Miradas Cómplices constituye un laboratorio de ideas, de reflexiones fotográficas e imágenes que, quizás, encuentren vuestra complicidad.

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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Perpleja incomodidad


Por la noche todo se transforma. Espacios anodinos durante el día, cobran exuberancia en la noche. 
Cuando todo comienza a desvanecerse en la oscuridad, una especie de incertidumbre de luz se apodera de todo y transmite una permanente sensación de perpleja incomodidad.
Una perpleja incomodidad de luz, de atmósferas, de sugerencias y de hasta implicaciones psicológicas como las de Michael Ackerman que constituyen un claro ejemplo de adentrarse en  un territorio inhóspito pero prolífico de incertidumbres no exentas de obstáculos.


(c) Michael Ackerman. de su trabajo Half Life

Para Todd Hido, la noche le permite alejarse del mundo superficial y entrar en otro gobernado por la imaginación en donde reinan más las preguntas que las respuestas.


(c)  Todd Hido. Imágenes pertenecientes a su serie Homes at night.

Hido, actualmente, está revisitando los bosques del estado de Washington para un ensayo fotográfico inspirado en Twin Peaks de David LynchLa ciudad de Twin Peaks no existe. Pero contiene muchos de los problemas que existen en todas las ciudades, grandes y pequeñas, problemas que pueden ignorarse fácilmente” señala Hido en Time.


(c) Todd Hido. Washington

 “Durante los últimos 15 años, he estado visitando el estado de Washington, como un sustituto de mi Ohio natal. Me transporta al estado psicológico oscuro evocado por los inviernos de mi infancia”


(c) Todd Hido. Washington


Algo de toda esa perplejidad incómoda también la encuentro en el París hooperiano de Brassai en donde también nacen mucho más los interrogantes que las seguras respuestas. La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón” comenta el gran fotógrafo húngaro. 


(c) Brassai. Paris, 1931


 Hasta pronto!



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lunes, 13 de noviembre de 2017

Ce n'est pas un document (Esto no es un documento)


(c) Marcelo Caballero.

Aún me sigue desconcertando ver, por ejemplo en cualquier shooping como algo habitual,  documentos visuales de la historia grande de la fotografía del siglo XX que “hablan” de otra cosa. No es nada nuevo lo que digo. Pero me sigue dando vueltas a la cabeza todo ello. Y digo “aún” porque me sigo aferrando a la idea de observar una fotografía como un documento visual que me lleva al pasado, a un momento histórico determinado o cotidiano de nuestras vidas como si se tratara del recuerdo de un perfume. Sin embargo, hay una cosa que comienzo a aceptar y eso me produce desasosiego:   la veracidad de la imagen se pone a prueba según el contexto y, no sólo por la multiplicidad de lecturas; sino por las ilusiones que producen. Y la sensación de pasado desaparece. Se construyen nuevas evidencias cada vez más alejadas del documento original.


No es lo mismo ver la foto del Che en un libro de Alberto Korda que verla en un bar.(c) Marcelo Caballero. Ponte de Lima, 2009


Este desasosiego que intuyó René Magritte a través de su serie “Esto no es una pipa”; o Marcel Duchamps y su artístico uninario; o Andy Warhol con sus latas de sopas Campbell; encuentra en el trabajo de Mike Mandel y Larry Sultan: Evidence (1977) la puerta pionera hacia la fotografía conceptual contemporánea que pone en “crisis” esa forma de mirar a la fotografía como un documento. Y según Joan Fontcubertadespués de 15 años de haber adquirido el libro sigo fascinado por la incerteza y desasosiego que me producen”. Un sentimiento que intento comprender para entender este hoy, de vivir en un tsunami de imágenes virtuales y que se merece una gran reflexión como la que encontré en El Beso de Judas del autor catalán.


Evidence. 1977


“Se trata de imágenes aséptica y obedientes de las convenciones del documento puro y duro, es decir, sin mayor aspiración que la de transmitir una información visual de la forma más clara y concisa, desprovista de cualquier tipo de impronta de <autor>” señala Foncuberta en la página 47 del libro. “Sin embargo, al escrutar el significado de estas fotografías, el más profundo surrealismo emerge de su banalidad radical”.


Evidence. 1977

Recordemos que Mandel y Sultan recopilaron fotografías que fueron usadas como documentos de evidencia por distintas organizaciones estatales americanas y al llevarlas a un libro con aspiraciones artísticas como Evidence ponían en duda la idea de documento exteriorizando sus ambigüedades internas. 
Algo de todo ello se estaría preguntando Korda sobre su famoso Che, si viviera en la actualidad


 Hasta pronto!


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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Una paleta vibrante

Durante las décadas del ’70 y ’80 del siglo pasado fue la envidia de muchos fotógrafos por la gran cantidad de libros de fotografías publicados, en una época que aún no se había puesto de moda el “fotolibro” tan popular hoy en día. Y en India,  en esos tiempos,  era el único que lo  hacía, no había otro. Recuerdo haber llegado a un hostel en Jaipur (su ciudad natal) en 1999 y encontrarme con su Rajhastán como libro de bienvenida a los turistas y realmente fue la mejor guía visual para adentrarme en esa tan colorida región.
También, prestigiosos fotógrafos contemporáneos a él como William Eggleston o Sthepen Shore no dudaron en considerarlo como uno de los más grandes fotógrafos a color que irrumpieron en esas décadas.


(c) Ragubhir Singh. Benares, 1985


Estoy hablando de Ragubhir Singh que fusionó en su trabajo,  la rica tradición reciente de la fotografía documental occidental en blanco y negro (Cartier Bresson, Garry Winogrand, William Gedney o Lee Friedlander quien era su amigo y lo visitaba a India) con la introducción del color en la vitalidad de los espacios públicos de la India.


(c) Ragubhir Singh. Srinagar

Hace unos días, tuve la suerte de ver su libro Kashmir (publicado en 1983) y me maravilló la textura cromática de sus imágenes, casi siempre buscando hacer instantáneas en las últimas horas del día.


(c) Ragubhir Singh. Dal Lake, Srinagar

Y en donde predomina mucho el contraste y tienen una estética un tanto oscuras que me hace acordar a las fotografías de Navia de su libro Pisadas Sonámbulas. Una de las razones de todo ello radica en la película que usaba: Kodachrome 25 . Y el fotógrafo tenía que ser muy preciso técnicamente para que no se subexpongan en demasía sus imágenes. Para ello, utilizaba diafragmas muy pequeños pero alargaba los tiempos de exposición para compensar la poca sensibilidad ISO que tenía.  Lo demás era su talento compositivo.


(c) Ragubhir Singh. Srinagar, 1979


hasta pronto!


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lunes, 6 de noviembre de 2017

Abstractas, sutiles, creativas, surreales



“…he extendido mis sueños bajo tus pies / Pisando suavemente porque pisas mis sueñosWB Yeats, versos extraídos de su poema El desea las telas del cielo


Para mi, las nubes tiene algo de sueño y de misticismo, no exenta de cierta recreación íntima. Las nubes siempre han obrado de inspiración en la creatividad de un fotógrafo atento al jugueteo constante de la luz. Y en ese contexto, algunos creadores visuales, han captado ese juego para transformar escenas banales de nubes en imágenes un tanto surrealistas,  de una sutil y creativa composición.


(c) Lee Friedlander. Tennesse, 1971

Siempre me ha parecido maravilloso como Lee Friedlander realizó esta fotografía que en un primer momento, no le encontraba el significado; oculto en unas banales nubes y el juego asimétrico de diagonales. Una joya que debe mostrarse siempre en la asignatura de composición fotográfica de cualquier escuela de fotografía. Un gran talento fotográfico para encontrar lo surreal en lo banal.
Asimismo, Joel Meyerowitz también tenía “los pensamientos en las nubes” e iba al encuentro de sus vaporosos blancos con una actitud filosófica de la vida, de su propia existencia.


(c) Joel Meyerowitz. España, 1967

Una nube blanca y perezosa se desplaza a través de una ventana con barrotes. O bien la nube está atrapada allí, como un prisionero tras las rejas; o es libre, y nosotros somos los que están detrás de las rejas” señala Meyerowitz (Phaidon, 2001).


(c) Franco Fontana

Las nubes producen una cascada de asociaciones que no tienen lógica y obsesionan la imaginación como las que aparecen en el trabajo de Franco Fontana. Imágenes de aparente simplicidad que sugieren “algo” de nuestros propios recuerdos.
Otros, como Bruno Barbey, encontraron “nubes” representadas en paredes. Un juego creativo para revitalizar lugares de tránsito, espacios de silencio.


(c) Bruno Barbey. Maranhao. Sao Luis. 2008

"Cuando era niño solía tumbarme en la hierba, mirar las nubes y olvidarme de todo lo demás. Las veía moverse durante horas, levantando las manos hacia el cielo, deseando poder tocarlas, soñaba con irme en una; transporté imaginario a otro universo" comenta William Eggleston en una nota en American Suburb X.


(c) William Eggleston. de su trabajo En Zenith

Ya de adulto, Eggleston, como si se tratara de un niño, ( en uno de sus viajes) se tiraba al suelo de cara al cielo para fotografiarlo y así reencontrarse con esas sensaciones creativas infantilesl  De esa manera, nació un proyecto cristalizado en 1979: Wedgewwod Blue. Y luego ampliado en un libro de reciente aparición: En Zenith (Steild, 2013).

El componente cielo / nubes casi siempre estuvo latente en su trabajo más documental en donde rescata de un mundo trivializado, y banal,  toda una amalgama de significaciones profundas y descubre un tiempo y espacio más allá de la aparente superficie.


(c) William Eggleston. 1973

 Hasta pronto!




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viernes, 3 de noviembre de 2017

Una cuestión de denominación



Hoy en día ya me cuesta escribir o decir: fotografía de calle. No sé….no me gustan las etiquetas y reniego cada vez más de ello. Le hemos puesto tanta presión a esta denominación, en los últimos años,  que parece que sólo hubiera existido desde que empezó todo este rollo digital. 
Y con la democratización de las cámaras, parece que estemos ante una denominación especial, singular, diferencial. De hecho han aparecido como setas, manuales, talleres, conferencias y no me excluyo. Yo mismo he defendido esta denominación durante años y la he usado para mis propósitos. Nada más alejado de la realidad.

DIGÁMOSLO BIEN ALTO Y BIEN FUERTE.  La fotografía de calle tiene sólo una denominación: FOTOGRAFÍA y punto. 

(c) Louis Daguerre. Boulevard du Temple. Paris, 1838.  Se cree que es la primera fotografía  en donde aparecen personas en un espacio público.

Quizás la culpa de todo ello la tuviera "Joel Meyerowitz y sus amigos" que comenzaron a llamar “street photography” a esta vieja práctica, allá en los años ’60 del siglo pasado. Y en el futuro, todos colaboramos para que así sea.
Quizás detrás de todo ello, haya una cuestión de mercado, uno tiene que encontrar un nicho de especialización, de abastecimiento, de producción y allí es donde emerge la denominación “fotografía de calle” como una puerta simbólica hacia el encuentro urbano, un lugar de interés colectivo, popular de interacción pacífica por los espacios públicos, como decíamos desde el colectivo Calle 35. Y todo ello ya me suena muy suntuoso, muy apocalíptico.

El tema es sencillo. A partir de ahora comenzaré a decir las cosas por su nombre o por su apellido. Lo que hacemos diariamente en cualquier espacio público, es FOTOGRAFÍA. Y ya está. No le demos más vueltas.

buen fin de semana!


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lunes, 30 de octubre de 2017

Entre momentos de deriva



Singh nos ofrece fotografías cargadas de vida: no sólo bellas experiencias o escenas dolorosas, sino también aquellos momentos de deriva que conforman la mayoría de nuestros días” comenta el crítico y también fotógrafo Teju Cole sobre la obra de Ragubhir Singh,  en una interesante nota publicada en New York Times en 2016.


(c) Ragubhir Singh. Calcutta, 1996

Esos momentos de deriva,  tan alejados del cliché fotográfico y de las fotografías “perfectas” en composición y que intentan dar un poco de luz al caos del devenir cotidiano, eran la principal materia prima del fotógrafo indio.
En ese contexto Singh, junto con la generación de los ’60 del siglo pasado liderada por Winogrand, Friedlander, Meyerowitz y otros; generaron las bases de la fotografía de calle contemporánea más proclive a esos “sugerentes” momentos de deriva que al instante decisivo pregonado por el fotoperiodismo. Allí está una de las claves del distanciamiento entre estos dos géneros fotográficos en relación al "como" pasan las cosas en el devenir diario.


(c) Ragubhir Singh. Calcutta, 1987

No es poca cosa que el Metropolitan Museum of Art (Nueva York) haya iniciado este mes una retrospectiva sobre su obra.
Las fotografías de Singh siempre me gustan en ese desorden organizado por su adiestrado “ojo” ; en donde, los elementos periféricos, los rincones y especialmente las formas cortadas en los bordes de la composición cobran protagonismo y nos sugiere toda la vida que ocurre dentro y fuera de la fotografía. Allí emerge el valor de los “momentos de deriva” que tanto me gusta encontrar en la calle.


(c) Ragubhir Singh. Bombay, 1989


“Y todo está en su lugar correcto. Se lee como un momento de verdad cortado del flujo de la vida” señala Teju Cole.
Hasta pronto!


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miércoles, 25 de octubre de 2017

La fotografía no es sólo cosa de locales


Dicen los entendidos, que nadie fotografía mejor una ciudad que un local. Yo pienso que es así en muchos aspectos; principalmente, el fotógrafo local tiene todo el tiempo a su favor y  conoce “los entretelones” íntimos de la luz, de su gente, sus vecinos porque lo vivió desde su infancia o desde hace mucho tiempo.
Sin embargo, siempre existen  excepciones a la regla y, a pesar que “los extranjeros” no tienen el tiempo a su favor como un local; han dejado una huella indeleble, distintiva en grandes ciudades en un determinado momento cronológico. Un aporte diferencial que se materializa en grandes trabajos que complementa y cualifica la mirada local de la ciudad.
Ejemplos hay unos cuantos. Pero me gustaría nombrar en primer lugar, el Londres (de fines de los ’50 del siglo pasado) de Sergio Larraín.


(c) Sergio Larraín. Londres (1958-1959)

Desde mi punto de vista, Larraín ha mostrado como nadie un Londres como salido de una novela de Sherlock Homes, siempre nebuloso, oscuro, intrigante. Y ello aporta un acento diferencial al universo visual de esta gran ciudad.


(c) Sergio Larraín. Londres (1958-1959)

Otro ejemplo, podría ser el Chicago (de la década del ’50 del siglo pasado) de Yasuhiro Ishimoto.


(c) Yasuhiro Ishimoto. Chicago, 1950

Sus fotografías con encuadres tan típicos de la New Bauhaus me transportan a una ciudad llena de aspectos surrealistas como de ensoñación elegante. Una ciudad llena de metáforas sobre la naturaleza fugaz del paso del tiempo.


(c) Yasuhiro Ishimoto. Chicago, 1959


Con la Habana (de los años ’90 del siglo pasado) de DavidAlan Harvey pude observar el rostro desnudo de una gran ciudad venida a menos.


(c) David Alan Harvey. La Habana, 1988

Ese rostro tan próximo (al que yo conocí recientemente) lo redescubrí gracias a la mirada de este gran fotógrafo americano. Pero no sólo eso, también encontré en sus fotografías la emoción de su gente, algo muy difícil de captar sino pasas mucho tiempo en ese lugar.


(c) David Alan Harvey. La Habana, 1988

Nueva York ha tenido y tiene grandes intérpretes locales. Figuras como Paul Strand, Garry Winogrand, Joel Meyerowitz y otros grandes; suben el listón muy alto como para poder hacer algo distinto en esta gran ciudad considerada por muchos como la meca de la fotografía de calle. En ese contexto, toma un gran valor documental el trabajo del fotógrafo griego Dimitri Mellos.


(c) Dimitri Mellos. Nueva York


Tiene un punto diferencial en relación a como se acerca a la gente, como los encuadra que me transmite, de una manera arrolladora, el dinamismo de la actual urbe de una manera muy personal.


(c) Dimitri Mellos. Nueva York

Hasta pronto!


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lunes, 23 de octubre de 2017

El sol también viene de frente

Jens Olof Lasthein es un constante fuente de inspiración. Y no sólo por sus maravillosas fotografías documentales panorámicas que radiografían la vida cotidiana de espacios públicos de regiones de poca visibilidad y, en muchos casos, de perennes tensiones sociales como son algunos países de la Europa del Este. También me encanta por su manera de componer, en especial, por la variante de captar escenas utilizando el sol de frente a la cámara.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)

Normalmente las fotografías a contraluz tapan demasiado las escenas, creando en muchos casos siluetas (una variante de composición bastante trillada); sin embargo,  en el caso de Lasthein (quien maneja muy bien la técnica) logra, a través de estos contraluces, una escena más sugerente y dramática sin perder ni un ápice ni de contraste ni de claridad de la instantánea.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro White Sea Black Sea (2009)
El truco consiste en esconder parte del sol o excluirlo de la escena a través del uso del plano en contrapicado. De esa manera, Lasthein encuentra una variante fértil de composición alejada de las trilladas siluetas.


(c) Jens Olof Lasthein. De su libro Meanwhile Across the Mountain (2017)


Y también para poder trabajar en horas con luces duras cercanas al mediodía y generar un singular contrapunto visual a la imagen.


(c) Jens Olof Lasthein. De su proyecto  Home among black hills

Hasta pronto!



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miércoles, 18 de octubre de 2017

El guiño cómplice de tu propia sombra


Siempre se aprende de los grandes fotógrafos. Nunca me canso de repetirlo en mis talleres: para entender el lenguaje fotográfico hay que observar con lupa como construyen sus imágenes los buenos fotógrafos. Y todo ello, no sólo sirve para asimilar distintas variantes compositivas para resolver problemas visuales que se avecinan a través del rectángulo de tu cámara. También sirve para tener una base, un criterio e ir un poco más allá y no aburrirse en el mero intento de “copiar” y “copiar” lo mismo, siempre.
Las influencias son buenas para capitalizar ciertos argumentos visuales y hacerlos tuyos.  En ese sentido, tengo un agradecimiento profundo con Lee Friedlander.


(c) Lee Friedlander

Ya que gracias a sus trabajos de autorretratos y sombras pude entender que, a veces, tu propia sombra, puede, entre otras cosas, darle un equilibrio a tu composición y “algo más”.


(c) Gueorgui Pinkassov

Ese equilibrio de tu propia sombra constituye un buen recurso compositivo para que no se caiga tu imagen y llene espacios que quedarían demasiado vacíos. 


(c) René Burri


Y no no sólo eso, tu propia sombra puede generar un guiño a la lectura visual de la imagen. Y ese recurso compositivo es esclarecedor.


(c) Lee Friedlander


La simple presencia del fotógrafo a través de su sombra es interactiva, la percibo como una intromisión necesaria para el buen desarrollo de la escena. En ese sentido, cuando se produce, esa yuxtaposición me parece maravillosa, íntima y nos recuerda que somos parte de la escena y, no sólo ser un extraño desde atrás de la cámara.




Hasta pronto!


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lunes, 16 de octubre de 2017

El color es la métafora de la curiosidad

Lo primero que se tiene que tener en claro cuando se visita una ciudad por primera vez, es entender su pulsación cromática. No se puede pretender fotografiar Londres como si te encontraras en Sevilla. En la teoría, este tema está más que claro, pero en la práctica no lo es tanto para muchos fotógrafos de calle. 
Y hablando de Sevilla (ciudad que visité hace poco por tercera vez),  su pulsación cromática se caracteriza por violentos contrastes de luces y sombras y colores saturados. No hay forma de evitar esos relieves y esas cualidades dramáticas de luz que tanto inspiró a pintores como Diego Velázquez, cuatro siglos antes. 


(c) Manuel Ibañez

La pesada herencia renacentista imprime un poderoso archivo visual a todo fotógrafo que aprecie la vida callejera de la ciudad. Y sirve de guía para entender como la luz crea un sello distintivo: el mediterráneo en todas las ciudades del sur de Europa y del norte de Afríca.
A mi me gustan las ciudades “con luces tenebristas” como Marrakech, La Habana,Barcelona o la ciudad que vivo actualmente: Figueres.




Harry Gruyaert estaba tan hipnotizado por todo este tema,  que decidió armar un proyecto tan subjetivo como especial: Lumieres Blanches


(c) Harry Gruyaert. Quazazate 1985
Guiado por su percepción, Gruyaert deambuló durante años por ciudades de luces cálidas y luces frías para explicar un poco esa diferencia de pulsación cromática que me animo a decir es fundamental para que la estética del color tenga un significado documental.



(c) Harry Gruyaert. Irlanda 1984

Raymond Depardon, que de esto entiende y mucho, exploró la geografía urbana de Glasgow en la década del los '80 del siglo pasado,  con la certeza de encontrarse en paisajes plomizos, oscuros de luces difuminadas, débiles e intentaba imantar la imagen con colores  mínimos para darle potencia visual a la imagen.



(c) Raymond Depardon. Glasgow

El color es la metáfora de la curiosidad” señala Depardon.“Glasgow parecía estar en las antípodas de mi fotografía. He fotografiado mucho el sur, Africa, el desierto. Y sin embargo el norte me va bien. En Glasgow no había guerras. Entonces, ¿qué podía fotografía? ¿a los niños en las calles?, ¿a los alcohólicos?, ¿el sorprendente decorado urbano?, ¿cuál era la distancia adecuada?”.



(c) Raymond Depardon. Harar, Etiopía, 2013
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miércoles, 4 de octubre de 2017

Rincones, diagonales y asimetrías. Algunos apuntes


“Hay reglas sobre la percepción pero no sobre la fotografía” solía decir en sus talleres, el fotógrafo americano Jay Maisel. En ese sentido,  las siguientes opiniones personales vertidas en este post van en esa dirección. En otras palabras. las reglas sobre la percepción tienen que ver con resolver un problema visual.


(c) Nina Berman. Time Square, Nueva York

En ese contexto, hacer una foto en la calle (como la de Nina Berman) no es sólo intentar resolver un problema visual en poco tiempo; también requiere de mucha disciplina visual y sobretodo tener bien claro que cada uno de los rincones de la escena enmarcada en el rectángulo merecen especial interés y atención.


(c) Harry Gruyaert

Desde mi punto de vista, prestar interés a los rincones, ayuda a organizar diagonales de líneas o formas hacia varios puntos asimétricos de interés (rojos, globos y paraguas) como en esta fotografía de Harry Gruyaert que le otorgan una delicada fluidez y dinamismo a la escena como también naturalidad y aleatoriedad. A la vez que profundidad de campo.


(c) Jason Eskenazi

Los rincones, íntimamente ligados a los bordes o marcos del rectángulo, siempre sugieren “algo que está afuera” y esa sensación de exclusión voluntaria tiene su importancia; especialmente en no intentar dar todas las respuestas en la imagen. Todo lo contrario: hay que dejar interrogantes. Y ello tiene especial interés para mi.


(c) Burk Uzzle

No es frecuente que se pueda recortar un tercio derecho o un tercio izquierdo de la imagen o incluso un 10 por ciento y no perder algo que es importante” señala otro gran fotógrafo americano como Burk Uzzle. Y francamente estoy de acuerdo: los rincones ayudan también a no recortar.

Hasta pronto!



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