Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 1 de febrero de 2012

La madre de todos los viajes


Podría decirse que si: la ruta de la seda es la madre de todos los viajes desde tiempos inmemoriales y esa leyenda, ese misticismo sobre los aspectos que la rodean, siempre me fascinaron, siempre me cautivaron. Sobretodo desde el momento que leí por primera vez, siendo un adolescente, el Libro de las Maravillas de Marco Polo.
Desde ese momento,  tomé la sana costumbre de leer todo lo que se refiere a la ruta de la seda. Se convirtió en una pasión semejante a la de un coleccionista.
Sobre ella se ha dicho muchísimo a lo largo de los siglos. Quizás lo que pueda decir aquí, sea lo mismo de siempre.
Es por ello,  que hoy sólo voy a recomendarles algunos libros que,  desde mi punto de vista, están más allá de los tópicos  sobre la mítica ruta.

En primer lugar recomiendo la lectura de La sombra de la ruta de la seda de Colin Thubron. Un texto imperdible por la frescura y naturalidad que transmite la prosa de quien lo escribe y por la actualidad de sus notas a través de ese extenso viaje. El libro discurre por países islámicos de muy distinta naturaleza y se ocupa también de los cambios acaecidos en China después de la Revolución Cultural.









Otro recomendable es el excepcional trabajo fotográfico de Roland y Sabrina Michaud. En especial, aconsejo que hojeen Caravanas de Tartaria (publicado en 1985).



Y si no lo encuentran, cualquier libro de estos dos grandes fotógrafos y viajeros vale la pena observar.

Provincia de Balkh + Afganistán 1968 © Roland y Sabrina Michaud
 Para ello, pueden visitar este enlace de la web de la librería Altair donde podrán descubrir otros trabajos de esta intrépida pareja de viajeros franceses.
Por último, recomiendo el trabajo de un fotógrafo de National Geographic: Michael Yamashita y su libro La ruta de Marco Polo - Viaje de Venecia a Pekín (Blume 2004)


Este fotógrafo, a lo largo de 4 años de viaje, reconstruye los viajes de Polo y este libro realmente no tiene desperdicios tanto por el nivel de sus imágenes como por los textos históricos de Gianni Guadalupi.
Los dejó con el trailer del documental realizado por Yamashita unos años después del libro. Un abrazo y hasta el miércoles!!


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Un gran escapista con estilo fotográfico


Así me gusta definirlo a Norman Lewis.
Un curioso y discreto viajero inglés que “se escapó”  por cientos de países durante más de 60 años y escribió 13 novelas, 14 de libros de viajes, dos volúmenes autobiográficos y un sinfín de notas periodísticas.
Además, tenía mirada de fotógrafo. Su texto poseía un fino equilibrio compositivo con una prosa directa , sin ambiguedes y gran precisión descriptiva. 
Sus relatos también tenían un humor especial. Se desenvolvía como si fuera un street photographer de las letras. Encontraba en la ironía, en algunos momentos trágico - cómicos de la cotidaneidad, una escena perdurable, un porque para contar y lo materializaba en un relato de viaje diferente.


Algo de ello tenían las vidas de los pescadores de sardinas o de las curanderas de algunos pueblos de la Costa Brava en los años cuarenta del siglo pasado, relatados con estilo fotográfico por Lewis en Voces del viejo mar. Quizás el viaje a España,  haya sido su primer gran escapada fuera de su terruño británico.


O como un corresponsal de guerra, “fotografió” con sus palabras,  la cruda realidad del sur de un Italia fascista a punto de capitular y materializada en Nápoles 44.

Muchos años después, la mirada fotográfica del gran escapista encontró empatía en la cámara del fotoreportero Don McCullin. “Cuando escuché que mi amigo McCullin se encontraba en Nigeria, mi primer pensamiento fue que cuando vuelva me gustaría convencerlo de ir a un lugar horrible” señaló Lewis en 1966. Al año siguiente se internaron juntos en América Latina cubriendo notas para el diario británico Sunday Times. Y allí escribió su mejor historia. Un reportaje con las imágenes de McCullin que denunciaba el genocidio que estaban sufriendo algunas comunidades indígenas en la selva amazónica. 

También con su prosa y sus fotografías “escapó” por el lejano Oriente. Fruto de ello es Tierra Dorada. Viajes por Birmania.


Un amigo, compañero de aventuras y también gran escritor de viajes, Colin Thubron señaló, hace poco, que Lewis sigue siendo desestimado por el gran público. “En cierto modo, no ha sido elogiado bastante. Él no ha escrito al igual que el común de los escritores de viajes. A pesar de ello, es muy apreciado y un decano”.

Seguro que se me escapan muchas observaciones más de este genial escritor. Pero de lo que estoy seguro es que con cualquier libro de Lewis podrán sentir que están viajando por primera vez a ese lugar y la experiencia será única.
Hasta el viernes!!


miércoles, 22 de diciembre de 2010

En busca de "La Paz Occidental"


La fotografía, que vemos aquí arriba, muestra el ejetreo diario actual de un mercado tradicional ubicado entre los antiguos anillos de la ciudad china de Xi'an. Este nombre dado a la milenaria ciudad durante la dinastía Tang significa en castellano: Paz Occidental.
Y ahora que lo pienso, viene bien recordar estas palabras en vísperas de nochebuena donde parece que lo que más festejamos es el consumo más que la esencia de este concepto, tan olvidado en estos tiempos.
“Paz occidental” o sea Xi’ am era considerada, mucho antes que la conociera Marco Polo, la puerta de entrada a la madre de todas las rutas. Me refiero a la Ruta de la seda.
La mayor autopista comercial terrestre conocida en el mundo antiguo partía desde tiempos inmemoriales con comerciantes y productos, haciendo diferentes postas, desde el corazón de China hasta las montañas del Asia central desembocando en Constantinopla (hoy Estambul).
Y el legado que unió a estos dos grandes universos: el occidental y el oriental fue tan íntimo y profundo que quizás sus culturas no sean tan diferentes como parecen. O no.
El tiempo pasó y la ruta fue perdiendo importancia comercial. Sin embargo y, a pesar de ello, se democratizó en el siglo XX, cuando buena parte de los viajeros occidentales comenzaron a tener acceso al bienestar y ello bastó para recorrerla. Pero los tiempos habían cambiado y los conflictos sociales y económicos han dificultado la travesía por esta parte del mundo hasta hoy.

Y entre estos osados caminantes hay uno que destaca por su perspectiva y análisis. Me refiero al viajero y afamado escritor de viajes inglés Colin Thubron.
Y aprovecho para recomendar la lectura de un libro que retrata su viaje por la ruta en el 2001: La Sombra de la ruta de la seda.
Thubron, a lo largo de las 400 páginas del ejemplar , pone énfasis en una crónica despojada del típico relato de un viajero egocéntrico; para dejar paso a lo que habla la gente que él va encontrando en el largo camino hacia Europa.
Y, a partir de esta perspectiva, describe los falsos nacionalismos y traza otros límites que no son sus fronteras políticas sino las tribales, étnicas, lingüísticas y religiosas de las culturas que la convergen. Y allí radica lo interesante de esta propuesta literaria - periodística.
En una entrevista concedida a la revista Sociedad Geográfica Española, el gran viajero se refiere justamente a esos escritores de viaje con mirada egocéntrica. “Siempre hay riesgo de acabar escribiendo de uno mismo, regocijándose del valor, del coraje que se ha demostrado. Pero lo importante son los países, las gentes que allí viven y su situación. Hay muchos que tienden a ese egocentrismo, pero no es casualidad que sus libros caigan en el olvido rápidamente”. (número 29 – enero 2008)
Para los que intenten realizar la ruta, Thubron señala que “ se necesita disponer de tiempo, de mucho, es la clave. Es un viaje que puede ser tremendamente duro y frustrante para el impaciente o para el que no disponga de tiempo”. (pág 37)
Esos más de 11.000 kilómetros de ruta son, en definitiva,  uno de los más osados y siempre atractivos viajes que algún viajero puede afrontar, mezcla de mundo antiguo con la agitacíón de los tiempos modernos.