Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

Translate

Mostrando entradas con la etiqueta Essen. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Essen. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de abril de 2014

El arte de lo real y también de la meditación

A principios de los ’90 del siglo pasado,  Joel Meyerowitz y otros fotógrafos americanos, fervientes admiradores de la obra  de Edward Hopper,  se reunieron en Essen, Alemania para realizar una exposición colectiva en honor al gran pintor realista titulada: El arte de lo real. Y de paso debatir  y cotejar sus fotografías con los cuadros del artista con el objetivo de buscar diferencias y analogías de temas, composición y estética.


New York 1981 © Joel Meyerowitz

De esa manera, Meyerowitz, por ejemplo,  comparó  una fotografía suya con Once de la mañana (1941) de Hopper y llegó a la conclusión que ambos motivos visuales eran parecidos pero el tema era diferente. En su fotografía habían desaparecido las complicadas implicaciones que Hopper había añadido a su cuadro.

Once de la mañana. 1941 Edward Hopper


Sin embargo, “en esos momentos de calma – señala Meyerowitz – con el que la fotografía llena el tiempo cotidiano, se encuentra la coincidencia con Hopper”.
Todos los fotógrafos reunidos allí,  en el Museo Folkwang de Essen, coincidieron en afirmar que la gran diferencia era el carácter de la fotografía como hecho momentáneo y el de la pintura como un proceso. Así,  de esa manera, el ojo de Hopper se convierte en su visión interna, en la esencia de las fotografías.


© Richard Tuschman

Algo de todo lo que se habló aquella vez en Essen, llegó a los oídos del fotógrafo Richard Tuschman quien,  varios años después,  realizó un especial trabajo fotográfico titulado justamente: Hopper Meditaciones.

© Richard Tuschman

“ Mis fotos divergen de la pintura de Hopper – señala Tuschman- .  El estado de ánimo general en mi trabajo es más sombrío, y la iluminación es menos dura que en sus pinturas. Estoy tratando de conseguir un efecto tal vez más cerca de los claroscuros de Rembrandt, otro pintor que admiro mucho.

© Richard Tuschman






Este trabajo de Tuschman logró el tercer premio del prestigioso Lens Culture Exposure Awards 2013, elegidoentre más de 10.000 fotografías enviadas por fotógrafos de 62 países.











© Richard Tuschman
"Me gusta pensar  que la iluminación es otro personaje que no sólo ilumina la forma de las figuras, sino también hace eco y evoca su vida interior. Me gusta pensar en mis imágenes como dramas para un pequeño escenario".

© Richard Tuschman

 “Siempre me ha gustado la forma como pintaba Hopper  con una gran economía de medios - confiesa Tuschman-  pero que era capaz de hacer frente a cualquier misterio psicológico y las complejidades de la condición humana”.

Buen fin de semana!


Si este post te ha parecido útil, cómprame un café!

viernes, 25 de marzo de 2011

El arte de lo real. Hopper y Meyerowitz

Desde que descubrí el trabajo de Edward Hopper a partir del post que hizo Carlos Prieto, mi buen amigo y compañero de Calle 35;  me sumergí en su obra y, con creciente sorpresa, encontré que el artista fue una enorme influencia para varios pintores contemporáneos, musa visual para algunos directores de cine y por supuesto, contrapunto para fotógrafos y en especial, para los street photographers.
Detrás de la pura representación de situaciones, a mi entender, en los cuadros de Hopper se esconde siempre la pregunta sobre qué representan realmente, a qué realidad remiten. En ese extraño “sugerir algo que está fuera de nuestra percepción” de su obra; algunos street photographers como Joel Meyerowitz y otros comenzaron a explorar también su trabajo.
Hasta tal punto que, en 1992, armaron una exposición - debate en Essen Alemania titulada “El arte de lo real”: Edward Hopper y Fotografía.
Allí se cotejaron los cuadros del artista con la obra de varios fotógrafos norteamericanos. Y el objetivo era aclarar fenómenos emparentados en ambos campos visuales.
En este contexto, Meyerowitz aportó lo suyo. Por ejemplo, cotejó su fotografía Interior en Nueva York con “Las once de la mañana” de Hopper.
 
Interior en Nueva York, 1991 © Joel Meyerowitz

Las once de la mañana (1926). Edward Hopper
El fotógrafo norteamericano llegó a la conclusión que el motivo era parecido pero no el tema. “En mi fotografía – dice Meyerowitz – la posición de la mujer es parecida al igual que la incidencia de la luz. Pero ha desaparecido las complicadas implicaciones que Hopper ha añadido a su cuadro”.
De esta forma, la foto de Meyerowitz refleja más una diferencia de comportamientos perceptivos que un parecido de imágenes.
Meyerowitz se remite al momento fotográfico en ambos casos y añade: “En este momento de calma, con el que la fotografía llena el tiempo cotidiano, se encuentra la coincidencia con Hooper. En el artista es la relación especial de consciencia y concentración y su admiración. Y finalmente su identificación con el mundo de los fenómenos, lo que le permite imprimir a su obra una calidad indescriptible, que es lo que nos referimos cuando intentamos hablar de sus cuadros”.
Durante esa pionera exposición que se llevó a cabo en el Museo Folkwang, los fotógrafos allí reunidos hicieron hincapié en la diferencia fundamental entre el carácter de la fotografía como hecho momentáneo y el carácter de la pintura como proceso. “El propio Hopper – dice Meyerovitz – hacía fotografías como base de sus ilustraciones. Pero el artista llegaba a un punto que no confiaba ciegamente en la imagen reproducida”.
De esa manera, el ojo para Hopper se convierte en su visión interna, en la imagen en sí misma.


Habitación de hotel (1931) Edward Hopper