Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.
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miércoles, 11 de enero de 2017
miércoles, 26 de enero de 2011
Como seguir siendo pobres pero verdes. Apuntes sobre un libro de viajes
Esa parece ser la letal afirmación del escritor y viajero argentino Martín Caparrós que subyace latente en todo su excelente y comprometido libro de viaje: "Contra el cambio" que ha sido publicado el año pasado por Anagrama.
Y por cierto, me parece muy recomendable, para los amantes de los viajes, darle un vistazo; ya que realiza un entretenido, afilado y reflexivo recorrido por una decena de países que sufren la tan mentada amenaza climática. Y también es un libro provocativo.
“Los países centrales – dice en la pág 40 – ya hicieron su conquista de la naturaleza, su desarrollo sucio. Y el mundo está como está porque ellos lo hicieron, pero ahora se dedican a dictar normas a los países más pobres sobre cómo proteger esa naturaleza que ellos ya se cargaron”.
“Es como un chiste – señala el escritor – que los grandes impulsores de la ecología sean las sociedades que ya cambiaron sus ecosistemas hace tres, cinco, dos siglos para adaptarlos a sus necesidades y apetitos. Ahora quieren que los otros, los pobres, respeten lo que ellos no respetaron, so capa de – salvar al planeta -. Esa es, ahora, una de las claves del debate”.
Mientras recorre el Amazonas brasilero, el viajero toma contacto con las necesidades de la gente que vive allí y constata que por una cuestión vital, muchos desforestan el terreno para cultivar maíz y otros cultivos básicos para su alimentación. Y se acuerda de los ecologistas del primer mundo: “es muy fácil serlo a la distancia y lamentar la destrucción de la selva desde San Francisco o París, que resistir a la tentación de quemar los árboles que una vez desmontado podría alimentar al que lo quema. Sobretodo, cuando nadie le ofrece otra solución para su hambre”. (pág. 30)
Podría dar un montón de ejemplos más que encuentro en este libro que no tiene desperdicios de ningún tipo, ni de contenido ni de la forma tan atractiva, amena que está escrito.
Por estos motivos (y para que ustedes, lectores cómplices, los descubran leyéndolo) quiero terminar este post con un video explicativo de Caparrós que encontré en You Tube. Hasta pronto!!
Y por cierto, me parece muy recomendable, para los amantes de los viajes, darle un vistazo; ya que realiza un entretenido, afilado y reflexivo recorrido por una decena de países que sufren la tan mentada amenaza climática. Y también es un libro provocativo.
“Los países centrales – dice en la pág 40 – ya hicieron su conquista de la naturaleza, su desarrollo sucio. Y el mundo está como está porque ellos lo hicieron, pero ahora se dedican a dictar normas a los países más pobres sobre cómo proteger esa naturaleza que ellos ya se cargaron”.
“Es como un chiste – señala el escritor – que los grandes impulsores de la ecología sean las sociedades que ya cambiaron sus ecosistemas hace tres, cinco, dos siglos para adaptarlos a sus necesidades y apetitos. Ahora quieren que los otros, los pobres, respeten lo que ellos no respetaron, so capa de – salvar al planeta -. Esa es, ahora, una de las claves del debate”.
Mientras recorre el Amazonas brasilero, el viajero toma contacto con las necesidades de la gente que vive allí y constata que por una cuestión vital, muchos desforestan el terreno para cultivar maíz y otros cultivos básicos para su alimentación. Y se acuerda de los ecologistas del primer mundo: “es muy fácil serlo a la distancia y lamentar la destrucción de la selva desde San Francisco o París, que resistir a la tentación de quemar los árboles que una vez desmontado podría alimentar al que lo quema. Sobretodo, cuando nadie le ofrece otra solución para su hambre”. (pág. 30)
Podría dar un montón de ejemplos más que encuentro en este libro que no tiene desperdicios de ningún tipo, ni de contenido ni de la forma tan atractiva, amena que está escrito.
Por estos motivos (y para que ustedes, lectores cómplices, los descubran leyéndolo) quiero terminar este post con un video explicativo de Caparrós que encontré en You Tube. Hasta pronto!!
lunes, 2 de agosto de 2010
Un viajero romántico en alta mar
Desde que lo conocí a Alex en la vieja Katmandú de Nepal, me despertó una suerte de empatía natural hacia él, debido - en gran parte - al auténtico y particular magnetismo que destilaba.
Mientras caminábamos por las callejuelas de Thamel nos preguntábamos que cuernos hacíamos allí y como y porqué habíamos llegado. Y él, a mitad de camino entre la timidez y una audacia en ciernes, me contó que un día decidíó comenzar a viajar sin planes inmediatos a la vista; sólo dejándose llevar por las incertidumbres de un largo viaje. De esa manera recorrió unos 40.000 km. Y, entre trenes, buses, coches y algunos carruajes, había deambulado por más de un año por Siberia, Rusia, Irán, China, Tibet, Pakistán, Uzbekistán y otros países de la extinta Unión Soviética.
Un tiempo después, nos volvimos a encontrar pero en su Barcelona natal. En esa ocasión, Alex ofició de anfitrión y yo de “okupa” en su piso de Ronda Sant Antoni por unos días, antes de emprender mi vuelta a Argentina. También, luego de un largo año viajando por Oriente.
Y pasaron unos años sin saber nada, absolutamente nada de él. Hasta que hace unos días recibí un email. Me contaba en la carta que se encontraba en Alaska. Pero en esta ocasión su viaje lo estaba haciendo por el mar.
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| Alex |
Sus ansias de viajar lo llevaron a "hacer dedo" a cualquier tipo de embarcación con tal de avanzar y hasta ahora lleva 10.000 millas náuticas navegadas. En el medio, se encontró con diferentes islas y culturas: Salomón, Fiyi, Tuvalu, Nauru, Kiribati, Isla de Navidad, Fanning, Hawaii.
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| Islas Salomón |
Sin embargo, mientras espera, tiene tiempo para iniciar alguna aventurilla muy propias de él. “ Por aqui me dio por la fiebre del oro y en unos dias parto con un anciano buscador y decadente soñador hacia el Océano Ártico, donde me ha prometido que conoce un lugar en el que hay mas oro que en El Dorado..veremos...De ahi, sino encuentro barco, tiraré por tierra cruzando Canadá para llegar a NuevaYork.”.
Por último, deseo hacer una petición a algún lector cómplice. Si alguien está interesado en ayudarle con alguna información útil o solamente lo quiere saludar y darle estímulos para seguir con esta aventura no tiene más que escribirle a este email: elmelitoviajero@yahoo.es . ¡Muchas gracias!
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