Cualquier camino de Argentina ya sea de tierra o asfaltado
tiene a su protector o a su protectora.
Cualquier camionero que recorra las largas distancias de la
Patagonia sabe que cuando pasa frente a unos pequeños montículos, cajas o casitas rojas con
flores y velas en su interior; invocan
protección y seguridad al santo. Y algunos paran para rezar.
Los dos más importantes son la Difunta Correa y el GauchitoGil. Aunque este último ha cobrado mucha fuerza en los últimos tiempos.
Esta devoción por este santo pagano originario de la provincia de Corrientes se ha multiplicado por todo el país y he observado una mayor presencia de esta deidad que
los dedicados a la Difunta Correa.
Como dije recién, el gauchito Gil tiene origen correntino y es una deidad no reconocida por la iglesia católica. Sin embargo la devoción de la gente por "San La Muerte" es cada vez mayor.
La leyenda del gauchito tiene su fundamento histórico en un hombre de campo que ayudaba a la gente humilde y que también fue soldado argentino de mediados del siglo XIX. Su nombre era Antonio Mamerto Gil Nuñez.. Hay muchas versiones. Pero la más difundida es que desertó durante la guerra de la Triple Alianza, lo apresaron y lo condenaron a fusilamiento. A punto de morir, le dijo a su verdugo que rezara por él y su hijo se salvaría de una enfermedad futura. Y así fue como pasó y comenzó la leyenda que ahora abarca todo Argentina. Hasta el miércoles!
En primer lugar, disculpen la tardanza del post del viernes... Sinceramente me ha sido muy dificil encontrar un momento de reflexión y wifi en las interminables horas de buses en los polovorientos ripios patagónicos, largo tránsito de historias mínimas, de melancolías absolutas, de leyendas, fábulas y ciertos fantasmas ancestrales. Hoy quiero decirles que ayer me ha tocado vivir (en eso tengo suerte...) uno de las amaneceres más bonitos que recuerde con cámara en mano. Y quiero compartir algunas de esas imágenes con una poesía de Eduardo Galeano que, encontré esa madrugada, también de pura casualidad, en una revista patagónica de un bar de Puerto Madryn. Esa mujer es una casa secreta (es una fortaleza) En sus rincones guarda voces y esconde fantasmas..
"Hoy me han robado el telescopio y ahora ¿que hago?" se queja con mucha impotencia "El Vasco", el contador de ballenas en su pequeño casa de madera ubicado en Punta Flecha en el Doradillo.
Con su mirada perdida al inmenso océano Atlántico, "El Vasco" está triste porque su telescopio era vital para reconocer las ballenas que entraban al Golfo Nuevo. "Espero encontrarlo porque no tenemos dinero para comprar otro nuevo" me cuenta.
La torreta de madera pintada de blanco, ubicada a pocos kilómetros de Puerto Madryn, es el lugar ideal para este lugareño para contar ballenas francas australes. Pero también cuenta orcas, toninas overas delfines.
Y así lo hace desde hace más de 6 años durante los meses de mayo y diciembre. Pero la debilidad de José, son las ballenas. "En mayo llegan las primeras para aparearse, gestar y criar a sus ballenatos. Pero en septiembre y octubre es cuando más de ellas hay y finalmente en diciembre se van" señala el anciano contador de cetáceos.
El Centro Cultural Borges,
ubicado en la planta alta de la impresionante arquitectura de la Galería
Pacífico de Buenos Aires, cobija durante estos días varias exposiciones
fotográficas, entre la que destacan Snaps de Leo Barizzoni.
Este fotógrafo de calle uruguayo ( quien expuso en mayo pasado en Nueva York) exhibe en el Borges, lo mejor de una serie de
imágenes que viene trabajando desde sus inicios en la fotografía en 1994.
Instantáneas de los espacios públicos de Montevideo, París y Nueva York convergen en esta expo del fotógrafo.
“Esta serie – señala Barizzoni – va alimentándose año a año,
algunas fotos perduran mientras otras dejan paso a nuevas imágenes sin que la
serie pierda nunca su forma”.
Y la verdad es que me ha impresionado la consistencia de su
trabajo que tienen en común el ámbito donde son sacadas, más allá de países o
ciudades: la calle desde la mirada de este buen street photographer.
He recorrido casi todas las librerías de la avenida
Corrientes sin resultados positivos.
También he rebuscado en viejas estanterías llenas de libros
y polvo en escondidas librerías de SanTelmo. Y nada. Todo resultó infructuoso y
algo desafortunado.
La búsqueda deseada durante toda esa tarde era Poesía Vertical de Roberto Juarroz y no lo pude encontrar. Los libreros como si se
hubieran puesto de acuerdo, me decían que estaba agotado y no puedo imaginarme
que la gente no pueda disfrutar de este maravilloso libro de este gran escritor
argentino que alguna vez sucedió a Borges en la dirección de la biblioteca de
Buenos Aires.
Casualmente un día después visité el Centro Cultural Recolecta y en una de sus paredes encontré una hermosa poesía de Juarroz que
quiero compartir con ustedes junto con algunas imágenes street de esos paseos entre librerías...
A los habitantes de Buenos Aires les gusta construir ídolos, mitos, a pesar que algunos son de barro. Pronto, reconozco en ese largo deambular por las calles porteñas, el panteón de los dioses.
En algunos casos, Messi aparece en una publicidad gigante a lo Time Square alrededor del Obelisco en la avenida 9 de julio donde también puede verse un gran mural de una diosa sin discusión para todos los argentinos: Evita. En este reconocer y no reconocer lo cotidiano después de cinco años de ausencia, derivan en un camino de desasosiegos, tropezones y sensaciones melancólicas. El tango está omnipresente en cualquier lugar. Y así los lugares que alguna vez te cobijaron quizás en apariencia sean parecidos pero ya no es lo mismo, todo cambia, todo fluye y nos vamos poniendo viejos como aún canta a mis oídos Mercedes Sosa. Y el panteón se vuelve a materializar...
Acabo de llegar a la ciudad de la pelota como canta Andrés Calamaro y esa sensación casi metafórica del surrealismo urbano porteño, me acompaña desde el primer minuto que toco tierra argentina.
Poco a poco re descubro (y casi sin proponérmelo) los olores conocidos, la bocanada fresca, invernal de la mañana que se calienta con los cuchicheos incesantes de los peatones en cualquier lugar, en cualquier café como en este San Telmo que desde hoy me cobija.
Y no paro de reconocer cosas que siempre fueron extrañamente cotidianas, cercanas sin que lo fueran; pero alejadas en mis 5 años de ausencia, de exilio voluntario. Así presento estos primeros momentos en Buenos Aires. Y no tengo nada más que contar. Salvo por la furia lacrimógena policial desatada sobre un grupo de manifestantes nucleados alrededor de Plaza de Mayo. Y en ese momento supe sin ninguna duda que estaba en Argentina.
Hoy me gustaría compartir con ustedes una reflexión de un gran fotógrafo de Magnum que a todas luces, es un mensaje optimista para la fotografía en general.
"La fotografia es un lenguaje visual que todavía está en sus inicios. Igual que el poeta enriquece el sentido a las palabras, el fotógrafo enriquece el de la mirada.
Pero a diferencia de las restantes artes, que se han desarrollado a lo largo de los siglos, la fotografía aún no ha alcanzado su madurez y le queda por definir su propio camino.
El hecho de que millones de personas puedan ver simultáneamente las mismas imágenes en la televisión, en el cine o en fotografías; es comunicación, es lenguaje.
La retransmisión de los primeros pasos del hombre en la Luna es historia como lo es el desembarco de Cristóbal Colón en el Nuevo Mundo. En el primer caso se trata de un hecho visual; en el segundo de un hecho literario. Con Colón tenemos que imaginar la escena, mientras que con los astronautas los menores detalles son escrupulosamente idénticos para todos nosotros.
En China, en la India y en Africa se habla el mismo idioma cuando decimos: <Primer hombre en la Luna>. Acude la misma imagen a la mente de todos. La fotografía (en ese caso la reproducción) se ha convertido en el lenguaje universal"
“Siempre busco reconocer más que descubrir – señala Navia en
el prefacio de su Marruecos publicado por Altair (2003)-. Se trata de un ejercicio de
reconocimiento, “reencuentro” con gentes, paisajes, lugares, pequeños objetos,
con los gestos de los humildes, gestos sencillos capaces de crear un mundo,
pequeños saberes que constituyen lo que somos…”
Acabo de leer este fragmento hoy a la mañana, un rato antes
de armar este post.
Debo confesar que lo encontré
llevado por esas cosas del azar cotidiano. Del buscar en la biblioteca sin
previo plan. Algo que siempre me agrada realizar cuando se acercan momentos
importantes.
Y ese fragmento escrito por Navia, es justamente lo que
siento en este momento, vísperas de mi partida. Momentos antes de mi viaje
íntimo, familiar, un tanto onírico a un Buenos Aires y a una Argentina que
tendrá más de reconocimiento que de descubrimiento
después de cinco años de ausencia.
A pesar que es un
tiempo perdido que nunca recuperaré; intuyo que me cruzaré con alguien, con
algo, con pequeñas cosas de ese
reconocer que nos lleva a lo que somos.
Y a partir
de ahora, como hizo Navia con su libro, intentaré llevar adelante un sencillo cuaderno bloguero de
viaje de un fotógrafo. Por último los dejo con un video de Pablo Corral Vega que justamente muestra el Buenos Aires que yo dejé allá por el 2007. Ahora los dejo, debo preparar la mochila. Un abrazo y hasta pronto!
Para los que anden por Madrid por estas fechas no se olviden
de visitar la interesante propuesta visual en la Fundación Telefónica titulada
Ansiedad de la Imagen, una exposición colectiva que analiza la ansiedad que provoca la saturación de imágenes en nuestro entorno.
Coordinada por PhotoEspaña y comisariada por Huan Du, la
exposición es una muestra formada por 75 obras (70 series fotográficas y cuatro
proyectos auidovisuales) de 14 artistas procedentes de varios países como
Suiza, Korea o Autralia. (Aquí les dejo un enlace con la información sobre los autores).
Cabe recordar que otras de las intenciones de los organizadores, al
realizar dicha exposición, es explorar las
incertidumbre propia de nuestra época a través de conceptos como polarización
entre ricos y pobres, globalización y nacionalismo, centro y periferia.
Claude Bussac, directora de PhotoEspaña nos comenta algunos
detalles más sobre esta expo:
Y no se olviden, la expo estará abierta
al público hasta el 5 de agosto. Un abrazo y hasta el miércoles!
“ Tengo la absoluta
convicción que si se trabaja razonablemente bien, lo único importante es seguir
disparando…no importa si con ello ganas dinero o no. Sigue trabajando porque
conforme se continua, las cosas empiezan
a cambiar”
Para los que puedan ir a Viena (Austria) durante estas vacaciones, quiero comentarles que desde el 14 de junio y hasta fines de septiembre se está realizando en el museo Kunst Haus Wien, una gran retrospectiva sobre su espléndido trabajo. Y para que disfruten este fin de semana, los dejo con un video basado en una idea de William Klein, que muestra, en este caso, los secretos detrás de las imágenes de este gran fotógrafo contemporáneo.
Me ha encantado el último número de la revista documental Ojo de Pez: Chicas (Nº 29) donde las protagonistas excluyentes son las fotógrafas .
La directora de la revista, Arianna Rinaldo comenta en el
prólogo que el monográfico de fotógrafas no pretende ser exhaustivo y sólo “muestra
a profesionales que he conocido recientemente”
Y destaca que “todas tienen una forma especial de mirar. Son
capaces de documentar la normalidad con una visión extraordinaria”
Y lo más importante, Rinaldo se posiciona sobre el debate
habitual acerca del tipo de mirada que poseen las mujeres en comparación con el objetivo fotográfico masculino: “ a mi me parece bastante claro, sin necesidad de
establecer estereotipos, que existen una sensibilidad y una delicadeza
especiales en la forma en que la mirada femenina observa el mundo”
De todas las fotógrafas que aparecen en la revista, me ha
gustado especialmente el trabajo de la fotógrafa ucraniana, radicada en Nueva York, Dina Litovsky: “Salgo en la foto, luego existo”.
Este proyecto fotográfico que la autora lleva años trabajando y aún está en proceso transcurre en varios clubes , discotecas , bares tanto públicos o privados
de Nueva York y se centra en el creciente
exhibicionismo contemporáneo.
“Durante ese tiempo – señala Litovsky – he observado cómo el
foco se iba desplazando de la propia fiesta al hecho de fotografiarla, y me
quedé fascinada con el comportamiento de las mujeres, exhibicionista en muchos
casos.” D.L.
“Este proyecto es mi investigación sobre el modo en que el
comportamiento público y la representación individual están siendo
influenciados por el fácil acceso y la disponibilidad de cámaras digitales,
móviles y las redes sociales” D.L.
“Las redes sociales proporcionan una plataforma perfecta
para una exposición amplia e instantánea y familiarizan al público con
comportamientos abiertamente sexualizados que, en el pasado, sólo se permitían
en contextos cerrados como las fiestas universitarias o el carnaval” D.L.
“Las mujeres no solo permiten que las fotografíen, sino que
actúan para la cámara que establece un vínculo entre el exhibicionismo virtual
y un público amplísimo y anónimo” D. L.
“En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue
siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar
el enigma de la sombra”
Esta cita textual fue lo primero que leí en la contratapa de
un pequeño librito que encontré hace unos días en la librería del Centro de
Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).
Pronto esas palabras me cautivaron y enseguida me di cuenta
que estaba ante una pequeña pero gran joya literaria japonesa. Y cuando me adentré en su lectura en el tren
de vuelta a casa, descubrí que era una impactante y libre reflexión sobre el siempre apasionante juego de las luces y las sombras que puede servir tanto
a los amantes de la fotografía como a los hacedores visuales en general.
Esta lúcida reflexión de sólo 30 páginas fue escrita en 1933
por el gran escritor japonés Junichiro Tanizaki, se titula Elogio de la Sombra y lo publica en España la editorial Siruela (este año va por la 28 edición). Para lo que quieran tener la versión virtual, en este enlace pueden bajar un PDF gratis de este libro.
Lo que más me llama la atención de este ensayo es la fácil y
simple comprensión de su lectura y es muy entretenida.
A pesar que el autor busca comparar la
potencia evocadora de la sombra en la sensibilidad estética japonesa y lo
contrapone al gusto occidental por la luminosidad y simetría; Elogio de la Sombra no deja de ser una reflexión universal sólida sobre el buen gusto y la belleza de las cosas
cotidianas en las sombras y también en el poder de la luz.
“Lo bello no es una sustancia en sí sino el juego sutil de
las modulaciones de la sombra” J. T.
“Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su
fascinante sensación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, la belleza
pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra” J.T.
Desde mi punto de vista, este libro es un auténtico manual que
el fotógrafo debe llevar en su bolsillo por sus útiles descripciones atemporales y por el estímulo literario por la
contemplación de las cosas y en cómo incide la luz sobre ellas. Pero esto no se
debe observar de una manera lineal según el autor, sino por su valor estético y utilitario más profundo y
simple.
“A igual blancura, los rayos luminosos parecen rebotar en la
superficie del papel occidental, mientras que la del hosho o del papel de
China, similar a la aterciopelada superficie de la primera nieve, los absorbe
blandamente” J.T.
Y encontré otras perlas…
“A nosotros nos gusta esa claridad tenue, hecha de luz
exterior y de apariencia incierta, atrapada en la superficie de las paredes de
color crepuscular y que conserva apenas un último resto de vida…” J.T.
En You Tube hallé una escena del film Los Sueños del gran director japonés Akira Kurosawa que condensa la siguente cita del libro:
“Veamos por ejemplo nuestro cine: difiere del americano
tanto como del francés o del alemán, por los juegos de sombras, por el valor de
los contrastes” J. T
Espero que disfruten de este libro! Hasta el miércoles!!
Nota: me pareció idóneo ilustrar este post con algunas imágenes de Fan Ho