Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 6 de julio de 2016

Salir del exotismo es una cuestión de tiempo


Dos de mis ciudades favoritas: La Habana y Marrakech son imanes para los apasionados de la fotografía: por la calidad de la luz, por la intensidad del color, por la textura de las cosas.  Y, a su vez, son dos ciudades que esconden una gran trampa para un buen fotógrafo: se corre el riesgo de quedarse en el exotismo, en la superficialidad de las cosas. Y allí está el verdadero desafío a sortear.
Ambas ciudades te seducen a primera vista y allí se produce el engaño visual: la entrada al exotismo.
Varios grandes fotógrafos que han trabajado en estas urbes como Harry Gruyaert,  Alex Webb, David Alan Harvey coinciden que salir del exotismo es volver muchas veces a esos lugares; y fundamentalmente,  por  una cuestión de tiempo.


La Habana © David Alan Harvey

Tiempo para “dejar que se enfríen en la nevera”; así salen a flote las buenas fotografías que sobreviven por sus composiciones fuertes, por su frescura y por el gran acierto del fotógrafo atento que sabe esperar para seleccionar sus imágenes y mostrarlas.


La Habana 2014 © Alex Webb

Y a pesar, que el exotismo está latente, ya no es una trampa. Dejar pasar el tiempo es la mejor manera de desentrañar la madeja de ese problema visual inicial.


Marrakech  1977 © Harry Gruyaert

Además, hay que entender otra cosa:  estos grandes fotógrafos coinciden en que sus imágenes siempre serán la visión de un extranjero. 


La Habana © David Alan Harvey

Y ellos, como tantos otros, intentarán poner énfasis en la mirada de autor, subjetiva, que no es precisamente desde adentro,  ni mucho menos.


La Habana © Alex Webb


Los que saben dicen que "no hay nadie que haga mejor las fotos de su ciudad que un fotógrafo local"  y eso ya es otro capítulo a desentrañar.


Marrakech 1975 © Harry Gruyaert

Hasta pronto!


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miércoles, 20 de abril de 2011

Perú, viaje al sol


Círculo del Arte - Barcelona
En el imaginario del siglo XX, Perú había sido construída, en gran parte, por el astuto discurso de varios países poderosos interesados en transmitir de esas tierras, ciertos modelos etnocentristas, no falto de aromas exóticos que la hicieron poderosamente atractiva para ciertos viajeros, aventureros, turistas y también para algunos fotógrafos.
Mucho tuvo que ver en todo esto, el descubrimiento occidental de Machu Pichu en 1911 por Hiram Bingham . Y este país, acurrucado a mitad de camino por la cordillera de Los Andes por un lado y la selva amazónica por el otro, se instaló en la órbita mundial de los viajes exóticos y eso llega hasta el día de hoy, sin dudas.
Sin embargo, en esa época, un fotógrafo indígena llamado Martín Chambi también exploró su tierra pero de otra manera. Como un antropólogo visual, y con una aparatosa cámara de placas,  la retrató de una manera más digna, sin estereotipos como nadie lo había hecho.

Hacia Machu - Picchu, 1994 © Castro Prieto
Las huellas visuales, tácitas de Chambi resultaron grandes estímulos evidentes para el fotógrafo  Juan Manuel Castro Prieto,  en sus tantos viajes al Perú durante el último decenio del siglo pasado.  Parte de esas fotografías tomadas por el fotógrafo español en tan rico país, lleno de sincretismos religiosos y gran pasado indígena,  se pueden ver durante estos días, en una exposición de 88 fotografías en diferentes formatos,montada en el Círculo de Arte de Barcelona.


© Castro Prieto
Recuerdo que durante una conferencia que brindó en el Seminario de Albarracín el año pasado, Castro Prieto contó que Chambi le iluminó su camino al Perú y, al principio, utilizó técnicas y cámara con placas simlares a las del maestro peruano; pero también recurrió al uso de cámaras de formato medio y de 35 mm. Y todo en blanco y negro.
Desde mi punto de vista, la mirada de Castro Prieto discurre alejada de los exotismos, y su recorrido visual es respetuoso con esas tierras y su gente. Diría que en sus imágenes se obserba una mirada de igual a igual.
Vale la pena darse una vuelta por esta exposición que estará abierta al público hasta finales de mayo del 2011. Y la entrada es gratuita. Hasta pronto!!

© Castro Prieto