mientras subían las escaleras que los llevaría hasta sus aposentos.
La habitación también era austera. Una cama doble, un crucifijo gigante, un armario y una pequeña mesa. Sólo las paredes mostraban signos de abundancia: había por lo menos una docena de imágenes de Jesucristo. Jesucristo en la última cena, Jesucristo crucificado, Jesucristo bebé junto a María, su madre y muchos más Jesucristos.
A pesar de esa abundancia iconográfica, el silencio de la habitación se cortaba con tijeras. Entonces a quien viaja se le ocurrió preguntarle a Antonia si tenían algún libro para leer esa noche.
- Espere um minuto– dijo apresurada la administradora - e eu trago alguns. Fique confortável, por favor!.
Al rato retornó a la habitación con una gran sonrisa y tres libros. Uno de ellos era un antiguo ejemplar de las Selecciones de Readers Digest, otro era una revista de turismo de la época de Salazar y el último era una enciclopedia con fotografías de todas las iglesias de la ciudad que por supuesto eran muchas.
- Levante-se amanhã cedo e ir visitá-lo?. Eles estão mais bonitos nas fotografias e pode tirar fotos- dijo Antonia con informativa solemnidad.
Quizás para entrar en confianza o simplemente por cortesía, quien viaja le dijo que habían ido a Braga gracias a un libro de un escritor portugués.
- Ahh..si?– respondió sorprendida - e quem é?
- Observe voçé con sus propios ojos, fue premio Nobel de Literatura – dijo quien viaja con cierta ironía mientras le daba el libro.
Entonces Antonia dio unos pasos atrás y con cara de pocos amigos señaló:
- Deus meu!!!, Eu aconselho você a não ler. Ele é um herege e dar uma falsa idéia de nosso país
Luego de esa escena quien viaja se quedó un poco más tranquilo. Se imaginaba que el gran José Saramago no era un autor de su predilección pero que lo tachara de "hereje" colmaba ciertas expectativas de su visita a Braga.
Catedral de Braga - Portugal © Marcelo Caballero
sábado, 17 de abril de 2010
Una sombra pronto serás
Bahía - Brasil © Marcelo Caballero
Creo que todos los que disfrutamos de la creación fotográfica, nos gusta utilizar sombras en las composiciones. A lo largo de mi vida he visto muchas imágenes tanto de profesionales como de aficionados que con el simple recurso de las sombras arquitectónicas, de la naturaleza o de la gente logran captar imágenes con profundidad, sugerentes e inquietantes.
A mí me agrada muchisimo jugar con las sombras humanas. Desde mi punto de vista, se me ocurre pensar que las sombras humanas son como escurridizos negativos que tienen independencia de movimientos y muestran la otra cara de nuestro yo y que siempre nos acompaña...
Vilabertran - Catalunya © Marcelo Caballero
A veces, la independencia de las sombras es tal que muestran perfiles desconocidos de nuestro cuerpo: más alargados.....
Ponte de Lima - Portugal © Marcelo Caballero
o más bajos o petisos....
Figueres - Catalunya© Marcelo Caballero
o tal vez...embarazadas cuando no lo están
Dolors - Portugal© Marcelo Caballero
algunas veces las sombras parecen pertenecer a otra dimensión, a otra meta visualidad...
Girona - Catalunya © Marcelo Caballero
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