Parece una contradicción, pero no lo es.
Sólo que Edward Hopper no necesitó nunca ser fotógrafo para ser conocido en el mundo de la fotografía. Sin embargo muchos fotógrafos se inspiraron en su mirada para trascender en su oficio. Y ellos nunca negaron esta relación sui generis. Al contrario, ellos siempre se consideraron amigos fotográficos de su obra.
Desde que en el año 2009, la Fraenkel Gallery publicó por primera vez “Edward Hopper and Company: Hopper’s influence in photography”, todo esta interacción amistosa -de sus amigos de la fotografía norteamericana, entre los años 40 hasta los 70 del siglo pasado -, se consolidó a través de este libro.
Arola Valls Bofill, profesora e investigadora de GrisArt (Barcelona) explica en un trabajo dedicado al artista, que todo ello se podría encuadrar “desde el último trabajo de Walker Evans (Subway Portraits) hasta los inquietantes retratos de freaks de Diane Arbus o el recorrido por la anti – América de Robert Frank” (página 16).
De esa manera, por el libro desfilan otros “amigos” como Lee Friedlander, Harry Callahan, Sthepen Shore, William Eggleston o Robert Adams. “La propuesta hopperiana de una paisaje emocional del continente americano marcado por el aislamiento y la introspección se traslada en la fotografía de estas décadas a las grandes ciudades, donde cada uno de estos autores explorará la dimensión de un vacio existencial y de una sociedad incomunicada” dice la investigadora catalana.
Si bien el precio del libro es un poco intimidante para bolsillos escasos como el mío, me he tomado el trabajo de buscar algunas de sus imágenes para compartirlas con ustedes en este post. Desde ya, muchas gracias y hasta pronto!!
Sólo que Edward Hopper no necesitó nunca ser fotógrafo para ser conocido en el mundo de la fotografía. Sin embargo muchos fotógrafos se inspiraron en su mirada para trascender en su oficio. Y ellos nunca negaron esta relación sui generis. Al contrario, ellos siempre se consideraron amigos fotográficos de su obra.
Desde que en el año 2009, la Fraenkel Gallery publicó por primera vez “Edward Hopper and Company: Hopper’s influence in photography”, todo esta interacción amistosa -de sus amigos de la fotografía norteamericana, entre los años 40 hasta los 70 del siglo pasado -, se consolidó a través de este libro.
Arola Valls Bofill, profesora e investigadora de GrisArt (Barcelona) explica en un trabajo dedicado al artista, que todo ello se podría encuadrar “desde el último trabajo de Walker Evans (Subway Portraits) hasta los inquietantes retratos de freaks de Diane Arbus o el recorrido por la anti – América de Robert Frank” (página 16).
De esa manera, por el libro desfilan otros “amigos” como Lee Friedlander, Harry Callahan, Sthepen Shore, William Eggleston o Robert Adams. “La propuesta hopperiana de una paisaje emocional del continente americano marcado por el aislamiento y la introspección se traslada en la fotografía de estas décadas a las grandes ciudades, donde cada uno de estos autores explorará la dimensión de un vacio existencial y de una sociedad incomunicada” dice la investigadora catalana.
Si bien el precio del libro es un poco intimidante para bolsillos escasos como el mío, me he tomado el trabajo de buscar algunas de sus imágenes para compartirlas con ustedes en este post. Desde ya, muchas gracias y hasta pronto!!
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| Diane Arbus. New York |
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| Lee Friedlander - New York 1962 |
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| William Eggleston. Huntsville, Alabama 1971 |
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| Edward Hopper. Wellfeet Road 1931 |
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| Stephen Shore. Back Road, Presidio, Texas 1975 |
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| Edward Hopper. New York Corner 1913 |
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| Stephen Shore. 2nd Street, Ashland, Wisconsin 1973 |







