Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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viernes, 3 de febrero de 2012

Peregrino del color en las paredes


El californiano Jeffrey Becom,  con el paso de los años, se ha convertido en un verdadero peregrino de las paredes pintadas y se ha pasado la vida aunando su amor por la arquitectura, la pintura y por supuesto, la fotografía.
En sus viajes por el mundo, por pueblecitos, ciudades, ha realizado imágenes que incorporan un empleo notable del color y de la luz fuerte para captar la geometría, la textura y la pauta pictórica de esas paredes.
Muchas de sus imágenes versan sobre el potente efecto abstracto del contraste entre bloques cromáticos.
De formación académica como arquitecto, Becom es también un viajero empedernido. Se pasó 12 años persiguiendo colores pintados en pueblos de la cultura mediterránea. Fruto de ello, en 1990 se publicó el premiado Meditterranean Color.


Paul Goldberger, ganador del prestigioso Premio Pullitzer y actual crítico de arquitectura del diario The New Yorker señaló en el prólogo de este libro que Becom "no es el primer fotógrafo que ha intentado combinar la documentación de una cultura arquitectónica que está desapareciendo con la creación de obras de arte ; a menudo objetivos contradictorios.
 Es difícil al ver su trabajo, no pensar en el Atget de París o en el Walker Evans de Estados Unidos pero lo hace más fresco,  más cuidado y finalmente más alegre que ningún otro fotógrafo en nuestro tiempo”


Grecia ©  Jeffrey Becom
 Lagos, Portugal ©  Jeffrey Becom 
Luego pasó 10 años más peregrinando por distintos rincones de México y América Central. Parte de ese trabajo se puede observar en Maya Color (Abbeville Press, Nueva York 1997)



El libro contiene alrededor de 150 fotografías realizadas con diapositivas Kodachrome y que cuenta con textos de él mismo y su esposa y compañera de viaje, Sally Aberg.

Veracruz - México ©  Jeffrey Becom 
Honduras ©  Jeffrey Becom  
Veracruz - México ©  Jeffrey Becom  
 Luego, a partir del 2002 se fue a América del sur, especialmente a Perú atraído por los fuertes colores andinos;

Huancayo - Perú ©  Jeffrey Becom  

Huancayo - Perú ©  Jeffrey Becom  

pero volvía de vez en cuando a las paredes de México o Guatemala, otro de los países preferidos de Becom.
Santa Margarita - Gautemala ©  Jeffrey Becom  

Guatemala ©  Jeffrey Becom  
No contento con todo ello, en el 2009 comenzó a recorrer India, especialmente el estado de  Rajhastan y Madhya Pradesh.


Jaisalmer - Rajhastan - India ©  Jeffrey Becom  
Colaborador permanente de Lonely Planet en varios destinos turísticos, el trabajo de Becom se conserva en varias colecciones públicas y privadas. Además,  varias galerías norteamericanas como John Cleary Gallery o Verve Gallery representan parte de su trabajo actual.


Varanasi - India ©  Jeffrey Becom  
Taj Mahal - Agra - India ©  Jeffrey Becom   

Espero que tengan un buen fin de semana!! Hasta el lunes!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Guía general y verídica de la Costa Brava


Las guías de viajes tal como las conocemos hoy en día, se hicieron muy populares a partir de la década del setenta del siglo pasado y desde allí no han dejado de crecer y de abarcar todos los rincones de nuestro planeta. Todo ello coincidió lógicamente  con el aumento de un tipo de turista medio ansioso de información actualizada y de ofertas cada vez más económicas de los destinos turísticos. Algo que hoy no sorprende a nadie.

Pero lo que si me sorprende es encontrar una guía que hable sobre un lugar antes de la llegada de las Lonely Planer, Let's go, Michelin, etc,  y del turismo masivo.
Ayer, mientras paseaba por la feria de libros usados, en el marco de las fiestas de la Santa Creu en Figueres, me compré una guía un tanto especial. 
Publicada por la Editorial Destino en 1941, este pequeño libro lleva en la vieja solapa el siguiente título: Costa Brava, guía general y verídica de Josep Pla.
El gran escritor catalán señala en los prolegómenos del ejemplar que “hemos creído que lo más práctico y conveniente para el lector era comenzar la presente guía de sur a norte. Creemos que éste es el orden aconsejable porque la mayor cantidad de turismo que se proyecta sobre la costa proviene de Barcelona y de las poblaciones industriales de Cataluña”. 



Esta primera edición que tengo en mis manos tiene varias ilustraciones (no aparece el nombre del fotógrafo que tomó esas imágenes)  que quiero compartir con ustedes.

Leyenda: Palamós, con su espejo de agua frente a la población, tiene un perfil muy característico
Leyenda: Esta foto de Tossa de Mar presenta la Vila Vella, la playa, el rincón de garbí (La Palma), y al fondo la carretera de San Feliu
Como bien pueden observar en las leyendas, la guía fue escrita en castellano por imposición del franquismo. Luego, con el tiempo.  el escritor revisaría, traduciría al catalán y la incluiría en sus Obras Completas. Pero eso ya es otra historia, ya que cuando lo republicó, la Costa Brava ya había sido redecorada por las salvajes urbanizaciones, arrasada por el masivo turismo internacional y con el consecuente impacto ambiental sobre sus costas.
Con prólogo de Albert Puig Palau, el Tío Alberto en una conocida canción de Joan Manuel Serrat, la guía hace un repaso a fondo de ese litoral tantas veces recorrido por Pla. Y en algunos pasajes de la pequeña guía, da incluso el nombre de los propietarios de las escasas casas que se alzaban entonces junto al mar.
La novedad - según  Josep Pla – consiste en que ésta es una guía para navegar la costa. Se ve pues, en ella, el mar desde la tierra; pero aprovechando mi experiencia personal, he tratado de dar también una visión de la tierra desde el mar”.
Para las personas que quieran tener esta excelente guía, pueden adquirírlas en Internet como por ejemplo a través de este sitio web o  descubrirlas en alguna feria de libros usados.
“Parece, entre páginas – señala a modo de despedida Alberto Puig en el prólogo – que os acaricia un viento áspero y sedante del norte o bien un sur oeste desfibrado:

El vent de garbí,
tan fi
m’ enerva…"

Leyenda: Las escenas heroicas de la ¡amarra! ¡amarra! de Lloret aquí están dentro de la luz maravillosa del verano en la costa y de su sol espléndido

lunes, 31 de enero de 2011

Espejismos de Rajastán. La Mafia de Jaipur. Última parte

Paro y movilización obrera durante mi visita a Jaipur - India
Como les contaba en el post anterior, volví como pude al hotel bastante desorientado y sin saber a ciencia cierta que hacer.
Como aún era temprano, me fui a comer unos chapatis y un poco de arroz al curry al restaurant del pequeño hotel y por esos azares de la vida me encontré con un español que también se alojaba allí y le conté lo que me había sucedido.
El madrileño, sin mostrar gestos de sorpresa, me sugirió que lea algo que me estaba marcando con su dedo en una página de su guía Lonely Planet de India: “observa este recuadro, hombre!”.
El destacado estaba encabezado por la palabra Warning! (cuidado!) y para mi total sorpresa, cada palabra leída parecía ser una nueva estocada a mi seguridad.  La guía recomendaba que tuviera cuidado con las mafias de las joyas en Jaipur. Era una estafa para turistas y había que decirle que no a cualquier invitación de desconocidos.
Después de la cena, le agradecí de corazón todo lo que me dijo. Y me dirigí a mi habitación más desorientado y deprimido que antes. Saber lo que me podía suceder era peor que la inocente actitud que tenía antes.
No tenía tiempo y debía decidir rápido: si llamar a la embajada y denunciar el hecho (tenía el tel. del cónsul de mi país) o seguir adelante con todo ello que obviamente a esa altura ya me sabía muy mal.
Y aunque ustedes no lo crean, opté por la última variante, la más peligrosa. Supongo que el periodista que llevaba adentro me invitó a curiosear. Lo que no sabía era hasta cuando podía seguir con esa farsa.
A la mañana siguiente, Gazy me llevó nuevamente a la joyería. Allí Sing me dijo que había que cambiar de hotel. “Para confundir a la competencia” señaló serio. Debo reconocer que me atendieron como un rey, me pagaron toda la comida del día y el hotel era un lujo: el Sajan Niwas costaba 50 dólares la noche, demasiado para mi bolsillo de viajero.
Pero durante la cena, llegó el mensaje definitivo. El mismo indio del perfecto inglés de la fiesta del otro día, se apareció durante los postres: "haz el depósito y  viajarás a Barcelona al día siguiente". Yo me excusé, comentándole que no tenía ese dinero conmigo y que estaba esperando un giro desde mi país.
Así estuve una semana alargando la "fiesta". Deseaba conocer un poco los mecanismos de esta mafia y de paso, ahorrar dinero. Era una total imprudencia,  pero tenía un largo viaje aún hacia el sur del subcontinente indio.
En pocas palabras, el “modus operandi” de esta mafia era el siguiente: el turista desprevenido paga el seguro, te dan un pasaje de ida, te hacen creer que se despachan las joyas en tu avión (la mafia está también en los aeropuertos) y cuando llegas, nadie te espera, las joyas nunca salieron de India y tú pierdes el dinero.

Tumba siglo XVIII - Jaipur
 Durante esos eternos días, conocí varias joyerías, abogados, expertos y hasta políticos que desfilaban ante mis ojos con la mejor sonrisa.
Cualquier treta era buena para comprar la confianza de un turista. Y yo, sabiendo sus oscuras pretensiones, observé una mafia muy bien organizada y grande; se movían con total naturalidad, con dinero y gozaban de una extrema impunidad.
Me vigilaban día y noche. No podía ir sólo a ningún lugar. Gazy estaba todo el día conmigo.
Este padre de 8 hijos era simpático y me hice muy amigo de él. Supongo que las presiones económicas de una familia numerosa lo llevaron a este hombre a delinquir en esta India actual de tantos y pronunciados contrastes. Recuerdo que me llevó a visitar cada uno de los magníficos palacios mongoles y sitios de importancia de la ciudad rosa.
Una mañana cuando Gazy fue a  un locutorio, aproveché y me dirigí corriendo a la estación de trenes que estaba cerca. Saqué un ticket a Gandhinagar, la capital de Gujarat para esa misma madrugada. A esa hora todos dormían y pude escapar, tuve suerte. (¡aún pienso como hice para que nadie se diera cuenta!).
Jaipur había dejado de ser para mi, un buen sitio para hacer turismo. Por un buen tiempo.


Hasta pronto!!!

miércoles, 21 de julio de 2010

Mustafá, el falso guía

Muchas veces las guías previenen al viajero sobre potenciales inconvenientes antes de visitar una ciudad desconocida. Eso me parece muy bien. Y rara vez se equivocan en esa apreciación. Mi crítica es que, a veces, previenen en demasía o pecan de soberbia cultural.
Es el caso de la Lonely Planet de Marruecos edición 2007 en español que me había alertado de una forma muy puntual en un recuadro a la hora de llegar a Fez: “No pare, camine con seguridad y diga: no, gracias a cada uno de los guías falsos que se interpongan en el camino de entrada a la vieja ciudad”.
Con esta información en mi mente, ingresé bien temprano y con cautela por Bab Bou Jeloud, la entrada principal y me intrigó no ver a nadie que me molestara. Quizás por ello, pensé en ese momento que la guía se había equivocado.

Mustafá feliz con mi regalo

Luego de merodear por las laberínticas calles en busca de algún hotel barato, me paré un poco desorientado justo delante de una pequeña mezquita. Y de la nada, apareció un hombrecillo muy joven que parecía tener una pierna más corta que la otra y caminaba con una renguera muy pronunciada.
Me dio la bienvenida y se presentó como Mustafá. Acto seguido y en un perfecto español me preguntó: “¿cuánto deseas pagar por un hotel?”.
Su gesto instintivamente me pareció auténtico y natural. Por ello me cayó simpático a pesar que era con seguridad un “falso guía” como sugería la Lonely Planet.
Siempre evocaré esos primeros momentos cuando me dejé guiar y, cada 10 metros se daba vuelta para vigilar si me iba para otro lado. Y proseguía su marcha.
Estuvimos buscando una habitación por cerca de una hora y aproveché para conocerlo un poco mejor. Como tantos niños o adolescentes de la ciudad, Mustafá (15 años) dejó la escuela hacía cinco años.  Tenía dos hermanas pequeñas y todos vivían con sus padres en las afueras de la ciudad.



No me sorprendió cuando me contó como se ganaba la vida. Lonely Planet ya me había explicado el "método".
 Mustafá no quería recibir ninguna propina para guiarme a un hotel. Lo único que deseaba era que al día siguiente me dejara llevar por un poco de turismo comercial. “Si tu no quieres, no entras ni compras, no te voy a presionar” me señaló el chaval. Y así conocí ciertos comerciantes amigos de Mustafá, tiendas de alfombras, algunas curtiembres de las tantas que hay en Fez y muchas ofertas que no acepté. Y él no se molestó. Era lo prometido. Al final del paseo le hice un regalo; no quería recibir ningún dirham.
Cuando volví a mi habitación recordé que uno no debe olvidarse que tiene que respetar las reglas de juego de cada lugar que visita y con ciertos artilugios y prevenciones, el viajero puede pasarla bien y descubrir ciertos aspectos de lugares que si es por las guías, no los podrán conocer como es debido.
                                                                                                                        
Curtiembre - Fez - Marruecos