Cuando comencé esta aventura el 3 de enero de este año, nunca me imaginé que iba a aprender un nuevo oficio: ser bloguero.
Descubrí también que armar y mejorar un blog es un camino tan apasionante como difícil. Y, además, gratificante por la gente que conoces y las ideas que me aportan.
A todo esto hay que sumarle la necesidad íntima de transmitir algo con mis palabras y mis imágenes y todo ello resulta ser algo muy terapéutico para mí. Algo que me ayuda a combatir estos tiempos tan difíciles donde el mercado tradicional está en crisis y zambullirse en las dudosas aguas de Internet aún son inseguras. Pero que intenta ser una alternativa a mediano plazo en este confuso momento actual del fotoperiodismo, fotografía de viajes y la fotografía en sí.Realizar notas, casi a diario, ha alimentado esta nueva forma de trabajo que no es lucrativa pero que me permite estar ágil, ocupado y hacer lo que más me gusta con total libertad, independencia y creatividad.
Según las estadísticas de Miradas Cómplices, las entradas más vistas han sido:
Selva Central Peruana: visita a los asháninkas (última parte) (Viaje)
Un americano en Segovia (Viaje -Fotografía)
No todo es blanco sobre negro. Reflexiones sobre un libro de color (Fotografía)
El Bar del Che Guevara (Viaje)
Deduzco de todo ello, que los visitantes han tenido más complicidad con notas de viajes y fotografía. Por lo que mis futuras 100 entradas seguirán en general esos temas o lo intentaré y, de esa manera, seguir encontrando más miradas cómplices en ustedes.
Hasta pronto, amigos y gracias!!!









