Como sucede desde hace varios años, mañana a la noche cientos de personas dormirán en el refugio de Cortalets (2150 mts.) o en el de Merialles (1700 mts) y se levantarán bien temprano al día siguiente. Desayunarán y partirán con un fajo de leña en sus mochilas al Canigó, la emblemàtica montaña del norte de Catalunya.
Los excursionistas que, en su mayoría provienen de comarcas catalanas y de la llamada Catalunya norte de Francia, se unirán con entusiasmo por los sinuosos caminos de montaña.
Yo participé el año pasado de esta “trobada” y pronto me dí cuenta que esta caminata los hermana, les da identidad. Y no importa que dure tres, cuatro o cinco horas. La ansiedad aumenta a medida que se acercan al mítico macizo.
De esa manera, luego de sortear los dificiles últimos 200 metros, la cima es ya una prueba tangible de sus deseos; niños, adultos y ancianos, familias enteras dan rienda suelta a su alegría. Cantan, bailan y conversan animosamente alrededor de la futura hoguera que van armando con las ramas y maderas traídas con tanto esfuerzo.

La inmensa pira formada se encenderá en la noche de Sant Joan. El 23 de junio con la llegada del solsticio de verano, " la flama" del Canigó arderá a los cuatro vientos y festejarán, a su manera, la gran fiesta nacional de los paises catalanes.


