Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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martes, 15 de junio de 2010

Por los caminos de la Anglada

Paraje Natural de los Aiguamolls

   Parece que a la hora de elegir un destino, para pasar unos días de vacaciones, la gente ahora no mira hacia afuera si no hacia adentro. Las razones son varias. Pero la principal parece ser la económica. 
   Esta apreciación refleja, según datos estadísticos, que el ciudadano medio de la península opta en general por vacacionar en playas, ciudades o comarcas españolas.
   Pero más allá de los bolsillos escasos, existen lugares que están a la vuelta de la esquina y no son valorados como se merecen por los turistas locales. ¿Será porque no están distantes?, ¿ será que no se encuentran en una isla de Polinesia? ¿será que no son exóticos?. En fin, cosas de modas transitorias, de épocas o de creer que los mejores lugares están siemrpe fuera del lugar adonde se vive. En general, nos movemos así por este mundo.
  Actualmente vivo en el Alt Empordà, una comarca catalana ubicada a medio camino entre el Mediterráneo y los Pirineos. Y puedo asegurar que hay varias zonas que valen la pena conocer. Y no sólo eso: pasar unos días no estaría mal para estar en contacto con la naturaleza.
   En este sentido quiero referirme en forma especial a un sitio que  Maria Àngels Anglada inmortalizó con sus palabras: el Paraje Natural de los Aiguamolls y sus alrededores donde, cabe aclarar, hay además muy buenos campings cercanos al mar y hotelería y hospedajes diversos en calidad y precio.
   En esta tierras ampurdanesas, esta escritora catalana - al igual que Josep Plá o Salvador Dalí-  retrató a través de sus ficciones literarias,  el paisaje de esta peculiar zona húmeda, la más importante después del delta del Ebro.
   Los aiguamolls con su atmósfera sosegada es el contrapunto natural perfecto al turismo masificado de Roses y emerge como una alternativa interesante para tener en cuenta este verano.
A continuación voy a compartir con ustedes algunas imágenes sobre esta bella región,  acompañada por descripciones extraidas de Les Closes, la novela más conocida de esta escritora nacida en Vic;  pero que pasó casi toda su vida entre Figueres y su amado pueblito de Vilamacolum cerca de las closas, de su querido aiguamolls.

“Com podeu veure, el mar no és pas gaire lluny, la distancia que el separa de Vilasirbent és como una reclosa que deixa alenar la marinada y arribar grans vols de gavines fins als sembrats…” Les Closes

“Como podeis ver, el mar no es un paso demasiado lejos: la distancia que lo separa de Vilasirbent es reducida y deja pasar la marinada y llegan los grandes vuelos de gaviotas hasta los sembrados…” Les Closes

Aiguamolls



“Si mirem – la bé, perquè mai no podem saber si duraran gaire en la seva gràcia vivent aquestes contrades on el cor es depura. El somriure blavís del mar, ja un poc amagat, la ratlla dels aiguamoixos, les vorades d’ Albers i de freixes que clouen els Prats, aquesta claror d’ avui sense calitja Toto, tot és amenaçat” Les Closes

“Sí, miremos, porque nunca podremos saber si durarán mucho en su gracia viviente estas regiones donde el corazón se para. La sonrisa bravía del mar, ya un poco escondido, la raya de las ciénagas, los bordillos de álamos y de fresnos que cierran a los prados, esta claridad de hoy sin calina todo es amenazado” Les Closes





“No és un patrimonio tan extens como el de vostés, però tanmateix considerable: les terres de Vilasirbent són molt bones, llevat dels aspres, y vostè coneix prou bé les conllites de blat, blat de moro, mestall, civades i faves que lleven “ Les Closes

“No es patrimonio tan extenso como el de ustedes, pero sin embargo considerable: las tierras de Vilasirbent son muy buenas, salvo los ásperos, y Usted conoce lo bastante bien las cosechas de trigo, maíz, avenas y habas que llevan…” Les Closes



Cerca de Vilamacolum - Alt Empordà - Catalunya
 

martes, 9 de febrero de 2010

El Palacio de los Vientos

© Marcelo Caballero 
   Hace poco nos fuimos a vivir con Dolors a Figueres, una ciudad conocida a nivel internacional porque nació y vivió el pintor surrealista Salvador Dalí. Sin embargo, esta mudanza nos abría un mundo por recorrer, por conocer la comarca del Alt Empordà.
   Para mí es una vieja costumbre documentarme, informarme, leer todo lo que llega a mis manos sobre el lugar en el que vivo o viajo. Así que antes de mudarme, ya me había leído dos libros que crearon en mí una radiografía simbólica sobre la región. Me refiero a Cosas del Mar y de la Costa Brava de Josep Plá y Les Closes de María Angels Anglada. El primero me mostró que entre los cambios metereológicos y el humor de la gente hay una íntima relación. Y el segundo es una hermosa novela que me ayudó a estimar la comarca.
  El Empordà - según Plá - es “el palacio de los vientos” y la verdad es que tiene razón. Pronto descubrí que los hay de toda clase e intensidad y son pocos los días que no sopla alguno. “Los que vivimos en él –dice Plá – poseemos una cierta sensibilidad para apreciar a cada momento el tiempo que hace. No podría ser de otra manera, ya que somos sus víctimas más constantes y sufridas”. Este comentario me sobresaltó. Y me pregunté porque los vientos podrían ser tan determinantes en la conducta de la gente.

Peralada - Alt Empordà - Catalunya © Marcelo Caballero 
   Una mañana bien temprano escucho un silbido agudo y extraño que taladra mis oídos y envuelve misteriosamente nuestro piso. Pronto descubro que proviene de las ventanas. “Es la tramontana y puede durar días. Prepárate” me dice con naturalidad mi compañera que nació en el Empordà. Y otra vez Plá me adivina el pensamiento en otro pasaje del libro: “he pasado estos últimos días recogido junto al fuego familiar, oyendo silbar y rugir intermitentemente a este viento impresionante…”
   A pesar de ser una amenaza auditiva, el aire de tramontana según este gran escritor ampurdanés “es creador del clima más agradable, más tónico, más vivificante que en este país se puede imaginar”. Y la gente de esta región lo sabe perfectamente a pesar de sufrir sus embates casi a diario. Además es normal ver a los ampurdaneses por las calles de los pueblos con cara de pocos amigos cuando sopla con intensidad.
La tramontana cuando se activa despeja el cielo en breves momentos. Es admirable. “La tramontana se caracteriza – dice Plá - por la falta absoluta de humedad, por la formación de atmósferas límpidas…”.

 Peralada - Catalunya © Marcelo Caballero
   
Estany del Cortalet -Aiguamolls - Catalunya © Marcelo Caballero
En este sentido María Àngels Anglada describe en su libro el paso de la tramontana sobre su amado Paraje Natural de Aiguamolls situado junto a la Costa Brava en el Alt Empordà:

“Sí, mirem - la bé, perquè mai no podem saber si duraran gaire en la seva gràcia vivent aquestes contrades on el cor es detura. El somriure blavís del mar, ja un poc amagat, la ratlla dels aiguamoixos, les vorades d´àlbers i de freixes que clouen els prats, aquesta claror d´avui sense calitja, toto, tot és amenaçat “ Les Closes ( Anglada, A. 1984: 17).
   En primavera suele hacer frío en la región y los agricultores suelen denominar a la tramontana como el temporal de las habas. “Si el viento se levanta con fuerza es siempre perjudicial –explica Plá - ver un huerto de delicado cultivo, destruido por la fuerza del viento, apena siempre…los guisantes tiernos, las orejitas de las habas tiernas, la hinchada coliflor, la escarola fina y blanca, la lechuga, han quedado destrozadas”

Vilabertran - Alt Empordà - Catalunya © Marcelo Caballero

   Aunque las corrientes de aire de primavera o verano sean la excusa lógica de los poetas o escritores para crear; para María Àngels Anglada también lo es el invierno. En un pasaje de Les Closes la tramontana invernal justifica una bella descripción de los Aiguamolls:

“…les closes a l´hivern –quan hi corre la tramuntana com una gran esgarrifança- encara xopes de les pluges de tardor, i mireu els arbres nus com un poema descarnat, reixes vives, cossos oferts a l´abraçada impetuosa del vent que va eixugant, però mai ben bé del tot, els efímers estanys, els falsos aiguamolls on el dibuix de branques i branquillons s´emmirallava, on venien a beure les fredelugues de crestetes airoses i fins i tot, en dies freds, algun aplec de bernats pescaires” (Anglada, A. 1984: 24).

Paraje Natural de los Aiguamolls - Alt Empordà - Catalunya © Marcelo Caballero


Paraje Natural de los Aiguamolls - Alt Empordà - Catalunya © Marcelo Caballero


 
   Como dije al principio, el Empordà es el palacio de los vientos y otro de los grandes que recorre la región y que proviene del sur es el leveche. “Se caracteriza por un grado de humedad más elevado –asegura Plá - por el embadurnamiento de la luz y el aire del cielo, por las jaquecas humanas y por las depresiones melancólicas”. A este peculiar viento lo descubrí en verano y las tardes con leveche son pesadas a diferencia de la tramontana. “El lebeche crea atmósferas grasas; la tramontana atmósferas metálicas y tensas. El viento lebeche deprime. La tramontana es una liberación. El lebeche nubla las estrellas; la tramontana crea cielos rutilantes de una prodigiosa belleza” remarca el escritor ampurdanés que sirve como excelente guía poético de la región al igual que la Anglada.


© Marcelo Caballero 

Vilabertran - Alt Empordà - Catalunya © Marcelo Caballero


Vilanant - Alt Empordà - Catalunya © Marcelo Caballero