Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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Mostrando entradas con la etiqueta Guevara. Mostrar todas las entradas
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lunes, 1 de noviembre de 2010

Los primeros 100 y vamos por más!!


Cuando comencé esta aventura el 3 de enero de este año, nunca me imaginé que iba a aprender un nuevo oficio: ser bloguero.
Descubrí también que armar y mejorar un blog es un camino tan apasionante como difícil. Y, además, gratificante por la gente que conoces y las ideas que me aportan.
A todo esto hay que sumarle la necesidad íntima de transmitir algo con mis palabras y mis imágenes y todo ello resulta ser algo muy terapéutico para mí. Algo que me ayuda a combatir estos tiempos tan difíciles donde el mercado tradicional está en crisis y zambullirse en las dudosas aguas de Internet aún son inseguras. Pero que intenta ser una alternativa a mediano plazo en este confuso momento actual del fotoperiodismo, fotografía de viajes y la fotografía en sí.
Realizar notas, casi a diario, ha alimentado esta nueva forma de trabajo que no es lucrativa pero que me permite estar ágil, ocupado y hacer lo que más me gusta con total libertad, independencia y creatividad.
Según las estadísticas de Miradas Cómplices, las entradas más vistas han sido:


Selva Central Peruana: visita a los asháninkas (última parte) (Viaje)

Un americano en Segovia (Viaje -Fotografía)

No todo es blanco sobre negro. Reflexiones sobre un libro de color (Fotografía)

El Bar del Che Guevara (Viaje)

Deduzco de todo ello, que los visitantes han tenido más complicidad con notas de viajes y fotografía. Por lo que mis futuras 100 entradas seguirán en general esos temas o lo intentaré y, de esa manera, seguir encontrando más miradas cómplices en ustedes.

Hasta pronto, amigos y gracias!!!

Los primeros 100 y vamos por más!!


Cuando comencé esta aventura el 3 de enero de este año, nunca me imaginé que iba a aprender un nuevo oficio: ser bloguero.
Descubrí también que armar y mejorar un blog es un camino tan apasionante como difícil. Y, además, gratificante por la gente que conoces y las ideas que me aportan.
A todo esto hay que sumarle la necesidad íntima de transmitir algo con mis palabras y mis imágenes y todo ello resulta ser algo muy terapéutico para mí. Algo que me ayuda a combatir estos tiempos tan difíciles donde el mercado tradicional está en crisis y zambullirse en las dudosas aguas de Internet aún son inseguras. Pero que intenta ser una alternativa a mediano plazo en este confuso momento actual del fotoperiodismo, fotografía de viajes y la fotografía en sí.
Realizar notas, casi a diario, ha alimentado esta nueva forma de trabajo que no es lucrativa pero que me permite estar ágil, ocupado y hacer lo que más me gusta con total libertad, independencia y creatividad.
Según las estadísticas de Miradas Cómplices, las entradas más vistas han sido:


Selva Central Peruana: visita a los asháninkas (última parte) (Viaje)

Un americano en Segovia (Viaje -Fotografía)

No todo es blanco sobre negro. Reflexiones sobre un libro de color (Fotografía)

El Bar del Che Guevara (Viaje)

Deduzco de todo ello, que los visitantes han tenido más complicidad con notas de viajes y fotografía. Por lo que mis futuras 100 entradas seguirán en general esos temas o lo intentaré y, de esa manera, seguir encontrando más miradas cómplices en ustedes.

Hasta pronto, amigos y gracias!!!

jueves, 15 de julio de 2010

Tres piezas del rompecabezas cubano


El 3 era el número cabalístico preferido por Julio Cortázar. Tres son las cualidades del signo según el lógico Charles Sanders Peirce. Tres Tristes Tigres fue el título de la novela que consagró en 1967 al escritor cubano Guillermo Cabrera Infante. También 3 son las cosas que me sorprendieron estos días que por cuestiones no tan casuales ( creo más en la causalidad) se unieron para que yo escribiera esta pequeña reflexión que conlleva también, una continuidad con lo escrito en el anterior post del blog.
Ustedes se preguntarán, ¿cuáles son los tres elementos que me hicieron pensar en la fotografía y el imaginario colectivo?. Primero, la noticia que Cuba pone en marcha el mayor exilio de presos a España de la historia; segundo, el libro Korda Conocido / Desconocido que por un préstamo bibliotecario lo tengo en casa; y, tercero, el reportaje al periodista Enrique Meneses por Hora 25 en Cadena Ser , el martes pasado a la noche.
A los tres los une un país: Cuba. Pero no voy a desgranar cada uno de estos elementos que por si solos cobran distintos significados. Quiero, a partir de esta tríada, reflexionar un poco sobre su incidencia en la fotografía del Che Guevara de Korda que se institucionalizó en el imaginario de la gente desde hace más de dos generaciones.

Alberto Korda
En el anterior post hablé sobre los caminos que llevan a una imagen a consolidarse en la visual colectiva. Y también dije que existen varios factores pero en su conjunto no son  una fórmula concreta de éxito de este fenómeno.
En Conocido / Desconocido los editores citan que Korda siempre dijo que la fotografía del "Guerrillero Heroico" (la famosa foto del Che Guevara de 1960) fue un “instante de suerte”. Y si se hace un recorrido visual por toda la obra (como lo recrea este voluminoso y recomendable ejemplar), el fotógrafo cubano captó muy pocas imágenes del Che. Sólo le tomó algunos rollos de película (pág. 53).
En cambio, Korda concentró su mirada casi siempre en la figura de Fidel Castro como ideal revolucionario. Fue a él quien más retrató y acompañó casi en todo momento desde la revolución (1959) hasta 1968 como bien explica y muestra el libro editado hace dos años por La Fábrica en España. 
Pero entonces, ¿por qué la imagen del Che trascendió tanto y Korda vivió siempre atado al reconocimiento de sólo esa fotografía?. Me atrevo a decir que esa inexplicable transcendencia posterior la señaló en parte Enrique Meneses el martes pasado.
Según Meneses, la imagen tuvo éxito mundial porque el Che semejaba a “ un Jesús del siglo XX”.
Este comentario no proviene de cualquier periodista. Fue el único corresponsal español testigo privilegiado de las conversaciones de los guerrilleros cubanos antes de la revolución. Meneses también señaló que en esa época el Che era uno más del grupo y desde su óptica no era ni mucho menos un personaje de importancia. Y agregó que la figura del guerrillero argentino no tenía el valor histórico y revolucionario que tomó más tarde con el tiempo luego de morir en la selva boliviana en 1967.
Y la historia siguió su curso. Después de muerto (siempre se hacen negocios con la fatalidad, no?) la imagen de Korda comenzó a tener reconocimiento mundial  a partir de la impresión de miles de posters con su imagen en Italia realizado por Giangiacomo Feltrinelli.
Y tiene coherencia lo que dijo Meneses al asociar la imagen de Jesús con la del Che. “El guerrillero heroico” se convirtió en la fotografía más reproducida en la Historia del Arte occidental tras la Gioconda de Leonardo da Vinci (citado por el libro: pág 57).
Sin embargo, el significado actual de la fotografía del Che tiene otra coherencia: está vaciado de ideales originales, globalizada y de consumo como se aprecia en la imagen de abajo.

Y la noticia de los presos exiliados a España termina de sepultar el mito que deseaba transformar el mundo a partir de esa imagen. Lo que pasa desde hace unos años en Cuba está lejos de ello y Korda puede domir tranquilo en la eternidad.

martes, 25 de mayo de 2010

El bar del Che Guevara

Copyright Alberto Korda
Desde que el gran fotógrafo cubano Alberto Korda captó en 1960 con su vieja Leica aquella famosa fotografía del Che Guevara , nunca se imaginó que se iba a convertir en un icono mundial.
Pero como siempre sucede con los personajes de la historia, esa imagen tan representativa de su legado se ha interpretado de diferentes modos a través del tiempo, de las modas, de los contextos y de las ideologías.
Al principio esa imagen fue un símbolo de las revoluciones mundiales y durante mucho tiempo lo fue.
En épocas más recientes esa simbología cambió de vestido y se reconvirtió en un icono de transgresión juvenil, también de idealismo y hasta de cambios cotidianos o existenciales. Así lo viví durante los convulsionados años ochenta cuando era estudiante de periodismo en La Plata (Argentina) y mi país sobrevivía inmerso en una democracia débil luego de varios años de dictadura militar.
Pero el sueño acabó como decía John Lennon y con el tiempo este discurso nuevamente se mudó de ropa. La representación del Che es ahora sólo una imagen que genera dinero. Desprovista del valor semántico original, sólo es una imagen de consumo que adorna vestimentas de tiendas de moda de las ciudades como la que pueden observar aquí abajo.

       Sin embargo, ante tanto vacío de significado social, la figura del Che sigue siendo para algunos nostálgicos un camino a seguir o, dicho de otro modo, un negocio social a seguir.
Es el caso de Luis Tavares a quien conocí en Portugal. Este portugués posee un bar en Ponte de Lima, un pequeño pueblo del Minho. Pero no es uno cualquiera.
Recuerdo que cuando entré por primera vez, la guajira de Carlos Puebla "Hasta Siempre, Comandante" sonaba a todo volumen desde un viejo tocadisco Wincofón y en pocos minutos estaba sumergido en un túnel del tiempo junto con Luis.



La vida de este hombre fue y es bastante peculiar. En los años setenta durante la dictadura de Salazar era un activista político de izquierda que tuvo que exiliarse y se fue a vivir a Alemania.
Hace 20 años volvió a su tierra de origen. E inauguró un pub dedicado a la figura del Che. “Lo que me interesa de verdad es recordar su figura, este negocio solo me da de comer” señala Tavares.
Con los años Cervejaria Rampinha se convirtió en un verdadero museo de imágenes, objetos, dibujos, discos de vinilos de cantantes de protesta cubanos y recibió todo tipo de visitantes y entre ellos, a uno ilustre: Camilo Guevara March, uno de los hijos del Che.


Luego de compartir unas cervezas, más relajado, me contó que la municipalidad del pueblo siempre buscó todo tipo de pretexto legal para cerrarle el local. “¡nunca pudieron esos bastardos!. Siempre pagué todos mis impuestos y respeto las reglas del juego y así resisto” - señaló con cierto aire “revolucionario” el portugués y concluyó con una suerte de epitafio– “ gracias a este bar, perdura el legado del Che para los jóvenes turistas que la visitan”.