Nacido a principios del 2010, Miradas Cómpliceses una bitácora de notas, relatos de viaje, reflexiones y fotografías que, quizás, encuentren vuestra complicidad
Hace
unos días nos comentábamos entre algunos miembros de Calle 35, la existencia de
un emergente nuevo colectivo de street photography en India llamado: That`s Life. También
hace unos días, Nick Turpin (In – Public) habló sobre ellos en su muy recomendable blog.
Y
también durante estos días…sigo insistiendo en esas casualidades que, a veces, no
son tan casuales, llegó a mis manos, un interesante libro de otro de los
pioneros del uso del color en trabajos documentales y de la street photography india: Raghubir Singh y
su A way into India.
Publicado
en forma póstuma por Phaidon en el 2002
(el fotógrafo falleció tres años antes); el libro recoge las mejores 120 imágenes
de su travesía por su superpoblado país a través de un viejo Ambassador.
Todas sus fotografías transmiten ese continuo
movimiento de su travesía, al mejor estilo street y con el gran símbolo
automotor de la India en algún lugar de sus imágenes.
Espero que hayan disfrutado de este post y ahora quiero despedirme hasta el lunes y los espero con el renovado interés de un nuevo año!! felices fiestas!!! y hasta pronto!!
Faltan pocos días para
que finalice la inscripción para esta nueva edición internacional de street photography que promete contar con más presencia de imágenes y de fotógrafos callejeros que la edición anterior.
Había comentado en un post de junio de este año, que en Berlín se le había realizado una gran
retrospectiva al street photograher Fred Herzog, considerado uno de los
precursores del uso del color en trabajos documentales en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.
Y hace unos días
terminó otra gran exposición sobre su obra en una prestigiosa galería en Vancouver (Canadá) su ciudad adoptiva desde que emigró en 1952.
Esta serie de
exposiciones importantes y la edición de un nuevo libro: Fred Herzog - Photographs (noviembre 2011) me hace pensar que su trabajo realizado en su totalidad con diapositivas
Kodachrome vuelve a ser apreciado y revalorado por las galerías y el mundo de la fotografía, en especial en Canadá y Alemania.
Este nuevo libro contiene
150 imágenes y parece ser el definitivo de su obra. Y además cuenta con
comentarios y análisis de prestigiosos profesionales de Canadá como el escritor Douglas Coupland, la editora Sara
Milroy y el fotógrafo Jeff Wall. En el siguiente video, el propio Herzog revisa las puebas de impresión color de sus imágenes para este libro:
Ahora que estamos a un
paso de la Navidad, en Occidente, nos
preparamos para pasar unos momentos junto a la gente que nos rodea. Parece un
tópico hablar de todo ello y un hábito recurrente juntarnos con amigos, algunos
que tienen suerte con sus padres, sus hermanos; y otros, tal vez, la pasan solos.
Si, parece un tópico
hablar de todo ello y cada vez que se acercan las fiestas navideñas deseamos
regalar algo, otros más, otros menos según lo que pueda el bolsillo y las ganas;
pero Papá Noel o los Reyes siempre dejan algo en algún zapatito, en algún corazón del niño
que todos tenemos adentro nuestro.
El otro día me encontré
con una persona que quiere regalar sonrisas a niños que tal vez no ríen y eso
no es un tópico. Y por eso, en estas vísperas navideñas, quiero compartir con ustedes su historia, o
mejor dicho, su proyecto de historia.
Aquel día, mientras
tomaba un café con Angel Amieva me confesó su sueño: está preparando un viaje que
durará cinco meses y comenzará en Figueres (su ciudad natal) y terminará en
Pekin (China). La travesía será por la mítica Ruta de la Seda y lo hará en bicicleta
y durante el trayecto, realizará espectáculos para niños.
“Quiero hacer reir a los
niños que vaya conociendo por el camino y encontraré muchos que
debido a guerras y grandes calamidades económicas han perdido las ganas de
sonreir” me dice, este actor, clown callejero y también padre de familia de 43
años que, hace unos 20 años fue campeón del mundo de artes marciales en la
misma ciudad que será el punto de llegada de su altruista misión: Pekin.
Creo que si queremos ayudar
a regalar algo para esta Navidad, podríamos colaborar con este proyecto y de
esa manera, estaríamos regalando una sonrisa a quien la necesita.
Para ello pueden visitar
los siguientes enlaces: Rodaclown y Nuez.
Por último, los dejo con un sketch de Angel que me hace reir mucho y desde Miradas Cómplices les deseo una feliz navidad!! y recuerden que nunca debemos olvidar reírnos, una sonrisa nunca está de más!! buen fin de semana!!
Hace unos días, se
inauguró en una prestigiosa galería de Nueva York: en Aperture Foundation, una
nueva exposición del fotógrafo de Magnum, Alex Webb. Y varios medios se
hicieron eco, a través de la Web, de esta inauguración con reportajes al autor.
He leído dos, uno que
salió publicado en la sección Lens del diario New York Times y el otro, en el blog de MSN.
Debo confesar que, más allá de
describir las bondades de su último libro The Suffering of Light (2011), me ha
interesado mucho más su especial acercamiento a la street photography, un
subgénero documental en alza en estos últimos tiempos debido a la
democratización de los formatos fotográficos y de su uso hiper cotidiano por parte de sus usuarios.
Quizás algunas de sus
palabras sirvan para reflexionar con más calma sobre este fenómeno masivo de imágenes
callejeras y, además, para que esta apasionada actividad no se vacíe de contenido y
composición y esto lo digo a título personal.
“Me veo como un fotógrafo de la calle, pero
uno que explora lugares que no son vistos como los lugares de la fotografía de
calle. Estoy intrigado por los lugares que tienen las tensiones sociopolíticas
bastante evidentes. Sin embargo, no me acerco a ellos como un reportero gráfico
tradicional.” (New York Times - Lens – David Gonzalez).
“Creo que lo me hace un
poco diferente de algunos street photographer del pasado es que
tradicionalmente se ha pensado en esta disciplina como se hace en las dos
capitales de la fotografía callejera: Nueva York y París. He elegido en general
para trabajar en lugares donde las situaciones son un poco más crudas. Lugares
como Haití, la frontera México – Estados Unidos donde son evidentes
inquietantes problemas sociales y me acerco como un fotógrafo de calle”
(Natalia Jimenez)
“Yo no fui a Haití porque
pensé que me iba a mostrar la pobreza o mostrar algo muy específico sobre la
situación política. En el deambular, las cosas surgen. Y creo que eso es sólo
un énfasis diferente” (msnbc.com – Natalia Jimenez)
“Estoy en busca de fotos –
señala Webb – que tengan un mayor nivel de ambigüedad. Es más un
cuestionamiento o enigma de lo que solemos asociar normalmente con el
fotoperiodismo. Estoy buscando imágenes que se hagan preguntas. No estoy seguro
si daré respuestas pero crearé interrogantes” (David Gonzalez)
Mi último gran proyecto
que era totalmente Kodachrome fue Cuba. Parece apropiado, ya que siempre
pensamos en Cuba como atrapado en el mundo de los años 50 o 60. Pero en 2009
pasaron dos cosas: terminó la fabricación de esa película y había presión por
aprender digital si quería sobrevivir como un fotógrafo que trabaja. He
aprendido algo pero con cierta ambivalencia. No me gusta la intangibilidad de
la tecnología digital. No me gusta el hecho de que uno mira en su escritorio y
hay seis unidades de disco duro y no se pueden tocar.
Todavía tengo el trabajo
a partir de 2009 /10 que hice en digital que todavía estoy tratando de evaluar.
Necesito tiempo para tener una idea de lo que realmente significan” (Natalia
Jimenez)
Por último, los dejo con sus palabras sobre su último libro:
En un post de Miradas Cómplices publicado en noviembre
pasado, había comentado que la fotografía de calle realizada con dispositivos
móviles es una consumada realidad tangible en cualquier ciudad del mundo.
En este sentido, en
Inglaterra han dado un paso adelante muy significativo en conjunto las empresas de telefonía móvil y los fotógrafos.
Resulta que Xperia Studio, la firma
que se encarga del marketing de Sony Ericsson concibió una idea para relanzar a la empresa y estimular a los fotógrafos para explorar
hasta el límite las capacidades tecnológicas de un móvil inteligente.
Para ello invitó a
fotógrafos de todo el mundo a presentar propuestas creativas para una serie de
proyectos de street photography. Un panel de expertos, entre ellos el magazine especializado Street Reverb y los prestigiosos fotógrafos James Dodd y Peter Dench (expuso su trabajo en la última edición del Visa pour
l’Image) seleccionaron a cinco finalistas a quienes la empresa les ofreció,
para completar el proyecto, el modelo Xperia.
Nice Shot para el fotógrafo de Barcelona, Marcos Bauza es una reflexión sobre el acto fotográfico
contemporáneo. “La tecnología digital –
señala Bauza – se ha convertido en un hecho cotidiano para la sociedad moderna
a tal punto que es imposible caminar por la ciudad sin toparse con decenas de
personas dispuestas a fotografiar cada momento de tu vida ya sea relevante o
no. Los teléfonos móviles con cámara integrada y compacta y pequeña, han
reemplazado rápidamente a las cámaras analógicas. La democratización del acto
fotográfico es evidente.
A principios
de esta semana había comentado con mucha alegría y emoción, el relanzamiento de
una colección (Palabra e Imagen) por parte de La Fábrica, que había marcado historia en la década del sesenta y setenta del siglo pasado en España.
La unión en un libro de dos amigos pero con diferente personalidad como son
la literatura y la fotografía; para mi, es una combinación iniciática, una emoción primigenia.
Gracias a
algunos comentarios, como el de Ercanito , retomo esta reflexión y lo hago a través de unos párrafos extraídos de un
libro del fotógrafo de Magnum, Ferdinando Scianna titulado Las palabras y las fotos (2009). Y que me parece fundamental.
“Mi
concepción de la fotografía - señala Scianna - se centra en la idea del relato y de la memoria. Lo
mismo que sustenta la literatura. Esta consideración resulta provocadora para
la deriva de la noción de fotografía en la cultura contemporánea.
La fotografía
fue históricamente vivida y pensada como instrumento y testimonio. Sirvió para
guardar nuestra memoria, la huella del tiempo que corre inexorable. Era
escritura de la realidad.
Hoy ha mutado su concepto central. Se mira, se
muestra y se usa la imagen fotográfica como cualquier objeto estético. Se exige
un acercamiento a ella igual al que requiere un cuadro” concluye con cierto
escepticismo o amargura, este gran fotógrafo italiano.
Debo confesar que esta cita textual de Scianna me crea una gran incertidumbre de cara al futuro de la fotografía
o para el ejercicio de fotografiar.
No es mi
intención en este post reflexionar a fondo sobre esta dicotomía actual de ver la fotografía
como un acto estético versus la fotografía como documento de una época. Las
respuestas aún no las tengo.
Pero si
tengo algunas ideas y reflexiones con las cuales me identifico y que pertenecen a un fotógrafo con mayúsculas. Me refiero a José Manuel Navia que bien pueden abrir algunos caminos:
“En definitiva,
para muchos de nosotros, la fotografía es y sigue siendo, ante todo, mirada, el
ejercicio de la mirada.
Y su resultado siempre es un rectángulo o cuadrado
bidimensional definido por sus bordes, sea una cartulina o una pantalla. La fotografía
contiene algo que se parece al mundo, pero no es el mundo, aunque pertenece a él.
Y desde ese punto de vista, yendo ya a lo que se supone que es el motivo
central de este artículo, el paso del soporte argéntico (por usar el término
preciso adoptado en Francia) al digital es sin duda un cambio muy importante,
pero acaso no tan sustancial como quisieran hacernos creer”
Julio Cortázar
amaba deambular sin rumbo fijo por las ciudades. Y, en especial por su Buenos
Aires, Barcelona o Paris.
Algo de todo
ese deambular errático y sin planes fijos puede evocarse a través del personaje
de Horacio Olivera de su gran novela Rayuela, justamente ambientada en Paris.
Olivera es un exiliado argentino apasionado
por el jazz, los bares y los personajes que merodean por allí. Siempre buscando a
La Maga, su amor o recorriendo hoteles viejos en el Barrio Latino entre sonidos distantes del jazz que inundan su vida.
Ya lo decía Rafa Badia en su excelente post en el blog de Calle 35: “Casi es un lugar común afirmar que los sonidos cálidos del jazz se ajustan
a la perfección con las fotos callejeras americanas del siglo XX”.
Y los giros
musicales de Dizzy Gillespie, Coleman Hawkins, Bill Coleman, Bessie Smith, Coleman Hampton o
Duke Ellington acompañan como musas inspiradoras el paseo de Olivera de página
a página, de capítulo a capítulo por Paris, la ciudad más americana de Europa
de aquella época, en lo que a jazz se refiere.
Fotografía de la cubierta: Sara Facio
Algo de todo
ello, narra Pilar Peyrats Lasuén en su libro Jazzuela, reeditado hace unos días
por Satélite K. “Jazzuela es por tanto un viaje musical a lo largo de los
capítulos 10 al 18 de la novela, concentrados en las actividades del Club de la
Serpiente. En este club, el jazz es un personaje más que incide directamente en
los protagonistas” señala la escritora.
Capítulo 11
“ Lo inicia
Ossip Gregorovius bebiendo vodka y mirando la llama de las velas a través de su
vaso, que son tan ajenas como la corneta de Bix …entrando y saliendo desde un
tiempo diferente..
Es el tiempo
de la música, el tiempo del otro lado, no el de los relojes. Ossip contempla
extasiado a la Maga, le pregunta por su país, Montevideo, y Ronald pone un
disco de Lester Young y los Kansas City Six, pidiendo silencio; suena Four O’clock
Drag”. Julio Cortázar - Rayuela
En los años sesenta del
siglo pasado, los hermanos y editores de la Editorial Lumen, Esther y Oscar Tusquets se dieron cuenta que la literatura y la fotografía podían ser grandes amigas a pesar de sus diferentes personalidades. “ Se trataba de
establecer un diálogo sin jerarquía, entre un escritor y un
fotógrafo. Fue responsabilidad mía la elección de los fotógrafos y su diseño
gráfico que, en los primeros números, compartí con mis compañeros de Studio Per” señala en la actualidad, Oscar.
De esa fructífera combinación, nacieron algunos libros que
marcaron una época.
Camilo José Cela. Toreo de Salón. Fotos: Oriol Maspons - Julio Ubiña. Barcelona 1963
Camilo José Cela. Izas, Rabizas y Colipoterras. Fotos: Joan Colom. Barcelona 1964
Miguel Delibes. Viejas Historias de Castilla de Vieja. Fotos: Ramón Masats. Barcelona 1964
Alejo Carpentier. La ciudad de las Columnas. Fotos: Paolo Gasparini. Barcelona 1970
Pablo Neruda. Una Casa en la Arena. Fotos: Sergio Larraín. Barcelona 1966
Hoy en día, la editorial La Fábrica recupera la mítica
colección y algunos de aquellos legendarios libros vuelven a ver la luz. Y hace sólo un mes,
publicó una nueva historia, un nuevo viaje, muy iniciático para muchos de nosotros que no pudimos vivir toda esa explosión de imágenes y literatura en aquella época.
Se trata de Ocho viajes con Simbad llevado de la mano de las palabras deseadas de Siri Hustvedt, una
de las escritoras más prestigiosas de la literatura contemporánea
norteamericana y de las imágenes de Reza, legendario fotoperiodista de National Geographic.
Debo confesar que el libro actúa como un viaje hacia
nuestro interior, hacia nuestra infancia, impregnada de cuentos fantásticos y fabulosos como el de Simbad el Marino y las Mil y una Noches, entre otros.
Pero no es el mismo cuento contado una y otra vez en mi niñez. La gran narradora norteamericana (esposa de otro gran escritor, Paul Auster) recrea la figura de Simbad de una manera más vital, moderna pero que mantiene ese hechizo tan familiar. Una serie altamente
recomendada que genera un lenguaje nuevo y logra sumergirnos en un apasionante viaje.
Siempre me acuerdo de Julio Cortázar cuando en la vida
cotidiana ocurren cosas que aparecen de forma azarosa y luego me doy cuenta que
no lo son tanto. Según el gran escritor argentino, esas cosas pertenecen al reino
de las causalidades y uno, sólo debe estar atento y atar cabos.
Resulta que en la reciente entrevista que le realicé a la
street photographer Alison McCauley, ella me contó que está actualmente muy
atraída por la obra de Caravaggio y su legendaria impronta en los claros
oscuros. Y también durante estos días, Pedro Arroyo me recomendó encarecidamente que observara un trabajo que realizó el fotógrafo Ed Swinden en Manchester (Inglaterra).
¿Qué pueden tener en común el gran pintor italiano con un
fotógrafo actual de Manchester? Sencillamente, los dos tienen como rasgo común
priorizar los aspectos lumínicos y cromáticos de una escena. Y allí está la
clave de la comparación
Luego de observar Inside the Hide que Ed Swinden publicó a
través de la plataforma Blurb, pude
corroborar esta apreciación inicial. Y realmente me pareció un libro que me
sorprendió por sus atrevidos claros oscuros y la especial, dramática luz de una Manchester popularmente
conocida como la ciudad más lluviosa de Gran Bretaña. En otras palabras, es dificil encontrar buen luz!
Este fotógrafo, que expuso
el trabajo en el Format Festival de este año, pasó los últimos 10 años paseando por sus calles para realizar el
trabajo final. Según sus palabras, le interesa, a través del dramatismo de los clarososcuros, reflejar, de una manera muy personal, la
alienación humana en la vida contemporánea.