Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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lunes, 25 de abril de 2011

La procesión de Verges y los flashes

El jueves pasado, tuve la suerte de presenciar en Verges (Catalunya) la procesión que conserva las características más tradicionales ( desde el medioevo) de la Semana Santa catalana.
Y con esa ilusión, cerca de la medianoche, me introduje por las apretadas callejuelas del pequeño y pintoresco pueblo ubicado en el corazón del Baix Empordà.
Pero,  junto a la tradición, me encontré con el hoy,  protagonizada por un público provisto de un desmesurado batallón de cámaras compactas, réflex, móviles con flashes cada vez más poderosos.
De esa manera, la escenificación de los últimos momentos de Jesús rumbo al Calvario y la crucifixión (magnífica, por cierto) se alteraba un poco y perdía algo de luz natural ante tanto derroche corrosivo de flashes que, en algunos momentos, incluso, encegueció a los que participaban como espectadores. Y ni les cuento lo que habrán sufrido los actores de la procesión!!
En ese contexto, tomé una actitud positiva de todo ello. Traté de aprovechar los fogonazos trepidantes de algunas cámaras. Y, de esa manera, recuperar cierto halo de la atmósfera del lugar y atenuar así un poco ese chaparrón de luz artificial.
A continuación les muestro algunos ejemplos de ello.
En la calle de la Iglesia, parte de los actores se preparaban para la procesión y con la ayuda de algunos flashes ajenos, capté estas imágenes.



Luego, durante la procesión, en la Plaza 11 de septiembre,  la avalancha de luz artificial no tuvo compasión con los romanos y nuevamente aproveché parte de su luz.

  
Durante el paso por la calle Mayor, otra vez, la ayuda de algún flash lateral.
 
 
Finalmente, lo que esperaba todo el mundo: "la dansa de la mort". En esta escenificación, cinco esqueletos saltan por las calles, al son de un tambor. Verges es la única población catalana que conserva viva esta danza, reminiscencia de ritos ancestrales medievales de culto a los difuntos. Este tipo de ritual macabro está muy asociado a las epidemias de peste negra que asolaron Europa entre los siglos XIV y XVII. E indica el paso del tiempo inexorable que lleva a todos los hombres (ricos o pobres, nobles o campesinos) a la muerte. Una muerte a la que la peste, las guerras y la mortalidad infantil ayudaron a adquirir una personalidad real entre los habitantes europeos de ese período.
En ese clímax, entraron en su total apogeo los flashes que nuevamente me ayudaron a realizar algunas fotografías diferentes.